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Apuntes para una cerrada elección

Por Carlo Daniel Aguilar González / Víctor Pernalete

En el 2011, la comunidad académica de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) vivió un proceso electoral que duró 56 días (mismo número de integrantes que conforman el Consejo Universitario) y que se caracterizó por dos procesos de auscultación y cuatro Sesiones Extraordinarias de Consejo Universitario en el auditorio Fernando Díaz Ramírez.

Desde el 29 de septiembre, fecha en que fue declarado inamovible el Consejo, hasta el 23 de noviembre, cuando Gilberto Herrera Ruiz se convirtió en Rector electo, estudiantes y maestros se involucraron y participaron tanto en las comparecencias que hubo en las 13 Facultades y los planteles de la Escuela de Bachilleres, como en las propuestas y cuestionamientos a los proyectos que presentaron los candidatos.

Aunque en el camino que se siguió para elegir al sucesor de Raúl Iturralde Olvera se pasó de los aplausos a las acusaciones, del reconocimiento a la descalificación o a la polémica, al final prevalecieron el acuerdo y el diálogo.

Durante los 56 días (2 en septiembre, 31 en el mes de octubre y 23 en noviembre), la Universidad consiguió la atención y los reflectores de la prensa local y de la clase política. Entre los actores que expresaron su punto de vista sobre el desarrollo del proceso, se puede mencionar al gobernador José Calzada Rovirosa, el Secretario de Gobierno, Roberto Loyola Vera, y al entonces alcalde de Querétaro, Francisco Domínguez Servién.

Por su parte, el Sindicato Único del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Querétaro (SUPAUAQ) se involucró desde el inicio de la contienda. A partir de que se declaró la inamovilidad de los consejeros, el sindicato de maestros fue partícipe y actor del proceso que culminó con la elección de Gilberto Herrera Ruiz.

“Maestros contratados por honorarios no tendrían por qué votar”

El 29 de septiembre comenzó oficialmente el proceso para elegir al sucesor de Raúl Iturralde al frente de Rectoría. Al final de la Sesión Extraordinaria, una vez inamovible el Consejo Universitario se dio paso a la conformación de la Comisión Electoral, que estuvo integrada por ocho personas (cuatro académicos y cuatro estudiantes).

Con intervenciones de consejeros y profesores de distintas Facultades, los últimos puntos de la orden del día suscitaron comentarios de distinta índole. Al final de la sesión, Ángel Balderas Puga, secretario general del SUPAUAQ, colocó el primer ‘ingrediente’ que le daba sabor y condimento al proceso electoral.

Al hacer uso de la palabra, Balderas Puga solicitó que los maestros que estaban contratados por honorarios no tuvieran derecho al voto, porque, dijo, “se les niega el acceso a prestaciones laborales fundamentales, pero se les manipula para que participen con su voto en procesos de elección” (Tribuna de Querétaro, 594, página 3 del suplemento electoral).

Los señalamientos que expresó Ángel Balderas la mañana del jueves 29 de septiembre tuvieron como origen, especificó el líder sindical, una sesión del Consejo Consultivo del propio sindicato, en el que se había acordado dicha postura.

Una semana después, el 6 de octubre, se registraron los candidatos a la Rectoría ante la Comisión Electoral, que se instaló en el auditorio Fernando Díaz Ramírez.

En una de sus primeras declaraciones como candidato, Gilberto Herrera Ruiz señaló que la Universidad “votará por la mejor propuesta” (Tribuna de Querétaro, 595). Por su parte, Marco Antonio Carillo Pacheco insistió en generar un plan de trabajo incluyente.

Las campañas empezaron en la Escuela de Bachilleres

Con base en la convocatoria que emitió la Comisión Electoral, a partir del lunes 10 de octubre los cuatro candidatos comparecieron en las 13 Facultades, los planteles de la Escuela de Bachilleres y los campus ubicados en los distintos municipios del estado (Cadereyta, Amealco, San Juan del Río y Jalpan).

La Comisión Electoral estableció que al término de cada comparecencia se lanzara una pregunta a todos los candidatos y dos interrogantes a cada uno de ellos (de forma particular). Los integrantes de la Comisión se fueron rotando para moderar las comparecencias que se presentaron hasta el 3 de noviembre.

El periodo de comparecencias inició en los planteles norte y sur de la Escuela de Bachilleres. Ante la comunidad académica, los candidatos privilegiaron hablar sobre valores humanísticos, impulsar las ciencias y las humanidades, así como el respeto a la diversidad de opiniones.

En la primera semana de comparecencias, los candidatos visitaron la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la Facultad de Psicología (ambas el martes 11), la Facultad de Ciencias Naturales, la Facultad de Contaduría y Administración (miércoles 12 de octubre), la Facultad de Derecho (jueves 13) y la Facultad de Enfermería (viernes 14).

En sus recorridos, los candidatos refrendaron su compromiso por mantener la educación de calidad que distingue a la Universidad, así como en ampliar la cobertura y la infraestructura que tiene la UAQ. Además, se refirieron a la importancia de impulsar y consolidar proyectos que beneficien el interés social (Tribuna de Querétaro, 596, página 4 suplemento electoral).

