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Cuando se alcanza a distinguir los pasos de la muerte

El olor penetrante del formol y la orina reina en todo el tercer piso del hospital del Seguro Social. Son las 9:30 de la noche, el cambio de guardia se realiza en este instante.

Las enfermeras, que expresan en su rostro el cansancio y las tensiones de una jornada larga, se marchan. En las enfermeras que llegan se muestran entusiastas… para ellas es hora de luchar contra el dolor y… en ocasiones contra la muerte.

La expectación es el sentimiento cotidiano. La vida afuera sigue su curso; adentro la lucha por la vida y la muerte es la batalla.

Las paredes, pintadas de blanco, guardan en su interior el dolor y la enfermedad. La paciente del cuarto 351 permanece en estado de inconciencia mientras que su cuerpo se encuentra conectado a un aparato que introduce a sus pulmones oxígeno. La máquina hace que su respiración sea lenta; a través de su ropa se puede percibir el movimiento oscilatorio al entrar y salir el aire de sus pulmones. Una mujer la acompaña y vigila el letargo en que se encuentra sumergida la paciente del 351. Al fondo se aprecia la figura de un sacerdote que se encuentra parado al pie de la cama de un enfermo de Sida, cubierto por una bata y un cubrebocas verdes, lee los santos óleos en la Biblia que sostiene en sus manos. Mientras en los pasillos es notable el continuo paso de los camilleros y de las enfermeras que conducen los “carritos” que contiene medicamentos, batas, pañales para adulto y sábanas.

El tiempo transcurre mientras que algunos esperan con angustia el anuncio del deceso de su familiar, otros mantienen la esperanza del mejoramiento de su estado.

Mucho se ha hablado de la existencia de vida después de la muerte; se han creado mitos, leyendas y un sin fin de testimonios de personas que afirman haber experimentado la vida después de la muerte por un tiempo.

Los médicos llaman a este tipo de experiencias muerte clínica.

Casos de lesión cerebral

Al respecto el doctor Claudio Ortiz Mondragón, Jefe del Departamento de Enseñanza del Hospital General de Querétaro, dijo que los que pueden platicar de una experiencia de tipo sobrenatural, son aquellos que tienen una lesión cerebral, es decir, que sus experiencias son producto de un daño cerebral.

El doctor Claudio Ortiz explico que las sensaciones de desprendimiento, de sentir que se flota y que se ve lo que sucede; es decir, el sentir que se sale del cuerpo, entre otras experiencias de tipo sobrenatural, tienen una explicación científica; indicó que esto se debe a que la persona que sufre un paro cardiaco o respiratorio sufre un “lesión cerebral”, que es la que produce este tipo de experiencias y sensaciones. Otras de las sensaciones que se manifiestan en la gente es la de que su cuerpo se desprende cuando está dormida, a lo que se le llama “parálisis del sueño”, la cual consiste en que hay una parte consciente y otra parte que está dormida.

El tiempo de duración de “muerte momentánea” es muy variado; dijo, si pasan de tres minutos, la posibilidad de daños cerebrales es mayor. La gente que habla de estas experiencias es porque sufrió un daño cerebral y no porque sea un hecho Recordó un caso cuando atendió en México a un muchacho, jugador de futbol americano y que tenía mención honorífica de su generación; recibió un balazo en la cabeza el día de su graduación —se acababa de graduar como ingeniero en el Politécnico—al querer tranquilizar un lío.

Era hijo único, fuerte y media como dos metros. “me tocó reanimarlo, lo metimos rápido al quirófano, lo sacamos de un paro, cayó en “coma”, lo sacamos y salió bien. Desafortunadamente, sufrió un daño cerebral espantoso; después lo traían amarrado a las consultas porque daba patadas y mordía a la gente; era triste ver a una persona que era mención honorifica y buen jugador convertido en una piltrafa humana”.

Señaló que el estado de “coma” no es lo mismo que “muerte momentánea”, porque el estado de “coma” consiste en una condición, es decir, que el cerebro trabaja en condiciones normales. Un caso de coma que recordó fue el de un joven que manejaba en estado de ebriedad y que chocó de frente con un camión; duró un mes en estado de coma en terapia intensiva; posteriormente a la semana de haber sido trasladado a piso abrió los ojos y solo recordaba que iba manejando, casos como este son muy pocos.

Puntualizó que hay un programa de reanimación “cardio pulmonar” el cual consiste en aspectos científicos o técnicos médicos, además que abarca aspectos humanísticos. Los familiares en más de una ocasión, les han gritado palabras altisonantes, por las condiciones en que quedan los pacientes.

A los enfermos se les avalúa para que puedan valerse por sí mismos en sus necesidades mínimas. “Muchos de los pacientes que entran y salen de un paro cardiaco o respiratorio y se van a su casa, posteriormente son sometidas a consultas siquiátricas y neurológicas”.

Dijo que él como otros compañeros han reanimado a pacientes que atraviesan por: este tipo de trances “es frustrante cuando el paciente no responde, pero también es muy satisfactorio cuando lo logramos sacar de un paro cardiaco o respiratorio y lo vemos marcharse a su casa como si nada hubiera pasado”. Sin embargo, hay pacientes que al sufrir un paro tienen daños cerebrales muy graves y quedan con secuelas; “es cuando uno se pregunta si valió la pena sacarlos de problema”.

