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Cambios en los “mundos religiosos queretanos”

Según las estimaciones del especialista Elio Masferrer, para el año 2040, los católicos verán reducida su cuota de fieles al 72.27%

Por: Francisco Ríos Agreda

El número de personas no católicas en el estado de Querétaro pasó de 175 en 1895 a 147 mil 256 –según el Censo de Población y Vivienda del 2010–, es decir que ya ocupan el 8.06 por ciento de la población, precisó Elio Masferrer Kan, antropólogo especialista en el estudio de la religión.

Con el título de “Mundos religiosos queretanos” se realizó una mesa redonda, el martes 9 de octubre del presente, en el marco del XXVII Congreso de Religión, Sociedad y Política, y del VI Simposio Internacional “Tensiones y conflictos en el mundo religioso”, con la participación de Mariano Amaya Serrano, Isabel Martínez Rocha, Víctor Gabriel Muro González y César Pérez Guzmán, bajo la moderación de Elio Masferrer Kan, en el aula magna de la Facultad de Filosofía de la UAQ.

Precisamente Masferrer Kan, en su libro Pluralidad religiosa en México. Cifras y proyecciones (Masferrer, 2011), señala que para el caso del estado de Querétaro, en el censo de 1895, había 232 mil 205 habitantes, de los cuales 232 mil 130 eran católicos, lo que representa el 99.92 por ciento del total, mientras que el .08 por ciento eran no católicos, no tenían religión, o estaban insuficientemente especificados.

En el siglo XX la población aún es mayoritariamente católica hasta en un 99 por ciento, según los datos expresados en el Censo de Población y Vivienda de 1970. A partir de esa década, en los ochenta baja al 98.28 por ciento, en los noventa desciende al 96.48, en tanto que en el año 2000 el declive llega al 95.27 y en la primera década del siglo XXI, se registra un descenso más acelerado, expresándose en el 91.94 por ciento.

Lo cual significa que de los 232 mil 130 católicos de 1895 se pasa a un millón 680 mil 681. En términos absolutos, en 1895 solamente eran 175 personas no católicas, no tenían religión, o no estaban suficientemente especificados y pasaron, en el Censo de Población y Vivienda del 2010, a un total de 147 mil 256 –el 8.06 por ciento–. Según las estimaciones de Elio Masferrer, para el año 2040, los católicos verán reducida su cuota de fieles al 72.27 por ciento, mientras que el 27.73 pasarán a ser disidentes religiosos, en las denominaciones de “Protestantes y Evangélicos” (Históricos, Pentecostales y Neopentecostales, Luz del Mundo y otras confesiones evangélicas), “Bíblicas diferentes a las Evangélicas” (Adventistas del Séptimo Día, Mormones, y Testigos de Jehová), “Judaica”, “Musulmana”, otras religiones y otra categoría de insuficientemente especificadas. (Masferrer, 2011: 201-204).

 

Comunidades Eclesiales de Base, expresión de apertura del Concilio Vaticano II

En su intervención, Mariano Amaya Serrano, conocedor de la Iglesia católica desde sus entrañas, afirmó que desde la mítica fundación de la Villa de Santiago de Querétaro, en el año de 1531, la Iglesia católica inició su trabajo de evangelización con la afluencia de las principales órdenes religiosas, entre ellas la de los franciscanos, quienes para el año de 1535 lograron establecer una Custodia, que para 1565 se convierte en parte de la Provincia de Michoacán. Posteriormente pasó a depender de la Diócesis de Sevilla, España, a través de la Arquidiócesis de México, cuestión que fue una agria disputa al ser erigida la Arquidiócesis de Valladolid (hoy Morelia). Ambas pretendían el manejo de contribuciones en especie, diezmos y primicias de la feligresía indígena convertida al catolicismo y de los propios peninsulares. Este litigio interreligioso fue denominado como el Pleito Grande y se prolongó durante 50 años, hasta su conclusión en el año de 1586. Actualmente, no sin conflictos entre las órdenes religiosas y el clero secular, la Diócesis de Querétaro está inserta en la Arquidiócesis de León.

Amaya Serrano expresó en su ponencia que como prueba de ese conflicto religioso al interior de la Iglesia católica, entre órdenes religiosas y clero secular, estaban “las pugnas de los dos últimos mitrados por llevar al primer sitio de culto (limosnas y otros beneficios económicos) las imágenes de las advocaciones conocidas como del Pueblito y la de Soriano. La primera declarada Generala (1810) y Patrona de la Ciudad de Querétaro (1946); y la segunda, Patrona de toda la Diócesis… Los Franciscanos pretendían que su santuario del Pueblito fuese declarado Basílica, el obispo pugnó porque fuese Soriano. Triunfó la mitra episcopal, al ser declarada Basílica Menor, por el Vaticano, el 11 de agosto de 2008”.

