Cultura

Argo

Por: Juan José Lara Ovando

Tal como lo señala alguien en la película, Argo hace referencia a los argonautas, guerreros escogidos que viajan en una nave llamada Argos (tal vez en honor a una ciudad griega), que dan pie a una historia mitológica que fue filmada con excelentes efectos especiales de su época, Jasón y los argonautas (Chaffey, 63). Aunque no se trata exactamente de eso, sí de una película de ciencia ficción fantástica que es extraída del banco de guiones de la Warner Brothers con una finalidad muy distinta, servir de tapadera (fingir que se va a filmar) para liberar a un grupo de norteamericanos escondidos en la embajada canadiense de Irán, durante la revolución islámica.

 

 

En dicha revolución dirigida por el líder religioso Ayatollah Jomeini, la persecución de norteamericanos estuvo a la orden del día, no sólo porque Estados Unidos había recibido al depuesto gobernante (el Sha, al que por cierto México le negó la entrada, pues solicitó establecerse en Acapulco), sino porque EU apoyó siempre a ese régimen autoritario (cosa que aunque se señala, no se le da importancia en la película) y porque, a la vez, representaba un imperio decadente e inmoral que vivía contaminando a todos los demás países del mundo a través de su amplio mercado y fuerza militar.

Argo es una película sobre ese hecho, la liberación de seis norteamericanos empleados en el servicio exterior de su país, trabajando en 1979 en la embajada norteamericana en Teherán. El filme no se interesa en dar explicaciones de la revolución iraní, simplemente refiere el contexto de los norteamericanos ante esa lucha que se vive a miles de kilómetros de su país y no parece importarles mucho, más que en el sentido de liberar a sus ciudadanos que están atrapados en esa hecatombe nada favorable para ellos, labor plausible de un gobierno si pensamos que eso le puede pasar a más de algún mexicano en algún lugar del mundo y ni quién meta las manos en el Gobierno Federal por ellos, como les pasó a cuatro jóvenes fallecidos en un campamento de las FARC en Ecuador en 2008, nunca reclamados, ni se pidió investigación, ni se reclamó diplomáticamente al gobierno colombiano, sí en cambio se intentó enjuiciar a la única sobreviviente.

Lo valioso de la película Argo es la intriga, que en este caso es algo similar a un thriller político, pero no es realmente eso, pues si bien ese clima tiene de trasfondo, la acción se mueve independientemente de ello. Son los personajes los que le imprimen solidez al relato y no el hecho histórico por sí mismo, que aunque nunca se desembaraza de éste, la acción se sucede a través del conflicto que viven los involucrados, sin tener gran injerencia a una cuestión política (la CIA y el gobierno norteamericano son parte del telón pero no de acción).

Al eludir una participación política significativa, la película tiene la oportunidad de dirigirse a una tensión diplomática explosiva sin valores nacionalistas, sin polémicas patrioteras y sin tomar partido o posición política, lo que le permite tratar un tema en el que están involucrados Estados Unidos e Irán sin hablar mal de ninguno de los dos. En ningún momento se hace una defensa argumentativa de EU, ni tampoco un ataque a Irán, evitando ponerlos como los malos, lo que era muy común hacia los vietnamitas con películas sobre la guerra de Vietnam o con los árabes con la guerra del Golfo.

Aunque obviamente los perseguidores son los iraníes y por lo tanto se hace énfasis en las características que como tales deben tener, en tanto que los norteamericanos son los desvalidos y los preocupados, lo cual aunque es raro, no les va mal que se preocupen e intenten salir de un problema, no como superhéroes, sino como simples mortales de vez en cuando. Esa tarea se debe a la labor del director, que en este caso es nada menos que el actor Ben Affleck, que muestra mucha solidez para tratar este tema con mano firme para poder seguir paso a paso todos los acontecimientos, pero con una flexible seriedad para poder manejar con sagacidad todos los cambios climáticos que requiere el constante suspenso en el que nos involucra y que no está exento de gratos y finos momentos de humorismo.

Ben Affleck es una persona de cine, toda la vida ha estado dentro de él, sus inicios en la pantalla nos llevan a su infancia, a los nueve años participó en Días de gloria (Malick, 76), intervino en varias películas como muchacho hasta que se decidió a participar de otra forma y escribió un guión junto con el también joven, Matt Damon y ganaron el Oscar por Corazón indomable (Van Sant, 97). Aunque se le ubicó como actor y es un galán reconocido, no le ha ido tan bien en esa actividad y su capa se ha visto muy caída, a pesar de buenas producciones como Armaggedon (Bay, 98), Pearl Harbor (Bay, 01) y Daredevil (Steven Johnson, 03). Parece que en la dirección ha encontrado lo suyo, con esta su tercera película y sus más que decentes películas previas (las dos), deja en claro que como actor debe dedicarse a la dirección. Aun cuando aquí en Argo cumple con el papel, se le puede creer, su labor como director es verdaderamente notable: sabe llevar un guion, sabe crear climas distintos, conduce con habilidad, cambia los ritmos sin bajar la intensidad, sabe eludir problemas, construye buenas escenas y maneja con maestría al reparto. No se puede pedir más, ya tiene más nivel que muchos directores que se han dedicado a eso por años.

Creo que no estamos ante una obra maestra pero sí ante un trabajo que independientemente del gusto, estado de ánimo o ideología del espectador lo va a mantener pegado a la butaca siguiendo meticulosamente la trama y gozando las variantes que le imprime el director, sin importar si los gringos son los victoriosos o los buenos de la película.

Al gobierno iraní no le agrada la película por ponerlos un poco en ridículo, pero no se habla mal de ellos; probablemente, ni en Afganistán, ni en Corea del Norte se dé importancia a este filme, de ahí me parece que en cualquier país del mundo puede verse sin presunción valorativa. Ahora que ha sido la triunfadora del Oscar seguramente se difundirá más y se reprogramará su exhibición, porque ya se exhibió a fin de año, de no ser así, ya no tardará en salir en DVD. No se la pierda, tiene el más puro estilo emotivo del cine clásico para seguir una historia, va aumentando la intriga de una escena a otra; supongo que eso fue lo que le valió para obtener el premio a la Mejor película.

{loadposition FBComm}

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba