Cultura

Banda de blues La rumorosa: a punto de turrón

Por: José Luis de la Vega

No se por dónde empezar. Supongo que, reconociendo a la banda de blues, La rumorosa y al dueto de Héctor Martínez Navarrete y “Chucho Sax”, quienes nos brindaron un verdadero concierto en la Casa Club del SUPAUAQ, el 9 de mayo de 2014. Esto ocurrió al concluir el ejercicio de crítica literaria, Se recibe cascajo, donde se dio lectura a las notas escritas por Arturo Santana, Blas C. Terán, José Martín Hurtado Galves (en voz de Leonardo Carmona) y Leonardo Kosta, acerca de mí texto Licantropus mexicanus. Ambas agrupaciones nos deleitaron (a las 30 o 35 personas que se quedaron al convivio) a entera satisfacción de los invitados y de un servidor, quien los embarcó en el proyecto.

Desde ese día, me comprometí con La rumorosa a escribir una nota sobre su desempeño musical. A esta banda no la había escuchado, pero tenía referencia de ellos, por mi gran amigo Julio César Cervantes, quien le hace los honores a la armónica, en esta —a decir de todos los que les escuchamos esa noche— magnífica banda de blues. Si embargo, por estar departiendo con el personal, algunas de las rolas no las aprecié plenamente. Aún así, recuerdo que se discutieron con Carretera 57, Sin equilibrio, Me dejaste, Dame de beber, El correteado, Dulce nena, Boogue del colibrí y varias más, con las que sin duda disfrutamos.

De entrada, una cosa que se agradese es la modulación del sonido, que permite diferenciar la voz y cada uno de los instrumentos, condición básica para cualquier agrupación y que La rumorosa cumple a cabalidad. La alineación completa de esa noche fue la siguiente, primera guitarra: Alfonso Ortiz Godina, guitarra rítmica: Carlos Alberto Morales Castillo, bajo: Fernando de María, Batería: Eduardo Pérez Espino, Israel Pek Santiago: voz y el citado Julio César, haciendo vibrar la armónica.

Unos días después, me enteré que habrían de participar en el Festival de Blues en Pozos, que se realizó en el pueblo mágico Mineral de Pozos, Gto., los días 20 y 21 de junio, así que me propuse asistir y reseñar la presentación del grupo: El cartel del viernes estuvo integrado por, en orden de aparición, Petras Blues Band (Querétaro), Anforita (Celaya), La Rumorosa (Querétaro), La Rambra (Edo. Méx.) y JC Cortés (Morelia). El del sábado, al que no nos pudimos quedar, conforme a la propaganda, se presentaron Fonzeca-Caja de Pandora Proyect (Monterrey), Radio Blues (DF), La Rambla (Edo. Méx.), Dr. Blues (Querétaro) y EuterpeBlues (Zacatecas).

Aquí, necesito hacer una breve digresión. Para mí, los bluseros más representativos son: B.B. King, Albert King, Mudy Wathers, Koko Teylor, John Lee Hooker y por ahí, pues son los que me abrieron los oídos a esa música maravillosa. Sin embargo, es sabido que esta género se genera en el sur de los Estados Unidos, entre la comunidad afroamericana de mediados del siglo XIX o aún antes. En 1912, el músico W. C. Handy dio a conocer su Menphis Blues, donde el sentido del término blues se asocia con tristeza y melancolía. Este género se nutre de los espirituales, canciones de trabajo y de estructuras rítmicas de baladas europeas, tanto como de las llamadas y respuestas de la música africana. Un rasgo es el uso extensivo de las formas expresivas de la guitarra (bend, vibrato, eslide) y de la armónica (cross Harp). Formas que terminaron influyendo a la música pop norteamericana y del mundo entero. Rock, jazz, rithm and blues, funk, heavy metal, etcétera, mucho le deben al blues.

El sonido de La rumorosa está, según yo, más cercano al rithm and blues y tendrían como antecedentes, entre otros, a The cream, Jimi Hendrix (con quien popularizaron el wa-wa) Blin Faith, Bonnie, Delaney & his friends, John Mayal y The Yardbirds. Para mí, la neta, se trata de un rock and roll postmoderno, de calidad (que, si bien, proviene del blues, acepta influencias; pocas, en realidad).

Bueno, ya ubicados en el pueblo de Pozos y localizado el Antiguo Abasto, donde se desarrolló el festival, no apersonamos a las puertas del lugar y mediante cincuenta simbólicos pesos, ingresamos al extraordinario espacio (enmarcado por el paisaje de la sierra de Guanajuato) cuando el magnífico guitarrista Petras, probaba el sonido. Músico originario, por cierto, del barrio de Hércules, en la Delegación de Villa Cayetano Rubio, de la ciudad de Querétaro.

Mientras la lluvia amenazaba y ante un público que llegaba poco a poco, dio inicio el festival. Petras tiene una reconocida trayectoria y se ha codeado con grandes artista, tanto en México como en los Estados Unidos. Pero más allá de eso, pronto reconocimos la calidad de este lead guitar, acompañado por tres jóvenes, quienes hicieron una emotiva entrada al agasajo musical que se dejó venir. La guitarra limpia, metálica, me trasportó a finales de los sesenta y principios de los setenta, con requintos como los de Mike Broomfield o Eric Clapton, por ejemplo. Un músico que está desaprovechado, merece apoyo y mayor difusión.

Tras de Petras, subió al escenario la banda Anforita, proveniente de Celaya, Gto. Jóvenes todos, con una vocalista que recuerda a Janis Joplin y, en general, toda la agrupación suena al Kozmic blues del Big Brother and the Holding Company. Reto encomiable, aunque difícil de alcanzar.

Entonces, al caer la tarde y entre un esporádico chipi, chipi, La Rumorosa se apersonó en el lugar y con un cambio en su alineación base (“Beto Bar” tocó el bajo), se destapó con un repertorio original que, debo reconocer, me sorprendió gratamente. No conocía ninguna de estas rolas, las que con adecuada melodía, ritmo y letras inteligentes, mantuvieron atento al personal, quienes ya ocupaban medio espacio del inmueble y cada interpretación la aplaudieron con sinceridad. El vocalista no tiene voz de negro, no es obligación, pero resuelve la dicción de los temas y se mantiene en tono. La guitarra rítmica, cumplidora, cubriendo todo el espacio y dando cuerpo a las interpretaciones. El requinto arpegiado, en momentos se hacía imperceptible y no es que no se pueda requintear de esa manera, sólo recuérdese el vibrato de Moody Waters. El bajo, armonioso y potente, la batería solvente. Estos dos instrumentos reclaman un solo. La armónica, endemoniada. Mucha música destila esta Rumorosa, por lo que estoy seguro, en el panorama nacional, pronto ocuparán el lugar que les corresponde. Están como se dice, a punto de turrón.

Después vino la actuación de La rambla, banda efectiva y que mantuvo el nivel del espectáculo sobre el escenario. Es un grupo con trayectoria y un par de sus integrantes son quienes organizan este guateque blusero, en Mineral de Pozos.

Cerró el concierto JC Cortés, de la ciudad de Morelia. Bien, sólo que yo me quedé con la actuación del grupo que me llevó hasta ahí y cuya música refrescó el festival, más que la lluvia que, a ratos, se dejaba venir.

Qué más puedo decir. Que valió la pena el viaje.

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