Cultura

Alan Parsons, el fluir del tiempo como en un río

Hay que ser sinceros, es música para pachecos, pero no es reggae que va a la par de la marihuana, es música para darse un viaje sin necesidad de drogas.

Ciudad de México.– Sí, sí, sí, todos ya sabemos que siempre está la mercancía no oficial afuera del concierto; todos sabemos las canciones que el artista o grupo tocó, no es necesario poner la letra de las canciones, no escribiré ‘Freedom, freedom, take the wall away’.

¿Dónde estoy? Creo que en el Auditorio Nacional, a lado del campo militar Marte, ahí donde Peña vio cómo la bandera se desagarraba mientras hablaba de lo bueno que son las fuerzas armadas.

Sí, estoy en el Auditorio Nacional, por un momento no vi a nadie a mi lado, la sinfonía con la guitarra eléctrica nubló mi mente. El director con un teclado eléctronico, mientras la figura importante: Alan Parsons, tocaba una de sus varias guitarras acústicas que tenía a la mano.

Semióticamente hay que ver la organización de los músicos en el escenario. La orquesta en media luna, como es costumbre, en la parte superior, el director cerca de Parsons, quien ocupaba la mitad de la composición, para finalizar seis individuos, cada uno con micrófono e instrumento en mano, los más cercanos al público.

Parsons fungía como la conexión entre la orquesta y los seis integrantes que eran el bajo, guitarra, batería, saxofón y cantantes (todo a la vez). La mezcla del poder eléctrico con la aristócrata sinfonía, llevada a cabo por Alan Parsons Project (cosa que no es nueva, pero es inevitable mencionarlo).

A veces Parsons bajaba de su pequeño pedestal para tomar un micrófono y cantar los éxitos, bajaba con sus músicos mortales.

Para ubicar a este músico es recomendable poner en tu mente a Troy McClure, el personaje de ‘The Simpsons’ que entra a escena: “hola, soy Troy McClure y tal vez me recuerdes por…”. Parsons entraría con “hola, soy Alan Parsons y tal vez me recuerdes por ‘Let it Be’, ‘Abbey Road’ o ‘Dark side of the moon’”. Sin duda, hizo historia sin levantar la mano.

Pero en su concierto no hubo ninguna referencia a estas deidades del rock, ya que por si bien sólo compuso buenos álbumes, él no requiere mencionar que trabajó con Pink Floyd o The Beatles para ser reconocido.

¿Qué toca? Es rock progresivo, aquella música que murió por ser demasiado intelectual; aunque, para bien o para mal, con el tiempo se transformó en pop. Música bailable, como un compañero que estaba enfrente de mí que no dudó en levantarse y bailar a la par de los compases del bajo.

Hay que ser sinceros, es música para pachecos, pero no es reggae que va a la par de la marihuana, es música para darse un viaje sin necesidad de drogas. Por un momento perdí a mi acompañante y a todos los demás espectadores; no es hasta que Parsons toma la voz, pide a todos que se paren y canten en coro “como si les pagaran 100 pesos”.

Es destacable su trayectoria: compone, crea la estructura de la música, pero no siempre la canta ni toca los instrumentos; crea el esqueleto y ha colaborado con diversos artistas (inclusive con Aleks Syntek).

Querido lector, si alguna vez vio jugar a los Chicago Bulls de Michael Jordan recordará que al inicio se escuchaba una melodía, la alineación de los Bulls entraba a la cancha… esa canción es de la autoría de Alan Parsons: SIRIUS. Chicago pagaba derechos para pasarla en su arena.

Esa canción abre el camino de uno de sus discos más emblemáticos; SIRIUS abre camino a uno de sus éxitos más poperos: ‘Eye in the sky’. Con escucharla sabes que viene la otra, en cuanto el auditorio se llenó de aquella melodía, todos sabían qué venía.

Como buen rockstar, acabó y se fue, pero si el público pide otra debe regresar y cerrar; ya es tan predecible que no causa gracia, vi el reloj y faltaba 10 minutos para que acabara el concierto, me dijeron que fácil tocaría otras tres canciones más… Parsons regresó.

Después de pasar de una música que te hacía soñar y viajar, que te hace sentir como un Robot, todos se levantaron, aplaudieron, cantaron y bailaron. El viaje se había acabado, las teclas empezaron a descansar, el saxofón fue colgado, lo progresivo desaparece, entra el pop y el tiempo fluyó como un río.

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