Cultura

Ayer lo mismo que hoy: Palabras Vs. Hechos

Por: Edmundo González Llaca

No se precisa la fecha del acontecimiento pero bien hubiera podido suceder hoy mismo; de seguro antes de Cristo. El escenario fue en un teatro de Atenas, cuna de nuestra democracia.

Entró en el recinto un anciano que se mostraba confuso y desorientado, pues no encontraba lugar. Los jóvenes atenienses no podían contener la risa ante la torpeza del hombre mayor que tropezaba continuamente en búsqueda desesperada de asiento. Coincidió que los invitados de honor al teatro eran jóvenes espartanos que, acostumbrados a honrar a las personas de la tercera edad, lejos de reírse se levantaron todos y solícitos ofrecieron al anciano su lugar. Los atenienses, ante ese testimonio de educación y generosidad, aplaudieron efusivamente. El anciano tomó uno de los asientos ofrecidos por los espartanos, recuperó el aliento y viendo a la audiencia dijo: “Éste es mi pueblo, ésta es Atenas, que aplaude la virtud, pero no la pone en práctica”.

 

Esto les pasa a los pueblos pero fundamentalmente a los políticos. Por ejemplo, ahora en Querétaro, el Gobernador electo Francisco Domínguez habló durante toda su campaña de que si ganaba se comprometía a transparentar todo acto del poder público. Un grupo de ciudadanos le tomaron la palabra con la confianza de su reiterada promesa y le han solicitado que transparente el acto de entrega recepción con la presencia de testigos sociales designados por la sociedad.

 

Hasta el momento el Gobernador electo esquiva con otros placebos lo que antes reconocía como virtud. Por supuesto que mantiene en el discurso los elogios a la transparencia pero su práctica la regatea. En fin, como decían los mismos griegos: “Palabras sin hechos no son nada”.

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