En su oportunidad, Isabel Martínez Rocha, afirmó que las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) son una expresión de las orientaciones de apertura del Concilio Vaticano II y del Sínodo de Aparecida, realizado, (este último) en Brasil, en las que se plasma que la práctica pastoral de las CEBs “son una alternativa a la sociedad actual, fundada en el egoísmo y en la competencia despiadada”. Martínez Rocha indicó que en México, una gran cantidad de mujeres participan activamente, desde las parroquias, en los trabajos de desarrollo de las CEBs. En Querétaro, desde los años setenta se empezaron a impulsar este tipo de comunidades, muchas veces sin la comprensión de los párrocos y de las altas autoridades eclesiales. Las CEBs se dirigen a relacionar la fe con la vida cotidiana, a fomentar el compromiso ciudadano y al trabajo de inculturación y de promoción de las relaciones evangélicas, surgidas en el aquí y en el ahora.

Martínez finalizó su intervención con la presentación de testimonios vivenciales de María Luisa, Verónica, Gisela, Marcela, Cristina, Juanita y Teresa, entre otras.

 

“Cada día están llegando alrededor de 30 familias (a la capital)”

Víctor Gabriel Muro, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), con larga trayectoria de análisis de los procesos religiosos, afirmó en su ponencia titulada “Reflexiones en torno a la trayectoria social de la Iglesia católica queretana”, que (ésta) “ha desplegado grandes recursos socioculturales para mantener una estructura maciza y un constante crecimiento que ha contenido, en cierto modo, las presiones secularizantes que suponen la existencia de una gran cantidad de población inmigrante y de una masa cada vez más diversificada religiosamente. Un dato significativo al respecto es que cada día están llegando alrededor de 30 familias a la zona metropolitana de Querétaro.”

Muro González reconoció que a pesar de la amplia presencia de la Iglesia católica en la pastoral social, como la realizada en torno a las cajas populares (añado personalmente, por el liderazgo de don Luis Ugalde Monroy), además de su crecimiento en personal, parroquias, templos y en héroes culturales religiosos, existen en contrapartida tendencias secularizantes, “que nos muestran el avance de posturas arreligiosas o anticlericales que se hacen cada vez más presentes en la sociedad queretana, como por ejemplo, la proliferación de escuelas privadas laicas, el alto índice de divorcios, las manifestaciones de diversos grupos contrapuestos a posturas católicas; también es lógico pensar que esto afecta la participación de los católicos en los actos de culto o en la aceptación de las opiniones políticas y sociales del clero local.

Víctor Gabriel Muro concluyó así su participación: “Puedo decir que si bien hay indicadores de un proceso de secularización en la zona, hay una postura ideológica contrapuesta y bien armada para contrarrestar dicho proceso.”

Finalmente César Pérez Guzmán, activista de los derechos humanos y militante del Ecumenismo, desde la óptica metodista, hizo un recuento del trato excluyente y discriminatorio de la población queretana con respecto de los protestantes y metodistas que se establecieron en la entidad a finales del siglo XIX y principios del XX, mismo que incluyó agresiones físicas y hasta apedreamientos callejeros.

Consideró que el Concilio Vaticano II promovió, con muchas reservas el diálogo con los “hermanos separados” y prueba de ello es que a la fecha, según los datos de la Encuesta Nacional para Prevenir la Discriminación 2010, el estado de Querétaro sigue expresando un conflicto entre católicos y protestantes, ya que el 45 por ciento de los entrevistados estuvo de acuerdo en que los distintos niveles de gobierno “deben defender los derechos de las y los protestantes”, mientras que el 55 por ciento restante y mayoritario, de filiación católica, afirmaba que no había que tener ninguna deferencia especial con los protestantes y otros grupos religiosos, lo cual constituye una perspectiva discriminatoria potencial.

El debate colectivo abrió varias vetas de discusión sobre el futuro de las iglesias, frente a las tendencias de secularización. Un elemento adicional que ya no se pudo profundizar en la mesa sobre los “Mundos religiosos queretanos” fue el impacto de las reformas constitucionales a los artículos 24 y 40 en Querétaro, en tanto que el Congreso local, ya les dio el visto bueno. Elio Masferrer Kan, señaló que no habría que dar por aprobadas las reformas, ya que si bien iban adelante las votaciones de los congresos locales, la cuestión no estaba definida.

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