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Antes de brazalete de emergencia, políticas públicas contra violencia de género: académica

Consideró que la cuestión del brazalete tiene que ver más con un “símbolo” que podría ser emitido desde las Organizaciones de la Sociedad Civil y no desde el gobierno.

Antes que la creación de un brazalete, como el recién impulsado por la administración del gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez Servién, deben crearse políticas públicas para atender el problema de la violencia de género contra las mujeres, aseveró Sulima García Falconi, académica de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Consideró que la cuestión del brazalete tiene que ver más con un “símbolo” que podría ser emitido desde las Organizaciones de la Sociedad Civil y no desde el gobierno, ya que este “ha estado siempre muy carente de la atención hacia las mujeres”; por lo que le queda atender “profundamente el problema”. En referencia a que Domínguez Servién señaló que el brazalete es una política pública resultado de un trabajo previo y no de las manifestaciones, la académica dijo que toda manifestación pública es una forma de incidir en la creación de política pública.

“Acuérdate cómo en Argentina las mujeres que estaban luchando por despenalizar el aborto se pusieron unos pañuelos verdes. Aquí en México también se han creado otros tipos de símbolos por parte de las mujeres mismas. Y no le queda al gobierno, en realidad, a ningún nivel de gobierno, hacerse de las consignas feministas para simbolizar que son agredidas, al gobierno le queda atender profundamente este problema”, asentó.

Remarcó que deben crearse políticas públicas en “todas las dimensiones de la vida social”, desde leyes y tratamientos legales para mujeres violentadas y un sistema de salud que las atienda hasta medidas educativas de prevención y bases de datos suficientes para saber “cómo está la cuestión del castigo a los culpables; que además eso también es necesario”.

“Toda manifestación pública y, en este caso, tan fuerte y tan constante como en los últimos años lo hemos visto por parte de las mujeres, es una forma de incidir para la construcción de política pública. Por un lado, vemos organizaciones de la sociedad civil; es decir, sociedad organizada. Las manifestaciones de mujeres son dignas de ser tomadas en cuenta porque justamente son las que están viviendo los problemas en carne propia, y un Estado sensible en todos sus niveles de gobierno debe de tomar en cuenta esas cosas”, concluyó.

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