Ciencia

Ante la complejidad del cáncer de mama, apostar a la prevención

El cáncer mamario puede presentarse en múltiples formas. La velocidad a la que se desarrolla, así como su nivel de agresividad están condicionados por el estirpe y grado de diferenciación que posea el tumor

El cáncer de mama es la principal causa de muerte de las mujeres mexicanas. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, al año se reportan 1.67 millones de casos nuevos, lo que indica que el 25 por ciento de los casos de cáncer en mujeres son de este tipo. Se trata de una enfermedad compleja con múltiples factores de riesgo, que van desde lo hereditario hasta el estilo de vida que se lleva. No obstante, la detección temprana de la misma ofrece grandes probabilidades de ser erradicada y de emplear para ello tratamientos menos nocivos.

El cáncer es una condición en la cual las células se reproducen de forma acelerada y sin control. Conforme aumentan su número, se aglutinan en una masa que da origen a tumoraciones, las cuales pueden ser benignas o malignas. Tener una tumoración no es sinónimo de cáncer; lo que hace maligno a un tumor es la capacidad que tienen las células defectuosas de esparcirse a otros órganos.

Las células cancerígenas pasan al tejido cercano destruyéndolo e incluso pueden llegar a infiltrarse en el torrente sanguíneo o el sistema linfático. Al viajar a través del sistema circulatorio pueden originar nuevos tumores en cualquier parte del organismo.

En concreto, el cáncer de mama se puede definir como una “neoplasia maligna” de la glándula mamaria; es decir, se presentan células cancerígenas en las glándulas mamarias, explicó María Luisa Santillán Manzano, ginecóloga y oncóloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las mamas son un órgano glandular ubicado al interior de los pechos. Están formadas por tejido conjuntivo, grasa y tejido que contienen las glándulas capaces de producir la leche materna. Las mamas no son uniformes, por lo que cada mujer tendrá características distintas de las mismas.

Variaciones en el cáncer de mama

No todos los casos de cáncer son iguales, por el contrario, la médica María Luisa Santillán hace hincapié en que cada caso tiene particularidades. El cáncer mamario puede presentarse en múltiples formas. La velocidad a la que se desarrolla, así como su nivel de agresividad están condicionados por el estirpe y grado de diferenciación que posea el tumor.

Un tumor bien diferenciado es aquel que aún conserva un poco la forma de glándula mamaria; en este caso, el tratamiento se simplifica un poco. Por el contrario, el poco diferenciado es aquel tumor que ya no conserva en lo más mínimo la forma de glándula mamaria. Al interior de los estudios histológicos —es decir, de los tejidos— las diferencias entre los tumores se van haciendo más complejas.

Posibles causas y factores de riesgo

Existen ciertos factores de riesgo que pueden contribuir a la aparición de tumoraciones malignas en las mamas. En primera instancia está el hereditario, el cual consiste en mutaciones genéticas que hacen que una mujer sea más propensa a padecer esta enfermedad. Si algún pariente cercano ha presentado cáncer de mama, las probabilidades de desarrollarlo también aumentan.

Existe una estrecha relación entre las glándulas mamarias y la producción hormonal, por lo que no es de sorprender que los tratamientos hormonales —cuando se ha tenido una prolongada exposición a ellos— sean también un factor de riesgo. Como consecuencia de esta estrecha relación con el sistema endocrino, las mujeres que no han tenido periodos de lactancia se encuentran más propensas a desarrollar este tipo de cáncer.

Finalmente, se encuentran los factores asociados al estilo de vida: la obesidad, el sedentarismo, el alcoholismo y el tabaquismo son hábitos que aumentan la probabilidad de desarrollar tumoraciones cancerígenas en las glándulas mamarias. “Todo lo que te puede enfermar de una diabetes es lo mismo que te puede provocar cáncer de mama” explicó la especialista.

La autodetección podría hacerse muy tarde…

El cáncer de mama suele ser una enfermedad discreta en sus etapas iniciales, no presenta síntomas y los tumores no son palpables. La aparición de protuberancias en el pecho, secreción de sangre o liquido del pezón, cambios en la forma o la textura del mismo, así como el enrojecimiento y la inflamación, son síntomas que se asocian a etapas avanzadas.

María Luisa Santillán, oncóloga, enfatizó: “Es lo triste de las campañas que se dan a nivel nacional, que te dicen que si te tocas una bolita, que si presentas secreciones, etc. Y esos son síntomas de un cáncer avanzado”.

Lo anterior no quiere decir que las autoexploraciones no sean útiles, sin embargo lo ideal es detectar al cáncer en sus etapas tempranas. Para ello es indispensable arraigarse a una cultura de la prevención.

El Consenso Nacional del Cáncer de Mama, así como la mayoría grupos internacionales, recomienda que a partir de los 40 años se realice una mastografía de manera anual. La mamografía o mastografía es la exploración de las glándulas mamarias por medio de los rayos X, este procedimiento permite detectar formaciones tumorales no palpables.

En caso de contar con predisposición genética —es decir, tener el antecedente de algún familiar con cáncer de mama—, se recomienda comenzar a hacerse revisiones 10 años antes de lo que se le diagnosticó al familiar.

En el caso de mujeres menores de 40 años, los estudios preventivos son distintos. La glándula mamaria es diferente, por lo que un ultrasonido aporta la información necesaria para realizar un diagnóstico. Si bien el cáncer de mama se presenta con mayor frecuencia en mujeres adultas, puede llegar a manifestarse en jóvenes. La aparición de tumores malignos a temprana a edad por lo general son más agresivos.

Tratamiento

“El cáncer de mama se puede definir como grupo muy complejo de enfermedades diferentes, que en cada paciente es completamente diferente. Entonces, el cáncer de mama tiene que llevar un tratamiento personalizado”, especificó la oncóloga Santillán Manzano.

Los tratamientos para erradicar el cáncer de mama son tres: cirugía, quimioterapia y radioterapia. El tratamiento dependerá de la etapa clínica en que se encuentre el cáncer y de las características propias de la mama de la paciente. Actualmente, la remoción del seno no es siempre la primera opción. Recibir quimioterapia para reducir los tumores, hacer cirugía para removerlos y dar radiación es una alternativa en el tratamiento, lo que permite a la mujer sobrellevar su recuperación de una mejor manera.

Por supuesto, en el tratamiento influyen el tipo de cáncer y su avance; cada caso es distinto y requerirá de un procedimiento muy particular.

Es posible prevenir el cáncer si se lleva un estilo de vida adecuado, con buenos hábitos alimenticios y de actividad física. Sin embargo dada la naturaleza un tanto impredecible de la enfermedad lo ideal es interiorizar una cultura de la prevención.

Se debe tener conciencia de que todas las mujeres pueden desarrollar estar enfermedad, por lo que deben acudir a revisiones médicas al menos cada año o una mastografía, sobre todo a partir de los 40, cuando aumentan las probabilidades. En caso de tener familiares que ya se diagnosticaron con cáncer de mama, lo recomendable es acudir a una valoración de riesgos.

Las campañas contra el cáncer de mama deben centrarse en la detección temprana y educar en materia de prevención. En la medida en que las mujeres incluyan en su vida los chequeos médicos enfocados a la detección del cáncer mamario, las probabilidades de que no sea fatal aumentan enormemente.

“Tal vez no vamos a evitar que les de cáncer de mama, pero podemos diagnosticarlo muy tempranamente, fase en la cual tienen un porcentaje de curación muy alto y la posibilidad de que regrese el cáncer es casi nula” explicó la oncóloga, María Luisa Santillán.

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