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Ciudadanía Digital: Pandemia impulsó nuevas formas de comunicación, pero persisten rezagos

La pandemia por COVID-19 dio un fuerte impulso a la ciudadanía digital, ya que las personas se vieron obligadas a aprender herramientas digitales y movilizarse a través de las redes sociales ante el confinamiento; no obstante, todavía permanecen rezagos, destacó Alma Rosa Alva de la Selva, doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En el marco de la presentación del libro Ciudadanía Digital: ¿Qué ciudadanía?, la académica externó que la brecha digital es una desigualdad que surge en el México del siglo XXI. Se manifiesta por un sector de la población en México que todavía no tiene acceso a internet o dispositivos electrónicos; incluso si contaran con éstos no se vuelven automáticamente ciudadanos digitales, ya que esto implica conocer una carta de derechos y obligaciones.

“La ciudadanía digital es una defensa de derechos porque un ciudadano sea digital o no lo es y se concibe como tal cuando conoce sus obligaciones que las tenemos como ciudadanos, pero también nuestros derechos, ya sea en el espacio físico o en los espacios digitales”, manifestó en el conversatorio organizado por Lab-UAQ Ciudadanía Digital.

En su exposición, la catedrática manifestó además que el confinamiento sirvió como una especie de laboratorio para apropiarse herramientas: “ha habido muchos hashtags, muchos encuentros en esos espacios que son insumo, materia prima para la Ciudadanía Digital”, apuntó.

Alva de la Selva consideró que la ciudadanía digital es un término inherente al neoliberalismo, pues gracias a este contexto surgieron dichas expresiones: “diría también en los tiempos del neoliberalismo que ha sido, pues el modelo o el esquema económicos bajo el cual ha surgido, por ejemplo, las redes socio digitales y también este fenómeno de la ciudadanía digital se encuentra en ese marco”.

Finalmente, la catedrática señaló que es importante hablar de este tipo de temas para comprender los fenómenos comunicativos del siglo XXI, pero también para mantener actualizados los planes de estudio de las instituciones de educación superior, como fue el interés de ella al plantear este libro.

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