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Cliserio Gaeta Jara: un fantasma de la guerrilla que ahora ronda a Querétaro

Por: Brandon De la Vega Contreras

PARA DESTACAR: Cliserio Gaeta Jara sobrevivió a las torturas de los judiciales, sobrevivió a tres años de prisión, sobrevivió a la guerrilla de guerrillas, a la denominada “guerra sucia”… sobrevivió a México.

Murió el guerrillero jalisciense en su casa de Tolimán

“Mi último deseo antes de morirme es formar un comando armado en Querétaro”.

El pasado 4 de agosto dejó de pensar un guerrillero, uno de esos que ya no quedan; dejó de pensar un guerrillero mexicano, pero para siempre.

Érase un señor llamado Cliserio Gaeta Jara, uno de esos que ya no quedan, de esos marxistas-leninistas-maoístas-hochiministas, aquellos que llevan un rifle de un lado y del otro un libro rojo. Era un hombre de novela mexicana, un revolucionario que merece ser recordado.

Al ver la vida de Cliserio Gaeta Jara… mejor dicho del guerrillero Gaeta Jara, uno puede sentirse regañado o inspirado. Regañado dado que un señor dedicó toda su vida a la revolución, decidió a no resignarse, a no obedecer a un salvaje e inhumano sistema.

En sus propias palabras, en el Estado capitalista “los que dicen representarnos han demostrado hasta hoy, ineficiencia para gobernar”. La inspiración llega al leer su vida, al ver lo que fue un mortal que veía en el mundo una diminuta esperanza, una esperanza que algunos podrían llamar socialismo, un mañana mejor.

Su cuerpo era un mapa formado por las heridas que deja la vida, la cual en cada latido que da el corazón, desea matarte, tu vida corre riesgo a cada minuto, y con mayor razón si te haces llamar marxista con rifle en mano. Un hombre que sobrevivió hasta el final; sobrevivió a las torturas de los judiciales, sobrevivió a tres años de prisión, sobrevivió a la guerrilla de guerrillas, a la denominada “guerra sucia”, sobrevivió a los partidos políticos… sobrevivió a México.

Nació en Jalisco, tuvo preparación militar, pero su espíritu rebelde le provocó unos cuantos malos momentos con los militares, decía que no llegó siquiera a soldado raso. Su preparación teórica se la debe a unos alumnos pertenecientes a la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Gaeta Jara decía que para ser verdaderamente revolucionario se debe tener una preparación revolucionaria, “a la gente de hoy le gusta patear la pelota; en vez de eso, que se pongan a leer, a agarrar un libro”.

“Ustedes no tienen una preparación revolucionaria, solo estudian a Flores Magón. El proceso correcto para una revolución es leer a Mao, Vladimir Lenin, Ho Chi Minh, Carlos Marx”, así habló “el viejo tonto Mao”; esa es la leyenda que se ubica a la entrada de su casa: “Aquí vive el viejo tonto Mao”. Antes del rifle, viene el libro, libro rojo. Al leer su conocimiento puede recordarnos a un tal Ilich Uliánov, cuando decía que los estudiantes no pueden comandar una revolución, ya que el ímpetu rebelde se calmaría con las vacaciones; por esa razón hay que leer a los teóricos marxistas, para que el fuego revolucionario siempre esté vivo.

Antes de la guerrilla hay que agotar el diálogo. “Cuando uno se mete a la guerrilla es porque ya rebasamos el proceso de la lucha política. Entonces, entramos en el siguiente paso, debemos hacer la guerra de guerrillas”, así habló “el viejo tonto Mao”. No era un rebelde sin causa, tenía en mente la causa proletaria, buscaba el fin del antagonismo de clases; era un materialista histórico. Si se toma el fusil, es porque es el último medio a tomar, algo así como lo que llegó a decir un tal Marcos, hoy Galeano.

Una vez, no hace muchos años, un joven perdido entró a la Universidad sin siquiera saber quién era ese mentado Karl Marx; ese muchacho tomó un ‘Tribuna de Querétaro’, por primera vez, y vio una nota titulada “Difícil que se conforme un movimiento revolucionario: Cliserio Gaeta”. Una nota que hablaba sobre aquel señor que vio al infierno de cara y llamaba al pueblo a levantarse en armas, aquel hombre que al leer sus entrevistas puede descubrir a un “Vladimir Lenin” o un “Tonto Mao” gritando “¡Revolución!”.

“Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra”.

 

 

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