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Cuando el PRI se comía solito el pastel

Si bien es cierto que la Legislación electoral condiciona el sistema de partidos, también es cierto que en Querétaro, durante la década de los años sesenta, la vida de los partidos y su impacto político propicia la promulgación de leyes que se proponen controlar su influencia y su peso político. 

Hasta antes de la promulgación de la ley electoral local de 1987, el marco jurídico electoral de Querétaro parecía tener un objetivo inverso al nacional. Mientras que a nivel federal, a partir de 1946, las leyes electorales van encaminadas a crear un sistema de partido dominante, con la participación algunos otros partidos, a nivel local la legislación electoral no solamente no propicia la participación de partidos políticos, sino que además inhibe su conformación, dando como resultado un sistema local de partido único. 

Desde 1925 y hasta 1952, la ley electoral señalaba, como requisito para constituirse como partido político, el contar con 100 afiliados en el estado. Es justamente durante la vigencia de este requisito que el Partido Acción Nacional obtiene su registro a principios de la década de los años cuarenta (1943). Durante esta década, su participación en los comicios se da únicamente a nivel federal ya que su estructura interna apenas se empieza a desarrollar. Su auge se da a partir de los años cincuenta, por lo cual logran una importante participación en las elecciones locales y además logran presentar candidatos para las presidencias municipales de Querétaro, Huimilpan y Villa Corregidora. Aunque no hay datos oficiales de los resultados electorales, los panistas sostienen haber ganado por lo menos el municipio de Querétaro, sin embargo, como ya mencioné, no hay datos que lo comprueben

Esta participación de Acción Nacional, durante la década de los años sesenta, se ve cortada a partir de 1962, mediante la promulgación, bajo el gobierno de Manual González de Cosío, de una nueva ley electoral, la cual estableció que los partidos políticos nacionales debían tener comités locales permanentes en todo el estado, y de exigir solamente 100 afiliados el número de estos aumenta a 3 mil. Tres años después, en 1967, éste número disminuyó a 2 mil 501 pero cada partido debía tener comités directivos en, al menos, dos terceras partes de los municipios (es decir en 18) y los distritos electorales (es decir en 9) del estado. A partir de aquí, y hasta 1987, las leyes electorales se encaminan a sostener un sistema de partido único, Acción Nacional se vio obligado a dejar de participar en los comicios, y los requisitos impuestos por la ley no permitieron la conformación de nuevos partidos, ya que si un partido político obtenía su registro nacional, cumpliendo con el requisito establecido por la ley federal de contar con 65 mil afiliados, para participar en Querétaro debía cumplir, además, con los requisitos impuestos por la legislación local. Dos años después, en 1969, el número de afiliados casi se triplica, de 2 mil 501 se pasó a exigir 7 mil 500. 

Sin embargo, es a partir de la legislación de 1987, cuando Querétaro se apega a los lineamientos marcados por la legislación federal, sobretodo en lo que se refiere al sistema de partidos. 

No podemos decir que la relación entre legislación electoral y sistema de partidos sea una relación en una sola dirección, es una relación retroalimentadora en la que no se puede decir que sea solamente una parte la que determine el comportamiento de la otra. Lo que sí podemos decir es que en Querétaro, durante la década de los sesentas, la legislación electoral cumplió un objetivo: consolidar un sistema de partido único y quitar del espacio electoral al partido que ponía en peligro su hegemonía, es decir al PAN.

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