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Costo de medicamentos descontrola economía familiar

Por Ana Cristina Alvarado García


El artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dicta que toda persona tiene derecho a la protección de la salud, sin embargo en estos tiempos y ante la situación económica por la que atraviesa la población, el derecho de los mexicanos a la salud es violentado.

 

“A los 36 años mi madre recibió la noticia de tener un embarazo de alto riesgo. Ante estas circunstancias, ella procuró la vida del nuevo ser que crecía en su vientre y de la suya, pues los doctores le decían que había una posibilidad de que naciera con alguna deficiencia.

 

“Como avanzaban los meses del embarazo, mi madre tomó todas las precauciones e indicaciones de los médicos, pues la alegría de tener un nuevo miembro en el hogar era infinita. Cuando llegó el momento de dar a luz a mi hermano vinieron las complicaciones, ya que el cordón umbilical se enredó con el cuerpo del niño, y esto provocó que perdiera la respiración durante el parto”, narró Mayra Álvarez Aris.

 

A los 15 días del nacimiento de Luis Álvarez, comenzó a tener fiebre y a expulsar sustancias de los oídos y la nariz. Los doctores lo metieron a la incubadora por dos meses, pues esta acción sanaría la enfermedad que presentaba.

 

Un año después, en el intento de iniciar a dar los primeros pasos, Luis Álvarez sufrió una caída y perdió la vista temporalmente.

 

“De inmediato mis padres lo llevaron a recibir atención médica y los doctores diagnosticaron que mi hermano tenía un retraso mental psicomotor.

 

“Ante esta situación, mi hermano perdía constantemente la vista, algunas veces se caía, otras veces simplemente se soltaba en llanto, pues de alguna forma él no podía controlar lo que hacía.

 

“Durante gran parte de su niñez mi hermano estuvo sometido a diferentes estudios y análisis en clínicas particulares. El resultado fue que este retraso psicomotor no permitió el crecimiento de la parte izquierda de su cerebro, por tal razón no controlaba lo que él deseaba hacer. Con el paso del tiempo, ya no eran caídas, sino una especie de convulsiones, pues no temblaba del todo.

 

“A partir de esto, mi hermano comenzó a tomar medicamentos que en repetidas ocasiones variaban, pues la idea era controlar este tipo de convulsiones y algunas medicinas no funcionaban en su cuerpo.

 

“Cuando cumplió siete años los doctores pudieron controlar las convulsiones con medicamentos, que no deja de consumir a su corta edad de 15 años.

 

“Hay una parte en él que no deja que controle sus emociones y en ocasiones se vuelve muy agresivo, por esta razón también le recetan medicina para la agresividad.

 

“Para mí es difícil ver de qué manera mi hermano está lleno de medicamentos, en ocasiones no lo puedo creer, pues toma pastillas para la memoria, para la cabeza, para controlar las convulsiones y vitaminas para cubrir sus defensas y que sus órganos no se dañen a causa de los otros medicamentos”, relató Mayra.

Los estudios y medicamentos implican un gasto mensual de 4 mil pesos

Por un tiempo Luis acudió a la escuela, sin embargo el ambiente del centro escolar y su desesperación lo llevaron a dejar la escuela, además de que cada año debía cursarlo dos veces.

 

Cada seis meses le realizan un encefalograma y estudios en el hígado, los pulmones y la sangre. Todos estos estudios y los medicamentos generan un gasto mensual de cuatro mil pesos, aproximadamente. Mi padre dice que es como si tuviera otro hijo en la universidad, comentó Mayra.

 

“Muchas ocasiones mi madre apoya a mi padre con los gastos, yo creo que guarda dinero del gasto que mi papá le administra para la casa, porque mi madre no tiene trabajo”.

 

Esta situación ha sido complicada para la familia Álvarez Arias, pues con el taller de embobinado que tiene su padre, no todo el tiempo han podido costear los gastos de la enfermedad de Luis.

 

La familia está formada por cinco hijos, de los cuales Luis es el más pequeño. Mayra menciona que en los primeros años de vida de su hermano, todos los demás estudiaban, y entre mantener los gastos de la casa, de la escuela, pagar a los empleados del taller y las situaciones de salud que se presentaban, el dinero no alcanzaba.

 

Mayra explica que su papá tuvo que desprenderse de diferentes cosas que tenían valor, pues alguna vez intentó asegurar a su hijo y no pudo concretar el trámite, entonces en medio de la desesperación, prefirió vender sus cosas de valor y hasta en ocasiones pedir préstamos a familiares y amigos.

 

Actualmente Luis recibe clases especiales para aprender a leer, pues Mayra estudia en la Universidad Pedagógica Nacional y tiene una amiga especialista en educación especial. Además de esto Luis ayuda a su padre en el taller, pues el doctor les recomendó que una buena solución a la inestabilidad de Luis radica en que aprendiera un oficio y que en esto podría desempeñarse como el humano que es.

 

La situación económica en la vida de la familia Álvarez Arias ha mejorado con el paso del tiempo, pues los hijos mayores ya han concluido sus estudios profesionales y de alguna manera apoyan a la situación por la que atraviesa la familia.

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