Cultura

Ayotzinapa sensibilizó a los cineastas mexicanos

“El panorama de los jóvenes en la industria es si lo hace por diversión, tiene todo por delante. Es muy exagerada la palabra pero es muy real. Si piensas en dinero nada más te vas a tener que vender. Sigan experimentado, están en la universidad tiene chance de equivocarse, es un proceso”, afirmó el cineasta.

Enrique García Meza, director del documental ‘Ayotzinapa, el paso de la tortuga’ -producido por Bertha Navarro y Guillermo del Toro-, destacó la importancia del cine para retratar y visibilizar los problemas sociales en México. “la gente del cine sí alza la voz, si están muy sensibles. Cuando yo supe esto el 29 de septiembre, a mí me dolió; Bertha Navarro estaba muy molesta e indignada y Guillermo del Toro estaba entre dolido y molesto. Y dije voy a contar la historia desde adentro”. Afirmó que la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa fue la gota que derramó el vaso.

En entrevista para Tribuna de Querétaro, García Meza infirió sobre la sensibilización de la gente a través del cine documental: “es una historia que está viva. Los 43 nadie sabe en dónde están, pero quienes cuentan la historia son ellos”. Aclaró que la investigación es diferente, pero lo que mueve es escuchar a alguien de viva voz y entender cómo dice.

“Eso sensibiliza a las personas. Yo en el documental tengo la claridad de que no quiero contar una verdad absoluta, esta es la verdad que yo les mostré, que se parece a muchas verdades. A la verdad de Anabel Hernández, a la del GIEI; se parece a la de la ONU, se parece a lo de John Gilbert”.

Hostigamiento y dificultades

Asimismo, Enrique García Meza habló sobre las dificultades en el proceso creativo: “fueron dos años de rodaje, yo llegué en octubre de 2014 y todavía no cumplía ni siquiera un mes o 15 días de los sucesos, a grabar. Y el tiempo fue el que se fue dando, los chavos, al principio hablaban no muy repetitivos, pero la historia la contaban igual que en todos los medios. Yo me enojaba con ellos, les decía ‘ni maíz, cuenta la historia bien’, pero eso fue un proceso largo”.

Destacó el hostigamiento que se dio por parte del gobierno mexicano durante los dos años en que se rodó el documental: “hubo dificultades con la policía o la gendarmería, recados en los hoteles; su frase era que ‘dejara de jugar con la cámara’, sabían en la habitación en la que dormía y la gente del hotel se asustaba. De repente pasaban cosas raras, ahí sí no voy a contarlas”.

Relató que Guillermo del Toro les extendió una protección en muchos sentidos. En el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez también estuvieron atentos: “también es esa cosa de no vivir con miedo”.

No cambiará el rumbo de la elección

Además, descartó que el documental llegue a cambiar las elecciones del próximo 1 de julio: “quien va a votar por el por el PAN, va a votar; quien va a votar por Morena, va votar; sin embargo el documental sí ha empezado a sembrar dudas y reflexiones. Inmediatamente no va cambiar nada, pero sí está funcionando”.

Con lo anterior, expresó su sentir respecto a la violencia y hostigamiento que se da en el país, a periodistas y activistas sociales: “me he puesto a pensar mucho, veo mujeres y ustedes viven el peligro constante, yo puedo tener escueto peligro, a los niños y los jóvenes. Las mujeres son agredidas diario, seis mujeres al día y yo pregunto, ¿quién es más valiente? ¿hacer una nota, un documental, una nota periodística, que tiene mucho valor? o ¿ser humano en México, ser mujer?”

Cine por dinero es venderse

García Meza enfatizó el papel que desempeñan los jóvenes universitarios que se quieren posicionar en la industria del cine: “El panorama de los jóvenes en la industria es si lo hace por diversión, tiene todo por delante. Es muy exagerada la palabra pero es muy real. Si piensas en dinero nada más te vas a tener que vender. Sigan experimentado, están en la universidad tiene chance de equivocarse, es un proceso. En mi caso nunca he quedado conforme, pero es un proceso normal de aprendizaje, y no creo en un obra perfecta, pero puedes ser muy padre y muy buena, y más en cuestiones de documental, que es muy difícil. O si estás haciendo ficción y hay un proceso de guion que te puede llevar seis u ocho años, ahora sumen la producción, post producción”.

Además, destacó que en México no hay industria cinematográfica, el que hace cine lo hace por diversión y pasión. Recordó sus primeros años como director de proyectos audiovisuales: “el primer comercial que hice para gobierno acabé deprimido, porque estuve en la sierra de Puebla trabajando para Sagarpa en el sexenio de Fox. Me pidieron hacer un comercial y me deprimí cuando vi la realidad: la pobreza que está horrible. Y también cómo es que se falsea la información… para mí fue muy impactante ver a chavos suplicando porque el campo no estaba jalando. Y según el comercial que hice el campo sí funcionaba”.

Finalmente, explicó sus futuros proyectos en relación con la gente del campo, con quienes desde hace años ha trabajado: “Lo de Ayotzinapa se va a ir aclarando, poco a poco. Los papás están muy mal y el tiempo pasa y los papás se van decayéndose, es horrible de los papas y las familias, me duele. Hablo con ellos seguido, y me duele.

Agregó que su película puede ayudar a salir adelante y rescatar esa parte de la memoria, para refrescarla: “siempre he pensado que el documental es un apapacho para los papás, que con esto se sientan abrigados. Tengo la idea de un proyecto más secreto que incluye al papá de uno de ellos. Es una parte de las que quiero tener, un documental pero más personal. Quiero crear centros de todo, de oficios, y seguir en comunidades trabajando, y no desprecio la industria del cine pero mi trabajo se va hacer desde afuera”.

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