Cultura

Arma mortal femenina

Por: Juan José Lara Ovando.

La segunda mitad de los años 80 tuvo entre otras particularidades, no maravillosas pero que tuvieron su época, las películas de amigos policías en permanente conflicto, un subgénero (aunque tal vez sea mucho darle ese crédito) que fue llamado buddy movies, que alcanzó su momento dorado con la serie Arma mortal (Donner, 87) encarnada por Mel Gibson y Danny Glover. En la misma línea también estaba 48 horas (Hill, 82) con Eddy Murphy y Nick Nolte.

Recuperando esa idea, sólo que ahora con personajes femeninos que borran totalmente la amistad y complicidad masculina de aquellas cintas, tenemos Chicas armadas y peligrosas, que gira sobre dos policías feministas con personalidades completamente opuestas, convertidas en la versión con faldas de los héroes duros de las cintas de acción. Persiguen a narcos, a clientes de círculos de prostitución, se emborrachan, persiguen a hombres infieles y se enfrentan a balazos y granadas contra verdaderos criminales y policías corruptos.

 

Las encargadas de llevar ese dúo femenino de acción son las actrices Sandra Bullock y Melissa Mc Carthy. En la película, la primera despliega el trabajo tranquilo y acucioso de la investigación policiaca, es la correcta y la segunda es la explosiva, dinámica y violenta que no se detiene ante nada y sobrepasa límites, ambas con tal de tener los resultados que los lleven a capturar a los delincuentes, tal como lo hacían Glover y Gibson en Arma mortal.

Como actrices, Bullock tiene una larga trayectoria en Hollywood (más de 20 años) en los que ha ido de la comedia romántica a la de acción, siempre como la chica guapa y simpática, muy sexy pero a la vez familiar, es decir, sin pretensiones de diosa inalcanzable, sino de mujer clasemediera común (la muestra es su cabellera negra) que puede representar cosas cotidianas de la vida y lo hace de manera agradable aunque típica pues es de las que se terminan casando al final de la cinta con el héroe. Cuenta con algunas películas de acción como Máxima velocidad (de Bont, 94) e incluso algunas donde es policía como Miss simpatía (Petrie, 00) y La propuesta (Fletcher, 09). La segunda actriz es recientemente conocida como comediante, apenas un par de años tiene de haberse distinguido en cine a través de La boda de mi mejor amiga (Feig, 11) por la que fue nominada al Oscar y más o menos el mismo tiempo tiene de aparecer en una serie de televisión: Mike y Molly. Sin ser ya jóvenes y sin pretensión de quedar bien con nadie, ambas actrices toman muy bien su rol de mujeres firmes y fuertes que disparan sin miramientos en la entrepierna a los criminales y que muestran un lado rudo y poco femenino cuando se trata de imponer la ley (aquí se ve más claro eso, tratándose de mujeres) y combatir la corrupción.

En realidad se trata de mujeres solitarias en mundos de hombres y haciendo el trabajo de estos. Por eso les pesa un poco la relación conjunta porque están acostumbradas a trabajar (como a vivir) solas, tanto que el jefe de la primera la envía a una misión especial a Boston, como para alejarla de él y la segunda es tan desequilibrada que trabaja a la tangente de sus compañeros. Juntas se van complementando a través de la confianza que les da hacer su trabajo y ver la honestidad (a pesar de lo loco) con que trabaja su pareja.

La historia es completamente simple, totalmente predecible, se basa en su sencillez de trama y su agilidad para narrar las incoherencias persecutorias de las heroínas, sin otro objetivo que divertir y entretener, de hecho así está clasificada, se presenta como la comedia del verano y es en ese sentido la película taquillera de la temporada, al grado que se piensa ya en una secuela.

Su éxito consiste en una serie de gags (chistes) en buena medida físicos (golpes, peleas, manoteos, persecuciones) que se combinan con otros de diálogos nada finos ni cuidados, de hecho muy comunes, basados principalmente en estereotipos, sexo, racismo y humor escatológico. Política y culturalmente tiene un lenguaje soso e incorrecto y asoma comentarios que pueden parecer burlas a otras formas de vida que no sean las correctamente aceptadas. Todo ello escudado en que todo es posible en los Estados Unidos porque la libertad impera, o incluso mostrando la diversidad cultural de ese país donde hay rusos mafiosos, policías albinos, negros ligadores medioburócratas y un jefe latino (el actor mexicano Demián Bichir que da gusto verlo aunque sea totalmente secundario) que habla español cuando se enoja y se comunica con la Bullock también en español, pero todo ordenado por la justicia norteamericana.

Chicas armadas y peligrosas es dirigida por Paul Feig, un cineasta de extracción televisiva que ha dirigido varias series entre ellas Mad Men y tiene poca experiencia en cine, aunque logró éxito con La boda de mi mejor amiga, donde trabajó con Mc Carthy (también a Bichir lo dirigió en la serie Weeds) pero su sentido parece seguir siendo el televisivo, entretener con elementos pasivos que no irriten a nadie y que no provoquen más que la risa y la tranquilidad.

 

A pesar de su simpleza y de que no salga de la mediocridad de las películas de temporada, tiene muy buen ritmo, es divertida, totalmente dominguera para bajarse con palomitas y refresco, es decir nada despreciable, más es una lástima que el mejor cine de temporada no tenga nada más inteligente y profundo y lo único que le interese sea relajar con productos totalmente simplones que si no ve, la verdad no pasa absolutamente nada.

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