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Artemania y Tejido indómita: puntadas para sobrevivir y resistir

Los proyectos de Artemania y de Tejido indómita mediante puntadas de gancho resisten a trabajos asalariados con tiempos inflexibles para maternar y el crochet ha sido la principal técnica con la que tejieron cadenas comunitarias para acceder a un sustento económico que les permite sobrevivir como madres autónomas.

Lizbeth Plata se encarga del proyecto Tejido indómita, tiene cinco años de ser una tejedora artesanal que vende sus creaciones en redes sociales y bazares, entre sus técnicas utiliza bordados, crochet, macramé e ilustraciones. A los 15 años su mamá la enseñó a tejer, después con un curso que tomó en Plaza las Américas aprendió a hacer prendas y una conocida fue la que la instruyó con los amigurumis.

Alcanzar la dinámica de ser mamá autónoma, que implica solventarse con un trabajo o negocio por cuenta propia, ocurrió de manera gradual. Su último trabajo asalariado  fue con un turno de 10 de la noche a 6 de la mañana para poder pasar la tarde con su hijo.

Lizbeth tomó un curso de pintacaritas para ir a trabajar en el tianguis, y a la par, se iba al andador Venustiano Carranza para vender pulseras tejidas y atrapasueños hechos de macramé, pero en ambas cosas sus ventas no fueron como esperaba. Así que tuvo un puesto de ropa usada pero tampoco consiguió el éxito deseado y en una donación de las prendas que tenía, conoció a la colectiva Tonantzin.

“Indagué y empezamos a trabajar juntas, me platicaron que hacían actividades con las infancias y las adolescencias en torno al tema de las malas madres, además de que la bazarcita ayudaba a sacar adelante los proyectos individuales”.

Diseños con temáticas sociales y ecológicas

La encargada de tejido indómita tiene preferencia por construir sus diseños a partir de sus reflexiones y pensamientos de temas sociales, así como desde su interés por la naturaleza y lo ecológico. 

Su tejido más significativo fue una colaboración que envió a la Colectiva Hilos en la Ciudad de México, porque aportó un fragmento para la creación artística de Sangre de mi sangre, que se hace para visibilizar el tema de desapariciones y feminicidios en México. Mientras que en lo ecológico teje bolsitas para las copas menstruales, con la intención de promover su uso y una mejor manera de guardarlas.

“A la hora de ver que había otras formas de de llevar el tejido para poder expresar todas estas situaciones personales, me llamó mucho la atención, y pues no pude estudiar pero mínimo me pongo a tejer para expresar estas inconformidades y estos cuestionamientos”, señaló la crochetera de 32 años.

Trabajo artesanal descalificado y desvalorado

A finales del año 2022 Lizbeth decidió dejar de hacer amigurumis personalizados, ahora únicamente vende sus creaciones, porque en ocasiones las personas esperan copias fieles de los muñequitos de crochet y al no quedar de la misma manera, se descalifica el trabajo, a pesar de las 15 o 20 horas que se invierten.

“Dentro de esta labor, te das cuenta que el tejido no es muy valorado, porque siempre lo ven como que mamás y abuelas lo tejían y lo regalaban a pesar de que fuera una chamba bien hecha y bien elaborada. Pero tienes que conocer el trabajo artesanal que hay detrás para entender los precios”.


Rebeca Rico es la productora de Artemania, desde su página en redes sociales o su asistencia a bazares, toma pedidos y vende personalizaciones de distintos personajes de amigurumis, gorros, bolsas, llaveros, entre otros accesorios; y también hace encuadernaciones artesanales que están acompañadas de bordados o dibujos.

Aunque ubica que su gusto por tejer estuvo siempre, dice que cuando tuvo mayor interés por aprender la técnica, no tenía los suficientes recursos para asistir a talleres o cursos, así que sus lecciones fueron con vídeos tutoriales de internet. A la fecha ha perfeccionado sus puntadas al entrar en talleres de precios accesibles o gratuitos.

Tejer para tener tiempo de maternar 

“Empecé a hacer primero cositas para mi hija, ella ahorita tiene 13 años, también para la familia, para mis sobrinas y sobrinos o en cumpleaños así de gente muy cercana. Mi hermana llevaba cosas a su trabajo y me empezó a recomendar, ahí fue como surgió la idea de negocio”.

Desde su profesión como psicóloga por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), le tocó encontrarse con dos espacios institucionales que la rechazaron por requerir flexibilidad en horarios para cuidar a su hija cuando era pequeña. 

Así que las ocasiones en que Rebeca Rico ejerce la psicología es con terapias de independientes, por lo que la alternativa de ser mamá autónoma fue una oportunidad en la que ella encontró la manera de tener un ingreso económico y a la vez la posibilidad de tener más tiempo para maternar.

Caminar juntas desde lo colectivo

La artesana de crochet y bordado en su camino se ha encontrado con “compas” con las que ha interactuado y hecho proyectos para caminar juntas desde lo colectivo, porque han sido mujeres y madres que coinciden con la misma falta de oportunidades en las cuestiones laborales.

“Este proyecto me llevó a conocer más gente y poner en práctica diversas ideologías, por medio de vincular, hacer actividades, intercambios de trabajo con trueques, el apoyo mutuo y colectivo, considero que hay otros mundos posibles, como dicen los zapatistas”.

Diseños con creatividad

La idea de adicionar un toque propio a los muñequitos amigurumis o que le permitan dejar fluir su creatividad para elaborarlos, son cosas que disfruta al tejer. Pero también le da gusto hacer libretas o diseños de amigurumis conforme a sus propios gustos, que se basan en figuras con cuernos como el baphomet, cosas de halloween, figuras de demonio que representan su gusto por el metal gótico en inglés, colores morados o verdes.

Entre sus pedidos más recientes, una amiga de Rebeca que es psicóloga educativa, la contactó porque se le ocurrió utilizar una vulva con material tejido para enseñarle a sus estudiantes acerca de la higiene y el cuidado del cuerpo.

“Nunca había hecho un material de este tipo, que me llegara esta petición estuvo bien chido, sirve para mostrar otra vertiente del crochet e hicimos modificaciones porque solo encontraba en internet vulvas rositas y tenía que adecuarse a distintos cuerpos”.

La productora de Artemania toma en cuenta que en algunos espacios se valora su trabajo, pero aún se encuentra con gente que regatea porque no tienen en cuenta el esfuerzo y dedicación que hay detrás de los productos hechos con la técnica de tejido o bordado, considera que falta valorar más el trabajo artesanal.

Katia Santoyo

Estudiante de la licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. En proceso de la formación conjunta socióloga en periodismo. Reportera de Tribuna diario desde enero de 2022.

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