Cultura

Ácido desoxirribonucleico, ADN

Por: Gustavo Pedraza

El 25 de abril de 1953 la revista Nature, publicó una nota del norteamericano James Watson junto con el británico Francis Crick, quienes proponían un modelo del ADN, que se construyó con base en datos obtenidos por la técnica de difracción de rayos X. A partir de este momento, el mundo científico y la sociedad cambió, debido a que a través de este modelo se tenía una comprensión más completa de los procesos biológicos, iniciando con esto la era de la genética moderna.

El ADN está formado por una larga secuencia de nucleótidos, cada uno de los cuales contiene una de las cuatro bases nitrogenadas propias del ADN: adenina, timina, citosina y guanina. En los seres vivos, el ADN forma una cadena de dos hebras enlazadas en doble hélice, las cuales están unidas entre sí mediante puentes de hidrógeno que aparean las bases nitrogenadas. El ADN tiene como objetivo principal codificar genes de células, bacterias y algunos virus, almacenando información que posteriormente es utilizada para dar instrucciones genéticas y para transmisión hereditaria.

La historia del descubrimiento del ADN inicia con Sir Williams Bragg, que junto con su hijo Lawrence Bragg fueron pioneros en el desarrollo de la técnica de espectroscópica de “rayos X”, técnica utilizada para deducir el modelo del ADN, y dedujeron la ecuación de Bragg, ley básica para desarrollar la indexación de un patrón de difracción para poder elucidar la estructura y el sistema cristalino de compuestos químicos; recibieron el Premio Nobel de Física en 1915 “por sus servicios en el análisis de la estructura cristalina mediante rayos X”.

Si bien se le atribuye el descubrimiento del ADN a Watson y Crick —quienes, junto con el neozelandés Maurice Wilkins, fueron galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 1962, por “sus descubrimientos sobre la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de información en materia viva”— fueron varios científicos los que estuvieron involucrados en diversos procesos para llegar a la propuesta final del modelo del ADN. La inglesa Rosalinda Franklin fue la primera en obtener una imagen del ADN, como se demuestra en la tan emblemática “fotografía B51” y que fue fundamental para definir la estructura propuesta. Falleciendo a los 38 años, antes de otorgársele el Premio Nobel a Watson, Crick y Wilkins, ha sido reconocida por la comunidad científica como parte del proceso para obtener la estructura del ADN, inclusive por Watson, quien era famoso por tratar con sarcasmo e ironía a sus colegas y compañeros de trabajo. Por otro lado, Furger, en 1952, y Linus Pauling en colaboración con Corey, a inicios de 1953, habían propuesto para el ADN una estructura de tres cadenas, lo cual fue corregido por Watson y Crick, que definieron dos cadenas en vez de tres.

El descubrimiento del ADN por la técnica de difracción de rayos “X” requirió de un arduo estudio y de un intenso y sistemático análisis de datos a través del apoyo de las matemáticas, lo que demuestra que las matemáticas y la química, o la química y las matemáticas, están estrechamente ligadas una con la otra.

Por esas razones y porque la química es parte de nuestras vidas, la molécula de esta semana es el ácido desoxirribonucleico, el ADN.

Referencias

J.D. Watson, F.H.C. Crick. MOLECULAR STRUCTURE OF NUCLEIC ACID. A Structure for Deoxyribose Nucleic Acid. Nature, 171, 737-738 (April 25, 1953).

La doble hélice. James D. Watson. Segunda reimpresión 2007. Traducción por María Luisa Rodríguez Tapia. Alianza Editorial. ISBN: 978-84-206-3570-5

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