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CUBA, FIDEL, SOCIALISMO Y DEMOCRACIA

Por: Martagoria Morales Garza[1]

La muerte de Fidel Castro ha ocupado en la última semana buena parte de las páginas internacionales de todos los diarios nacionales, también se ha tratado el tema en las columnas de los diarios locales, en los editorialistas locales, y por supuesto en radio y TV UAQ, así que no repetiré lo obvio y me brincaré a la parte más importante, en mi opinión, que es el tema de la izquierda, el socialismo y la democracia.

Fidel Castro fue un hombre polémico, y con esto quiero afirmar que dividió las opiniones en dos bandos, aquellos que pensaron en Fidel como él estadista del siglo XX, y otros que lo etiquetaron como el último tirano del siglo XX.

 

Sin embargo, la vedad está llena de grises, sin duda Fidel Castro fue un gran estadista, logró y mantuvo la independencia de Cuba, y del capitalismo por más de cinco décadas y dejó un país con una gran presencia internacional, por su extraordinario potencial en la investigación médica, por su gran aporte a la cultura, por los índices de desarrollo humano comparables con países desarrollados, y muy por encima de los logros de países de nuestro continente, incluso mejores indicadores que los de México, estos son sus grandes legados, para Cuba y para los cubanos.

Cuba estaba destinada a ser otro Haiti, un país que nadie sabe ni siquiera donde está ubicado geográficamente y muchos no entienden porque su población habla francés. Solo sabemos de este pequeño país, que por cierto tiene la misma población que Cuba y está ubicado justo a su lado, cuando la naturaleza mata a miles de personas y devastan las pocas viviendas que se levantaron después del anterior huracán. Gobernado por caciques, cínicos y corruptos que mantiene a su pueblo con niveles de pobreza más altos de toda América Latina, y que hoy miles de ellos viven hacinados en la frontera norte de nuestro país, esperando ingresar a los Estados Unidos.

Cuba y Haití no solamente son vecinos, son igualmente pobres en recursos naturales, por eso digo que Cuba, sin Fidel y sobre todo sin la revolución, sería otro Haití.

No me parece que sean los legados de un dictador o de un tirano, pero, claro que estos legados han tenido costos y estos han sido en la libertad de expresión como la entiende el capitalismo y el modelo liberal de democracia.

En un libro no reciente, pero muy revelador “Dialogo en torno a la Republica, Bobbio y Viroli, reflexionan sobre la tensión en la propia democracia en torno a la libertad. Para unos, los liberales, entienden la libertad como la ausencia de interferencias, para otros, la libertad, es el poder de darse normas y obedecerlas. Es decir para los primeros la democracia supone que la libertad es la garantía al derecho individual sin ningún tipo de interferencia y para otros, la libertad es el logro del bien común, no como un agregado de individuos, sino como la posibilidad de encontrar la forma de mantener a la sociedad gobernable y segura.

A lo largo de la historia de la democracia, como sistema político ha habido una tensión entre las dos visiones de libertad, el derecho a portar armas de fuego y defenderse en los EEUU es un ejemplo de esto, y este derecho se ha puesto incluso por encima del bienestar general de la sociedad.

Otra forma de expresar esta tensión, es entre libertad y justicia, Este dilema ha corroído los cimientos de las democracias actuales, hasta el grado de afirmar que un país es democrático, como el caso de Haiti, a pesar de las desigualdades, del hambre, del analfabetismo, solo porque se eligen a través de candidatos de partidos y del voto popular a los políticos que ocupan el trono.

Ayer me preguntaban si eran irreconciliables la Libertad y la Justicia, no lo sé. Lo que sí sé, es que hoy las democracias son una suerte de sorteos, entre algunos, donde los triunfadores lo hacen con dinero, y los gobernantes pueden ser buenos o malos, tiranos o republicanos considerados, pero lo cierto es que cada vez hay más Berlusconis, Trumps, Le Penn, Mussolini, Wilders (líder xenófobo del partido de ultra derecha denominado Partido para la Libertad) .Estos gobernantes ponen la libertad por encima de los derechos civiles y todos ellos tienen una gran oportunidad de ganar en las próximas elecciones en los países europeos.

Ya ni siquiera está claro que la democracia significa que la mayoría elige a sus gobernantes, pues en EEUU acaba de ganar Trump a pesar de que la mayoría de votos la obtuvo Hilary Clinton.

Que es lo que queda claro de la democracia, que es un sistema muy caro para elegir presidente entre los poderosos, que el sistema está corroído por el dinero, por el clientelismo y por el poder, y que gobernar ya no es servir.

Sólo los ingenuos piensan que la libertad de expresión es para permitir que los “palabreros solitarios” puedan existir, la libertad de expresión es para que los dueños del capital dominen los procesos electorales y para que reine la ideología del capital, no el bien común y el bienestar de la mayoría.

Se puede pensar en una democracia sin partidos? Sin medios de comunicación trasnacionales? Sin dinero? Yo creo que sí, y ese puede ser el camino de Cuba, si la dejan.


[1] Profesora Investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. garza@uaq.mx

 

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