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Colectiva Graveolens, otro enfoque al tema del cuerpo y el aborto

“la gran deuda de la sociedad queretana con los temas de justicia reproductiva, tiene que ver con la salud pública para las mujeres y el acceso a un aborto libre, legal y seguro”, resalta Alejandra Rodríguez, integrante de la colectiva Graveolens.

Un total de 668 usuarias procedentes de Querétaro, fueron atendidas en servicios de Interrupción Legal del Embarazo en la Ciudad de México, con lo cual la entidad ocupa el séptimo lugar, por debajo de entidades como CDMX, Estado de México, Puebla, Hidalgo, Morelos y Jalisco; conforme a las estadísticas de abril de 2007 al 30 de septiembre de 2021 consultadas en la página de la Secretaría de Salud del Gobierno de México.

Cuando Alejandra Rodríguez, Andrea Jiménez y Ariana Ibáñez coincidieron en un interés por “trabajar temas de salud y justicia reproductiva, y en otros casos de manifestaciones culturales feministas e intervenciones” fue que se organizaron para conformar la colectiva de Graveolens en 2018, y un años después la formalizaron como Asociación Civil.

“Hay muchísimas ideas en torno a que hay que pedir permiso para disfrutar plenamente la sexualidad, hay muchísima vigilancia y control sobre el cuerpo de las mujeres jóvenes y adolescentes” afirma Alejandra Rodríguez, también socióloga de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Mientras el aborto voluntario legal hasta la semana 12 de gestación ha sido aceptado en Ciudad de México (2007), Oaxaca (2019), Hidalgo, Veracruz, Baja California y Colima (2021); en Querétaro el código penal es de los más restrictivos del país al permitir la interrupción del embarazo solo en caso de violación o cuando es imprudencial, lo cual deja fuera motivos como: peligro de muerte, daños a la salud, voluntad o alteración del producto.

En la causal de violación, “por muchos medios sabemos que no se están aplicando los protocolos debidos, entonces a las mujeres incluso se les pasan el número de semanas en las cuales deberían de proceder a un aborto seguro, porque les exigen denuncias de violación y todos los procesos que entorpecidamente se dan en los ministerios públicos”, sentencia Alejandra.

La colectiva realiza actividades de índole cultural y artístico —tanto en espacios públicos como en plataformas digitales— llevan a cabo talleres, colaboran en redes de trabajo con otras organizaciones y dan acompañamientos a mujeres que requieren información en temas de salud y justicia reproductiva.

Uno de los talleres que se realizaron fue Mi cuerpo no será una condenación que consistía en un performance abordando las distintas narrativas en torno al cuerpo, al placer, al deseo; y el constante diálogo con las identidades, sexualidades y con el ejercicio de las decisiones.

“Cada quien desde sus historias de vida, sus experiencias, lanzaba propuestas de acciones artísticas, de relato, de autobiografía, para contar otra cosa de sí misma”, relata Alejandra Rodríguez.

Graveolens también realizó un taller de testimonio de aborto, para que las mujeres tuvieran oportunidad de desechar “un poco la carga, la angustia y la culpa”; hicieron una intervención pública instalando un confesionario en la calle, ahí la gente entraba y escuchaba  relatos de abortos desde la realidad que viven las mujeres y no desde discursos de castigo por llevar a cabo la acción.

En los últimos cinco años, en Querétaro se han abierto 113 carpetas de investigación por el tema de aborto, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNP); en 2017 hubo un total de 12 denuncias, mientras que para 2021 el total fue de 37, lo que permite ver que ha aumentado la criminalización de la interrupción del embarazo en un 208%. “Querétaro es un territorio que de lejos pareciera estar en mucha armonía y calma, pero hay mucho por hacer, hay muchas grietas, por eso muchos colectivos seguimos aportando para que las mujeres puedan vivir con dignidad”, concluyó Alejandra.

Katia Santoyo

Estudiante de la licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. En proceso de la formación conjunta socióloga en periodismo. Reportera de Tribuna diario desde enero de 2022.

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