Cultura

Bestias del sur salvaje

Por: Juan José Lara Ovando

Casi perdida en la cartelera, por ocupar apenas un espacio muy pequeño en ella, además de titulada con un nombre tan genérico como Una niña maravillosa, que aunque no es inadecuado es poco situacional, aquí hemos decidido comentarla porque lo vale con creces y darle el título original, Bestias del sur salvaje, que aunque abre interrogantes es mucho más adecuado que el de su comercialización.

La extrañeza de su título remite tanto al mundo pobre y marginado de los Estados Unidos, como al cine de veras independiente de ese país (se trata de una producción de menos de dos millones de dólares, ya ni las películas de bajo costo en México) que cuestiona la realidad que vive y no se deja ver al mundo en los circuitos comerciales, lo que se llama comúnmente el mainstream.

Ese extraño mundo de carencia y miseria del imperio mundial, tuvimos la oportunidad de apreciarlo, en su desorganización plena, durante los efectos provocados por el huracán Katrina en Nueva Orleáns, el año 2005. Precisamente en ese sitio entre los meandros del río Mississippi y apenas protegidos por los diques contenedores del puerto, encontramos pequeñas islas o bayous donde se sitúa esta historia cruda pero con una fábula de recreación del mundo sorprendente y optimista.

En ese lugar, una isla llamada La Bañera, habitan una niña con nombre de mascota, Hushpuppy y su papá. Hushpuppy tiene apenas seis años (otra extrañeza de la película), pero es la que lleva la historia, que (raro) es narrada por ella, así que lleva su punto de vista. Ella se las arregla como puede porque está en medio de la nada, en su propio mundo, tiene su propia casa que le ha construido su padre con material de desecho rodeada de animales de granja, como semisalvajes, del medio. A su vez, el padre vive al otro lado de La Bañera, en su casa, la intención es que la niña aprenda a vivir de manera independiente y pueda sobrevivir en un medio hostil, pues él no siempre va a poder protegerla, pues está enfermo y seguramente no va a durar mucho. No hay nadie más a quien recurrir a menos que sean los vecinos, que la conocen y la quieren porque su madre los abandonó y el padre es borracho y bronco.

Todo el filme es guiado por la niña (Quvenzhané Wallis, convertida en actriz por esta película, al igual que la persona que interpreta a su papá), de hecho arranca con su voz en off diciendo, “en el mundo seco sólo tienen vacaciones una vez al año, ponen el pescado en plástico y los niños van en cochecitos”. Voz en off a la que se recurre muchas veces, así que el mundo al que nos introduce sí es el de la pobreza, pero no sólo como se vive, sino también, como ella la ve, con sus ideas infantiles en las que imperan el juego, el futuro, las ilusiones y los temores, entre estos últimos, el más recurrente es el del fin del mundo, que finalmente aparecerá cuando la tormenta se presenta y la inundación los obliga a evacuar, pero que previamente ella teme. “Las aguas subirán, extraños animales regresarán y todo lo que haya más allá del dique desaparecerá”, se dice como si fuera una profecía escrita en los libros.

Llaman la atención los gritos que ha aprendido a hacer la niña para llenarse de coraje frente a situaciones que la desafían; o el tener que comer con las manos muerta de hambre, en el país más poderoso del mundo. Otros hechos dan pistas de su destino, cuando su padre le enseña a pescar desde la barca con las manos, o al empezar a beber alcohol en los peores momentos.

De la misma manera también dice: “dentro de un millón de años, cuando los niños vayan al colegio, sabrán que existió Hushpuppy y que vivió con su papá en La Bañera”, cual García Márquez relatando un mundo de realismo mágico desde la visión infantil de Hushpuppy porque todo procede de la realidad pero es al mismo tiempo mágico, como lo son los uros (unos jabalíes gigantes y salvajes, que dan nombre al filme) que regresan a la existencia ante ese apocalipsis que la lluvia y la inundación preceden y que en su universo aparecen como todos los mitos en los momentos cruciales de la existencia.

Bestias del sur salvaje es como un milagro, pues surge donde el caos es la forma de vida. Allí donde el terror de una existencia precaria se transforma en un canto a la libertad. El milagro lo consigue la mirada compasiva y, a momentos poética, del director Benh Zeitlin, que logra una espléndida opera prima. Surgido de un grupo de cineastas independientes llamado Court 13 y apoyándose en una pieza de teatro de Lucy Alibar, con quién coescribe el guión, va siguiendo a Quvenzhané por todo el bayou y es capaz de derrotar los terrores cotidianos con una cámara en sus manos (literalmente) lista para atrapar todas las inquietudes de la niña con una iluminación que acentúa las texturas y los brillos de la luz eléctrica para crear lo fantástico.

Realismo mágico, mundo de los mitos, alegorías fantásticas y el fin del mundo son parte aquí de la fragilidad y ternura de la infancia, pero son vistos con valentía y, sobre todo, con libertad, ésa que sólo los niños tienen. Cuando éramos niños no teníamos conciencia del lugar que ocuparía la infancia en nuestra adultez, pero ahora que somos adultos volvemos con recurrencia a los recuerdos, momentos, lugares y personas que nos transmitían la emoción de descubrir el mundo.

Ese afecto que hoy podemos sentir, de recuperar esas impresiones, es parte de la magia de este filme, que en nada parece lejano, puesto que aún la destrucción es algo que desafortunadamente no está fuera de nuestro contexto y que ya vivimos años con año con lluvias torrenciales. Por eso además de mágica y emocional, la película es realmente salvaje, la realidad es descarnada y sobrevivir (a lo que estamos muy acostumbrados) es como naufragar en la miseria. No se la pierda, al igual que la película comentada la semana pasada va a tener poca oportunidad de verla, pero no se la pierda, es muy dulce y muy realista, por algo estuvo nominada a la Mejor película y la niña a la Mejor actriz. Vale mucho la pena.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba