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Comunidad LGBTTTIQ+: amenazas, censura y falta de protocolos para garantizar vida plena


A casi 17 años del asesinato del activista por los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+, Octavio Acuña Rubio, en su negocio de preservativos De Colores, ha ocurrido un cambio generacional que ha movido a los jóvenes a la calle en búsqueda de los derechos para este sector de la población que todavía no ve garantizados a plenitud sus derechos, como el matrimonio igualitario. El asesinato de Acuña Rubio expuso a una ciudad que no creía que la homofobia fuera un problema, y donde veían a la homosexualidad como “la verdadera enfermedad”.

Valeria Sánchez, originaria de la capital del estado, forma parte abiertamente de la comunidad como una chica lesbiana. Cuenta que pese a ser deportista de alto rendimiento que Querétaro en competencias nacionales, ha sufrido la censura por parte de sus propios padres, entrenadores y autoridades:

“Hace dos años cuando se enteraron mis padres y las autoridades de la institución en la que entreno, me hicieron firmar un documento que decía que me comprometía a no hacer muestras de ’afecto excesivo’. Esto después de que me vieran dándole un beso en público a mi novia. Se me quitó el servicio de psicología deportiva y a mi novia también, y evidentemente estamos en el ojo de las autoridades para ‘no dar mala impresión»’, expresa Vale, indignada por el trato que les dieron.

En Querétaro no existen protocolos para investigar crímenes por homofobia, lesbofobia, transfobia o bifobia; pues, como lo menciona la presidenta de la Asociación Queretana de Educación para las Sexualidades Humanas (Aquesex), Alejandra Martínez Galán: “la falta de leyes es debido a que la homosexualidad y la transexualidad son temas que aún son estigmatizados e invisibilizados en el estado”.

Al sur de la ciudad, Ricardo es un hombre abiertamente homosexual desde los 17 años y considera que las formas de inclusión que se intentan hacer en el municipio y el estado, no son efectivas: “cómo parte de esta comunidad es triste ver qué no se nos de la protección legalmente ante los crímenes de odio que se viven diariamente, hace falta mucha concientización y tolerancia por parte de la comunidad en general para que se nos permita una verdadera inclusión”.

Desde el asesinato del activista a favor de los derechos LGBT+, Octavio Acuña, el cual ocurrió en junio de 2005 y que fue hasta un año después que las autoridades de la Procuraduría General de Justicia de Querétaro (PGJQ) concluyeron que el homicidio del activista gay no fue motivado por homofobia, sino que fue por la resistencia que opuso para ser asaltado en su negocio; el descontento por parte de las personas LGBTTTIQ+ y sus colectivos en la entidad, fue en aumento.

Ley no se hace valer

Actualmente hay una gran comunidad de queretanos que son abiertamente miembros de la comunidad LGBTTTIQ+, los cuales se enfrentan a diario con comentarios, chistes e incluso insultos por parte de la sociedad: “cuando andaba con una chica por suerte casi no sucedió nada, pero hubo una ocasión donde íbamos caminando en el centro de la mano y a plena luz del día un señor nos empezó a gritar y nos amenazó con golpearnos. Ese día ‘me cayó el 20’ de que no estaba exenta de la violencia callejera”, menciona Andrea Pantoja, queretana abiertamente bisexual.

En sus marchas los miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ de Querétaro buscan la igualdad, la seguridad que merecen y un trato digno frente a las leyes, pero también quieren y exigen justicia, pues en ocasiones los casos de crimen de odio quedan impunes: “Hay muchos casos de violencia, intentos de conversión y muchas cosas más que les suceden a las personas de la comunidad porque aún no se hacen valer leyes en contra de estas cosas que nos lastiman e incluso matan. No tendrían por qué faltar estas leyes, nuestra seguridad e integridad debería ser más importante que sus ideas conservadoras”, menciona Andrea.

En el país, el 65.5 por ciento de la población considera que se respetan poco o nada los derechos de las lesbianas, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 2017. Así como el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBT registró 17 asesinatos de mujeres lesbianas en el país entre 2014 y 2020; mientras la agrupación LetraEse había registrado en el país 441 asesinatos motivados por el odio entre 2015 y 2019: 17 fueron de mujeres lesbianas, 245 de mujeres trans y una mujer bisexual.

LetraEse reportó en 2019 que, en el país, al menos 36 hombres gay fueron asesinados y 9 mujeres lesbianas tuvieron una muerte violenta, los que más resultaron afectados fueron las mujeres trans siendo las víctimas más numerosas entre las personas LGBTTTIQ+ con al menos 64 transfeminicidios. A su vez, también se registró la primera muerte de un hombre trans identificado en las listas de personas desaparecidas y dejando también asesinado al menos a una mujer bisexual, un hombre bisexual, dos personas muxes y una persona no binaria

Querétaro y el país aún es bastante conservador, poco a poco la comunidad (LGBTTTIQ+) ha ido agarrando territorio, pero aún considero que es un lugar homofóbico, que necesita leyes y una mayor seguridad para todos nosotros”, dice Andrea.

La comunidad tiene un objetivo, el cual enfatizan: la necesidad de tener leyes que ratifiquen su posición como personas importantes en la sociedad ya que “son necesarias, pues si hubiera podido hacerlo con la seguridad de ser protegida por estas leyes, me habría salido de mi casa desde la primera vez que me golpearon por reconocer mi orientación sexual”, expresa Valeria; y a su vez están hartos del trato que la política les ha dado “odio que los políticos tomen a la comunidad y finjan que les interesa”, menciona Ricardo.

“Con las nuevas generaciones, en su mayoría Querétaro es un estado que ha dejado atrás el señalar a las personas, al menos la gente de mi generación ya no tiene los horribles estigmas que se tenían antes. Me parece que aún le falta mucho avance, pero pienso que es de los estados en México que más aceptación le da a la comunidad”, dice contenta y con una sonrisa en el rostro, al imaginarse que pronto ya nadie va señalar a dos mujeres que se aman, como le sucedió a ella.

Existir y resistir

Daniel, integrante de la comunidad desde hace 4 años y abiertamente homosexual, se siente entusiasmado por saberse feliz consigo mismo y exhorta a no sentirse apartados a quienes aún se sienten reprimidos: “siempre va haber alguien que los apoye, y quienes no te apoyan, es mejor sacarlos de tu vida para así crecer como persona.”, mientras Ricardo sabe que no están solos: “tienen que estar seguros de lo que son y que no les importe lo que les digan la gente y si se sienten agredidos o atacados o amenazados busquen ayuda entre nosotros mismos, somos una familia”.

En el marco del día mundial de la lucha en contra de la homolesbobitransfobia Andrea retoma que “es un día importante, pero no es una lucha que tengamos solo un día, es algo que nos acompaña siempre” y deja un mensaje a quienes aún ‘no salen del closet’: “está bien si aún no se sienten listos para declararse abiertamente como parte de la comunidad; recordemos que todos vivimos bajo distintos contextos y lo importante es estar seguras y seguros. Sin embargo, recuerden que siempre habrá personas que estemos para acompañarlos en este proceso y sobretodo ¡no están solos! vivan con orgullo lo que son, porque no hay nada de qué avergonzarse”.

“¡Existimos y resistimos! Las personas bisexuales, lesbianas, gays, pansexuales, trans, asexuales, queer, y aún más”, menciona Andrea y sentencia: “estamos aquí pronunciándonos como lo que somos. ¡existimos y resistimos!”.

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