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Críticas por el grafiti a Los Arcos: cuando la olla exprés “se destapó”

Un sector de la sociedad quiere una cultura única, inamovible, que exhiba “una fascinación por lo estático”, señaló el sociólogo Gerardo Vázquez Piña

Cartón: Ana

Por: Luz Marina Moreno Meza / David Eduardo Martínez Pérez

Con respecto a la pinta de grafiti en el Acueducto, y la posterior indignación que provocó en los jóvenes en las redes sociales de internet, Hugo Gutiérrez Vega, ex Rector de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, consideró que detrás de ambas acciones existe un problema de psicología social.

“Es un problema que tiene que ver con la Psicología Social. La olla express tiene que destaparse de vez en cuando. Por un lado, la presión social se ve de alguna manera aumentada por la situación económica y la falta de expectativas de los jóvenes, por otra parte, hay ciertos remanentes de un pensamiento ultramontano que niega los otros pensamientos y las otras expresiones”, manifestó.

El escritor también afirmó que aunque puede haber elementos reaccionarios de­trás de la ira desatada en las redes sociales, el acto de salir en defensa del patrimonio que representan Los Arcos es algo que en cierta medida puede ser elogiado.

“Éstos linchamientos son remanentes de esa actitud reaccionaria, o diciéndolo de forma más exacta, retardataria. Ahora, si se hace un acto en defensa de una joya histórica, bienvenido sea ese acto. Ahí hay una actitud de defensa a uno de los signos de identidad de ésta ciudad que el llamado progreso ha tapado.”

Negó, sin embargo, que el panorama social que hay en el Querétaro contemporáneo tenga alguna cercanía con la situación que se vivía en 1966, cuando una turba furiosa se disponía a lincharlo por “atentar contra las tradiciones y creencias de los queretanos”.

“Me da la impresión de que Querétaro ha mejorado mucho, ya no es tan reacciona­rio”, señaló.

Críticas muestran intento de una cultura única: Gerardo Vázquez

Las críticas y respuestas que recibió a tra­vés de las llamadas redes sociales el menor de edad que realizó una pinta en el Acue­ducto tienen su origen en la concepción por parte de la sociedad de una cultura única, inamovible, monolítica, “una fascinación por lo estático”, consideró Gerardo Vázquez Piña, Maestro en Sociología de la Cultura y catedrático de la UAQ.

De acuerdo con el académico de la Fa­cultad de Ciencias Políticas y Sociales, esta visión debería cambiar ya que las culturas son dinámicas y se encuentran en constante transformación.

“La cultura dominante siempre ha existi­do, yo creo que demandan que las grandes mayorías pensemos de manera semejante”, agregó.

Como conocedor de la Sociología de la Cultura, Gerardo Vázquez Piña abarcó el fenómeno como una carencia de espacio entre los jóvenes que desarrollan una con­tracultura; el grafiti y este tipo de expre­siones (placa) se enfrentan a una cultura dominante que en el caso de Querétaro se caracteriza por ser conservadurista o tra­dicional.

Gerardo Vázquez señaló que la aparición de este tipo de expresiones, como lo es el grafiti, conlleva una respuesta negativa y de intolerancia por parte de la sociedad.

“El grafiti es un arte colectivo, las placas una travesura juvenil. El chavo no midió las consecuencias y luego estamos hablando de Querétaro que tiene elementos muy tra­dicionales; elemento que nos caracteriza”, señaló.

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