Estudiantes exhortaron a vencer la apatía

Conforme se fue aproximando la fecha del proceso de auscultación (votación), Tribuna de Querétaro elaboró sondeos entre los estudiantes de las Facultades para conocer su sentir y expectativas. La mayoría de los estudiantes abordados coincidía en que por el bien y el futuro de la Universidad, se necesitaba vencer la apatía.

“Creo que es un proceso que nos debe importar a todos los alumnos (…) sería importante leer las propuestas y analizarlas”, consideró la estudiante Miriam Janet Martínez Mesa (Tribuna de Querétaro, 597, página 4 suplemento electoral).

Mientras los candidatos seguían visitando las Facultades y los planteles durante la segunda semana de comparecencias (Facultad de Ingeniería, Facultad de Bellas Artes, campus Aeropuerto, campus San Juan del Río, campus Pedro Escobedo, por mencionar unos ejemplos), los estudiantes comenzaban a intensificar su participación en el proceso.

Los cuatro candidatos manifestaban sus propuestas y proyectos ante los estudiantes conforme pasaron los días.

Gilberto Herrera se pronunciaba a favor de crear redes académicas al interior de la Universidad, así como del mejoramiento en la infraestructura y creación de espacios recreativos en el campus Aeropuerto.

Marco Antonio Carrillo Pacheco señalaba que aprovecharía su experiencia en gestionar recursos económicos, como en el fortalecimiento del fondo de pensiones de los profesores, para mejorar las condiciones del personal académico.

En la tercera semana de comparecencias, los candidatos visitaron la Facultad de Filosofía, además de que escucharon las propuestas e inquietudes del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma de Querétaro (STEUAQ) y del SUPAUAQ.

Mientras se aproximaba la fecha de la votación, la denominada “guerra sucia” también hizo su aparición en la contienda.

Desplegados en los baños y material en Internet, principales herramientas

En vísperas de la primera votación para la Rectoría de la UAQ, se dio la aparición de hojas sueltas por toda la Universidad. Además, las redes sociales se llenaron de información que denostaba a ciertos candidatos y exaltaba a otros. En Twitter, la proliferación de los famosos trolls no se hizo esperar y bajo el anonimato, denunciaban presuntas irregularidades en las administraciones de cada uno de los candidatos.

Tanto Gilberto Herrera Ruiz como Marco Antonio Carrillo Pacheco denunciaron la presunta “guerra sucia”; el primero incluso interpuso una demanda penal ante la PGR contra quien resultara responsable por el delito de difamación. Carrillo Pacheco, por su parte, denunció ser víctima también, mediante un comunicado de prensa.

El 8 de noviembre, todos a las urnas

A pesar que una semana previa se rumoró el retiro de la candidatura de Gilberto Herrera Ruiz, el martes 8 de noviembre la comunidad universitaria pudo votar por el candidato de su preferencia.

Aunque los resultados oficiales se dieron el jueves 10 de noviembre, después de que los consejeros universitarios emitieron sus votos de acuerdo a lo que se había decidido en la urna, para la noche del martes ya se sabía extraoficialmente los resultados de la votación.

Como ninguno de los cuatro candidatos obtuvo el 66 por ciento de los votos, se establecía que se tenía que hacer una segunda vuelta con los dos candidatos que más votos habían obtenido. Los resultados fueron 26 votos para Marco Carrillo, 18 votos para Gilberto Herrera, ocho votos para Fernando Valencia y tres votos para Cesar García.

Con dichos resultados, Marco Carrillo Pacheco y Gilberto Herrera Ruiz fueron los dos candidatos que participaron de la segunda vuelta, que se realizó el martes 15 de noviembre.

La segunda vuelta, el vuelco total

La semana previa a la segunda vuelta fue de negociaciones y cabildeo, para que los dos candidatos que aún estaban en contienda obtuvieran los votos de quienes habían perdido en la primera vuelta.

Aunque se esperaba que finalmente la operación política de Marco Carrillo corroborara lo que los meses previos venían prediciendo, la noche del 15 los resultados extraoficiales se revelaron y sorprendieron al mostrar a Gilberto Herrera ganador con 30 votos, contra los 26 de Marco Carrillo.

Sin embargo, esto no garantizaba que el otrora director de la Facultad de Ingeniería fuera el próximo Rector, ya que la condición de las dos terceras partes de los votos seguía latente, y Herrera Ruiz aún no la cumplía.

El jueves 17 se realizó la sesión de Consejo Universitario para ratificar los resultados, y la “guerra sucia” volvió a hacer su aparición.

Tras la tormenta, la calma

Después de tres semanas, finalmente el 23 de noviembre se eligió en Sesión Extraordinaria de Consejo Universitario a Gilberto Herrera Ruiz como nuevo Rector.

Tras negociar Marco Carrillo las condiciones necesarias para retirarse de la contienda, decidió dar un paso al costado, por lo que los consejeros de todas las Facultades, excepto los de Psicología, dieron su voto a Herrera Ruiz.

En entrevista con este medio, el Rector electo llamó a sanar diferencias, ya que el proceso de elección había podido herir susceptibilidades y argumentó “terapia ocupacional” para que la comunidad universitaria deje de lado la confrontación y se dedique a trabajar por la UAQ.

Así, la Universidad superó la etapa del encono, se pasó a sumar esfuerzos en pro del futuro de la máxima casa de estudios, todo después de 56 días… y del voto de 56 consejeros.

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