Cultura

Artista ‘ensangrentó’ a su público en Zombie Fest

Lechedevirgen Trimegisto bebió un líquido parecido a la sangre y lo escupió sobre asistentes como parte de un performance

Por: David Eduardo Martínez Pérez

El Museo de la Ciudad fue testigo de la muerte. Con motivo del Zombie Fest, el actor y artista plástico Felipe Osornio, conocido como Lechedevirgen Trimegisto, presentó su performance “Una Carroña”, basado en un poema de Charles Baudelaire.

 

Con un público restringido a mayores de edad, Osornio realizó su macabra presentación frente a una mesa llena de comida y utensilios de higiene personal.

La obsesión que tiene este artista con la higiene, como ejercicio de la pureza, se demostró dentro del acto.

Vestido con una túnica y una cornamenta que lo hacía parecer un fauno, el artista comenzó a comer frente a su público, al mismo tiempo que la música minimalista se apoderaba del salón.

Al principio, el menú no era extraño. Sin embargo, llegó un punto en el que el actor tomó una botella con algo que parecía vino y bebió su contenido, lo que intrigó al público.

El líquido dentro de la botella era espeso y guardaba mucha similitud con la sangre. Lechedevirgen hizo algunas gárgaras con esa sangre falsa y la escupió sobre algunos integrantes de la audiencia.

Las reacciones fueron de la admiración al asco, pasando incluso por el miedo. Algunos espectadores comenzaron a murmurar entre sí. Osornio no se detuvo. Dejó que la “sangre” escapara por su boca y se quitó la túnica frente a todos.

Una vez que estuvo desnudo, arrancó una franja de cinta canela que envolvía su abdomen y sacó de ahí varios trozos de carne cruda que también arrojó hacia los espectadores.

Luego tomó varias flores de la mesa y se las clavó en la piel con agujas esterilizadas.

Felipe hacía muecas de dolor que disimulaba con sus ojos extáticos. Dio media vuelta y tomó un cráneo que estaba detrás de la mesa. Colocó la calavera frente a su cara y abandonó el salón dejando al público junto a su “cena”.

Desapareció varias horas en la regadera del museo, quizá tratando de romper el éxtasis creativo al que lo sometió su pieza dramática.

De acuerdo con él, la intención del performance fue hacer un homenaje a Baudelaire y a la naturaleza.

Explicó que tanto los cuernos, como las rosas, vendrían a representar a la naturaleza misma que, de acuerdo con el artista, es una danza de equilibrios entre el placer y la muerte, entre Eros y Tánatos.

Fue un despliegue bastante dionisíaco que abrió a los asistentes del Zombie Fest a nuevas maneras de abordar la única certeza y quizá la única cosa verdaderamente natural dentro del universo: la muerte.

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