Crisis en CANIRAC: Elecciones fallidas y la desestabilización de la industria restaurantera

La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) atraviesa una de sus peores crisis en años. Lo que comenzó como un proceso electoral aparentemente ordinario, terminó en caos tras la renuncia de la presidenta Rosalinda Hernández y la posterior anulación de las elecciones. El detonante: la respuesta de la dirigencia restaurantera al atentado en el restaurante «Los Cantaritos» y las restricciones impuestas al sector.
Tras la renuncia de Rosalinda Hernández, Citlali Camacho fue electa por un año como presidenta de la cámara, por lo tanto, las elecciones que se habían anunciado y organizado fueron canceladas.
El atentado en Los Cantaritos y la crisis de la CANIRAC
El ataque armado en el restaurante «Los Cantaritos» no solo sacudió a la industria restaurantera, sino que evidenció fisuras en la representación empresarial. Tras el atentado, diversas medidas de restricción fueron impuestas a los establecimientos, afectando su operación y rentabilidad. Un sector de la CANIRAC denunció que su entonces presidenta, Rosalinda Hernández, no tomó una postura firme en defensa de los empresarios afectados. La falta de respaldo generó inconformidad entre los restauranteros, debilitando su liderazgo.
Entre algunas de las declaraciones se encuentran las de David Rivera Arce, subgerente del bar “La Salamandra”, quien en diciembre el año pasado comentó para Tribuna de Querétaro y demás medios oficiales que algunos de los bares que habían cerrado lo hicieron por detalles mínimos como fallas en luz eléctrica y faltas en algunas cuestiones de los establecimientos.
Esto más el hecho de que bares y centros nocturnos fueron obligados a cerrar a la 1:30 de la mañana por cuestiones de seguridad a pesar de que el atentado en el bar “Los Cantaritos” fue antes de medianoche, les brindaba a los locales menor tiempo de trabajo para ingreso y pago a los trabajadores y la misma seguridad de antes.
Las elecciones fallidas y la crisis de liderazgo
Con el clima de tensión en aumento, la CANIRAC convocó a elecciones para renovar su dirigencia. Sin embargo, el proceso se vio empañado por disputas internas. La única planilla validada, encabezada por Rosalinda Hernández, se quedó sin rumbo tras su renuncia. Mientras tanto, la candidatura de Ricardo Brieño, representante de un grupo opositor, no logró el registro oficial. La falta de consenso y la presión de sectores descontentos resultaron en la anulación de los comicios.
Ante la crisis, la dirigencia nacional de la CANIRAC intervino directamente y nombró a Citlalli Camacho como presidenta interina por un año. Su designación fue interpretada por algunos como una medida de control desde el ámbito nacional, lo que dejó a ciertos sectores inconformes. La designación interina refleja la incapacidad de la representación local para alcanzar un acuerdo legítimo.
Antecedentes de la crisis: el terreno y los fondos perdidos
La crisis actual no es un hecho aislado. La CANIRAC ya arrastraba problemas previos, como el conflicto en torno a un terreno donado durante la administración de Luis Nava para su sede, el cual nunca fue utilizado. También existen denuncias sobre la pérdida de fondos destinados a proyectos restauranteros que nunca se concretaron. Estas irregularidades han abonado a la desconfianza dentro del sector.
El conflicto dentro de la CANIRAC expone un problema de intereses entre los restauranteros y su dirigencia. El atentado en «Los Cantaritos» fue solo el detonante de un descontento que se venía gestando desde hace tiempo. Con una dirigencia interina impuesta, un proceso electoral nulo y una serie de problemas administrativos sin resolver, el futuro de la representación restaurantera sigue siendo incierto.



