Campaña de control: la inversión en redes para apoyar el “Plan Orden”, ¿Narrativa o realidad?

El «Plan Orden», impulsado en Querétaro para regular la actividad de vendedores ambulantes y artesanos en el centro histórico, ha sido objeto de una intensa campaña mediática en redes sociales, pues se han invertido más de 700 mil pesos en anuncios en medios digitales para promover dicho plan. Este gasto, considerable para una estrategia de redes, ha buscado construir una imagen favorable del operativo y generar una percepción negativa sobre los comerciantes informales. Según datos obtenidos de la Biblioteca de Anuncios de Meta, esta campaña ha alcanzado a más de tres millones de personas en Facebook e Instagram, lo que abre un debate sobre la legitimidad y ética detrás de estas acciones de comunicación.
Este operativo de «limpieza», ejecutado por las fuerzas policiales del estado el pasado viernes 25 de octubre, ha generado controversia y un creciente rechazo social. Aunque el discurso oficial en redes, especialmente en Facebook, ha intentado promover una narrativa positiva del plan, la realidad de quienes dependen de esta actividad para vivir ha mostrado otra cara: la represión, la pérdida de ingresos y el desplazamiento de trabajadores vulnerables, que ahora enfrentan la incertidumbre económica y la estigmatización.
Una campaña publicitaria millonaria
Cinco páginas han sido las principales difusoras de esta narrativa en redes, todas con características similares en seguidores, inversión y discurso, lo cual genera dudas sobre su autenticidad. Estas páginas son:
- Voz Virtual (2 mil seguidores, 40 mil pesos en anuncios).
- Eje Informativo (2 mil seguidores, 20 mil pesos en anuncios).
- Fenómeno Qro (12 seguidores, 600 pesos en anuncios).
- Latin News (2 mil seguidores, más de 40 mil pesos en anuncios).
- Notimexico (1 mil seguidores, 20 mil pesos en anuncios).
Llama la atención que la mayoría de estas páginas hayan surgido entre el 4 y el 13 de junio de este año, días después de que Felipe Fernando Macías Olvera asumiera el cargo. Las similitudes entre las páginas, tanto en el número de seguidores como en la cantidad invertida en publicidad, sugieren la posibilidad de una red de cuentas operada con fines específicos. En el ámbito digital, un «bot» no siempre implica una automatización robótica; también puede referirse a individuos contratados para gestionar y difundir contenido predefinido. En este caso, estas páginas comparten un discurso alineado, generando un sentimiento de «defensa de la ciudad» contra el supuesto «caos» que representan los vendedores ambulantes.
Desplazamiento y estigmatización de los comerciantes informales
El «Plan Orden» ha llevado a que decenas de artesanos y vendedores ambulantes, quienes durante años han encontrado en el centro histórico de Querétaro su espacio de trabajo, sean retirados por la fuerza pública. Los videos difundidos en redes muestran escenas en las que la policía estatal emplea la fuerza para desalojar a estos trabajadores, muchos de los cuales se dedican a la venta de artesanías y alimentos, con lo cual generan ingresos para sus familias.
La justificación oficial es «recuperar la imagen y el orden» del centro histórico, pero el término «limpieza» utilizado por algunas publicaciones oficiales y aliados ha sido severamente cuestionado. Este lenguaje puede fomentar sentimientos de rechazo y discriminación hacia los comerciantes, quienes ahora son vistos por algunos sectores como una amenaza al orden urbano. Testimonios de ciudadanos apoyando la medida han sido ampliamente difundidos por las páginas mencionadas, promoviendo un sentimiento de aversión hacia los ambulantes y reforzando la percepción de que estos trabajadores afectan la imagen de la ciudad.
Percepción pública y reacciones encontradas
Si bien existen sectores que apoyan el «Plan Orden» argumentando la necesidad de «limpiar» el centro histórico, hay una porción significativa de la población que considera que esta medida es excesiva y deshumanizante. Las redes sociales han sido una plataforma para expresar diversas opiniones, y aunque la campaña mediática ha tratado de enmarcar a los ambulantes como un problema para la ciudad, abundan los comentarios críticos hacia el plan y la represión policial.
Activistas, académicos y ciudadanos han cuestionado el propósito de esta campaña. Argumentan que el «Plan Orden» se enfoca en desplazar a los vendedores sin ofrecer alternativas viables para su subsistencia, generando un clima de inseguridad laboral y criminalización de su actividad.
Transparencia y control del discurso en redes
La intensa campaña publicitaria a través de Facebook e Instagram plantea dudas sobre el manejo de fondos públicos para promover una narrativa oficial que enfrenta críticas y se aleja de las experiencias de los afectados. La presencia de cinco páginas con pocos seguidores y una inversión publicitaria similar refuerza la hipótesis de una estrategia planificada y centralizada para modelar la percepción pública. Estos esfuerzos por controlar el discurso en redes reflejan una tendencia creciente en el uso de campañas digitales para influir en la opinión pública y justificar medidas de política pública que afectan a sectores vulnerables.
Al final, el «Plan Orden» no solo ha dejado una marca en las calles del centro histórico de Querétaro, sino que también ha generado un debate sobre el derecho al espacio público, la ética en el uso de la fuerza y la transparencia en el manejo de recursos para campañas digitales. El contraste entre el discurso promovido y la realidad de los artesanos y ambulantes desplazados expone las tensiones y desafíos que enfrentan las autoridades en la búsqueda de un equilibrio entre la imagen urbana y los derechos laborales de la comunidad.