La explicación de la neuróloga Adriana Hernández

Desde el punto de vista neurológico, la doctora María Adriana Hernández señala que muchos de los pacientes que explican este tipo de experiencias indican lo que pasa a nivel funcional en su cerebro, y es en ese momento cuando se refieren a que observan un túnel o que su cuerpo se separa de su espíritu; en realidad lo que pasa es que el cerebro deja de tener contacto con estímulos externos; es decir, todas aquellas sensaciones que se captan del medio ambiente como: la luz, el cambio de temperatura y otros.

Dijo que cuando un paciente tiene un paro cardiaco o respiratorio, se trata de un paciente que se aproxima a la muerte, el cerebro deja de percibir todo tipo de sensaciones que mantiene al individuo en contacto con el medio ambiente “es como si se apagara una luz o se desenchufara algo y es en ese momento cuando hacen referencia a un túnel muy profundo, a luces muy especiales o a que sienten mucha tranquilidad”.

Agregó que los estímulos dejan de percibirse debido a que en el cerebro no hay corriente sanguínea y oxígeno y entonces se deja de recibir nutrientes. El lapso de tiempo en que una persona puede permanecer en muerte temporal es variable; si se habla de una muerte de este tipo en una persona que tiene un paro respiratorio, el cerebro no tolera más de cinco minutos sin que sufra una lesión irreversible, después de cinco minutos del paro la persona generalmente fallece. Hay personas que pueden tolerar más tiempo menos tiempo, pero cinco minutos es para fines prácticos; si es menos de este tiempo la persona puede recuperarse.

La muerte temporal es un “proceso de inflamación de las neuronas” ya que estas células dejan de trabajar temporalmente por falta de energía, de substratos energéticos y de circulación sanguínea. Después del proceso, de inflamación, hay un proceso de desinflamación, es decir las neuronas son desinflamadas lo más rápido posible con medicamentos para bajar la presión del cerebro; durante este proceso la persona puede manifestar estado de coma, estupor, problemas de memoria, cambios conductuales, cambios motores, es un paciente que no se puede mover en forma espontánea.

Recalcó que la muerte temporal es diferente al estado de coma. “El paciente que está en estado de coma es un paciente que ha perdido completamente el contacto con el medio ambiente, no percibe ningún tipo de estímulo, está profundamente dormido. Un paciente con muerte cerebral su cerebro ha dejado de captar cualquier tipo de estímulo externo y perece tempranamente”. La doctora Hernández dijo que desde el punto de vista científico no hay explicación entorno a las experiencias sobrenaturales que mucha gente asegura haber tenido, y que en muchas ocasiones le dan a esto un sentido espiritual, emocional o afectivo, pero que depende mucho de las creencias de cada persona.


Betty: una experiencia

Betty Eadie recuerda que en su infancia se enfermó, que cuando el médico llegó dijo que era demasiado tarde, Betty estaba muerta. Ella dice: “oí al médico decir “es demasiado tarde, la perdimos confundida, me pregunté: ¿por qué tarde? Pude ver al doctor y a la enfermera y de repente me encontré en brazos de un hombre que tenía una barba blanca llena de luz. Yo le tocaba la barba y reía feliz; luego le oí decir a la enfermera: “está respirando de nuevo”, y Betty se encontró en su cuarto.

A los 31 años de edad, Betty ingresó al hospital para que le realizaran una histerectomía; Betty murió. Ella cuenta que “de pronto aparecieron tres hombres junto a mi emanando luz y vestidos con túnicas color marrón claro, ceñidas por un cordón dorado. Me dijeron que estaban conmigo desde hacia eternidades y que yo había muerto prematuramente… sentí paz, sentí que me querían”.

Durante este periodo, ella realizo un viaje con sus tres guías; recuerda Betty “una energía tremenda llenó la habitación, oí un ruido sordo y prolongado. Sentía una sensación placentera. La obscuridad me envolvió y todo el cuarto pareció desvanecerse mientras me envolvía un torbellino”.

La masa negra que me envolvía ahora parecía un túnel por donde iba cada vez más rápido, camine a la luz. Al acercarme vi a un hombre que sólo podían contemplar los ojos del espíritu”.

Betty pensó que era Jesús; comenzó a realizarle preguntas acerca de la vida y de la muerte; ella dice: “colmó mi mente con su luz, mis preguntas obtuvieron respuesta aún antes de hacerlas”. Luego a Betty la condujeron a un jardín, a donde llegaron unas criaturas espirituales que le dieron la bienvenida, le explicaron que al morir, la gente experimenta una transición y que el espíritu sale del cuerpo y se va del mundo espiritual. Del jardín la llevaron a un gran edificio. Betty dice que se vio frente a un consejo que le repitió que su muerte era prematura, que debía regresar a la tierra; “me preguntaron que si quería revisar mi vida. Mi vida se me mostró y no sólo experimente mis emociones pasadas, sino la de los demás a mi alrededor… las decepciones que causé, el sufrimiento… la causa y el efecto del mal que hice”.Entonces, Betty regresó a su cuerpo en el hospital.

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