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Artesanas convierten la tradición en oportunidad colectiva

De cara al Mundial de Futbol 2026, artesanas indígenas de la comunidad de San Ildefonso, Querétaro, han comenzado a elaborar muñecas tradicionales Leles vestidas con los uniformes de distintas selecciones, una iniciativa que no solo ha incrementado sus ventas, sino que también fortalece la economía de sus comunidades y visibiliza su trabajo.

Más allá de una tendencia comercial, estas muñecas continúan siendo portadoras de identidad, historia y sustento para las familias que las elaboran; así lo explicó Silvia Pascual, artesana de la comunidad, quien destaca el valor cultural y económico de estas piezas.

“Pues es parte de la niñez, es parte de lo que nosotros vivimos y lo que nos han estado enseñando nuestros abuelos que se van pasando de generación en generación. Y pues aparte de eso es que es una fuente de trabajo, es una fuente de ingreso”, señaló Pascual.

La elaboración de Lelés no solo representa una tradición heredada, sino una actividad fundamental para la subsistencia de las familias. Silvia manifestó que es a través de esta actividad que las familias que elaboran las Leles pueden cubrir necesidades básicas como la educación, los alimentos y la salud.

Iniciativa impulsada por los clientes

La incorporación de elementos futbolísticos a las muñecas no fue una estrategia planificada, sino una respuesta directa a las solicitudes de los clientes; de acuerdo con Pascual García, el cambio comenzó a partir de un pedido específico.

“Lo que pasa que a nosotros nos contacta un cliente porque nos dedicamos también a personalizarlas, entonces este me dice: oye, yo quiero una, pero quiero de las de las que van a jugar el mundial”, afirmó.

A partir de ese momento, comenzaron a reproducir uniformes con base a referencias visuales enviadas por los clientes. “Entonces nos manda la foto de Canadá y nos mandó cómo estaba el uniforme completo. Y ya fue como nos empezamos a hacer y empezamos a publicar.»

Según explica Pascual, la difusión en redes sociales potenció los pedidos de sus Leles; actualmente, aunque elaboran piezas de distintos países, el mayor volumen de ventas se concentra en los modelos nacionales. “Se venden más las de México”.

Generación de empleo en la comunidad

Silvia Pascual narró, que al observar en su comunidad la necesidad de generar ingresos y visibilizar el trabajo de las mujeres indígenas artesanas, fundó un grupo en el que se incorporaron varias familias que se dedican a la elaboración de Leles. Con el tiempo, el grupo nombrado “Hoky” integró a más mujeres, entre ellas madres solteras y viudas; cada integrante participa en distintas etapas del proceso, desde el bordado hasta el armado final de las piezas.

Uno de los principios centrales del grupo es la defensa del trabajo artesanal frente a la producción industrial, en este sentido, priorizan el bordado a mano como una forma de preservar la tradición y generar empleo local. “En mi grupo la idea que nosotros traemos es lo bordado a mano para generar trabajo en la comunidad”, destacó Pascual, por lo que evitan el uso de materiales industrializados.

Esta decisión impacta directamente en los tiempos de producción y en el costo final de las piezas. “Sí se eleva un poquito el costo porque no se compara el trabajo un bordado a mano contra una de máquina”, explicó.

Este proceso de bordado a mano, aseguró Pascual, implica un mayor tiempo de elaboración que el de muñecas que se replican de manera industrial fuera de la comunidad. “Hay una que este nos lleva casi un mes, es la que es todo bordado a mano en punto de cruz de uno por uno. Esa es la que nos lleva un mes porque el bordado es lo que más nos detiene”, describió Silvia.

A pesar del crecimiento del proyecto, las artesanas enfrentan múltiples desafíos, siendo uno de los más importantes la competencia con productos industrializados que se comercializan como artesanías. “Yo, por ejemplo, he visto que venden bolsas estampadas… y la gente que llega y compra esas bolsas cuando llega donde está bordado a mano, dice, ‘Ay, es que tú lo das bien caro’”, comentó Pascual.

Esta situación genera una desvalorización del trabajo artesanal, especialmente cuando los consumidores no distinguen entre productos hechos a mano y aquellos fabricados en serie. “Y hasta etiqueta trae de ‘Made in China’”, añadió.

En cuanto al respaldo institucional, señala que es prácticamente inexistente. “Ah, no. Bueno, así que nosotros nos hayan dado dinero, no. El mejor apoyo que tenemos es de la gente que nos compra”, manifestó Silvia.

Las artesanías que visibilizan una comunidad

El proyecto no se limita a la venta de muñecas, sino que forma parte de una estrategia más amplia para atraer visitantes a la comunidad y generar derrama económica local.

“Nosotros no buscamos estar en una ciudad vendiendo… nuestro objetivo es dar a conocer San Ildefonso y que la gente llegue ahí”, explicó Pascual.

El taller de creación de las Leles se ubica en la comunidad y ofrece experiencias que van más allá de la compra de artesanías, como recorridos, gastronomía tradicional y contacto con otros oficios locales. “Entonces, ¿qué es lo que pasa? Que la derrama económica se queda dentro de la comunidad”, destacó.

Para las artesanas, cada Lelé representa mucho más que un producto comercial. “El tiempo que se da es invaluable y aparte son las emociones, se transmite identidad, cultura y tradiciones cuando es una muñequita todo así bordado a mano”, expresó Pascual.

Asimismo, hace un llamado a los consumidores a valorar el trabajo artesanal y evitar prácticas como “el regateo”, puesto que detrás de cada Lele se encuentra el trabajo de grupos de mujeres que son el sustento de sus familias.

“Me gustaría que se dieran el tiempo de ver y sobre todo pues no regatear, por qué el precio que uno pide no es ni siquiera el tiempo que vale que como personas damos para hacer el bordado”, declaró Silvia.

De cara al futuro, su visión es expandir el impacto del grupo “Hoky” para seguir beneficiando a su comunidad. “A mí me daría gusto que existiera un corredor artesanal en San Ildefonso… que haya algo más para que la gente vaya a ver”, afirmó.

Finalmente, considera que fenómenos como el fútbol pueden funcionar como una puerta de entrada para visibilizar su trabajo. Las Lelés mundialistas, en este sentido, son una estrategia que permite mantener viva una tradición y visibilizar la cultura indígena hacia nuevos públicos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de 12 millones de personas están vinculadas a la producción artesanal en México, entre ellas, mujeres indígenas que buscan sustentar a sus familias.

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