Cultura

Capitán América

Por Juan José Lara Ovando

Creado en 1941 por dos de los historietistas notables de Marvel Comics, Joe Simon y Jack Kirby, Capitán América, mote de una persona de nombre Steven Rogers, se convirtió de inmediato en uno de los superhéroes más importantes de esa empresa, no solamente por la popularidad que despertó, sino porque se ha mostrado siempre como un fiable termómetro de la temperatura social de su país.

 

El personaje fue creado así como un elemento de propaganda durante la Segunda Guerra Mundial, donde representó a una América libre y democrática que se oponía a una Europa imperialista y guerrera, y tuvo un gran éxito entre el público, pero con el fin del conflicto perdió su popularidad, a pesar de un intento (en vano) de reciclarlo como cazador de comunistas en los primeros años de la Guerra Fría.

 

La primera vez que apareció este personaje (era marzo de 1941), en la portada del cómic le propinaba un puñetazo al mismo Adolfo Hitler, en medio de un clima hostil, meses antes de que Estados Unidos entrara a la guerra contra la Alemania nazi. Aunque ya existían algunos superhéroes con uniformes simbólicos, entre ellos La Mujer Maravilla (e incluso el Tío Sam), ello no impidió que Capitán América fuera uno de los personajes más populares de esos años, principalmente porque protagonizaba batallas en diversas historias de la Segunda Guerra Mundial, acompañado por un adolescente militar: James Buchanan Barnes (Bucky), que aparece también en la película que ahora comentamos.

 

En 1964, cuando Stan Lee decidió hacerse cargo del personaje en Los Vengadores número 4, le privó de los elementos nacionalistas que tuvo en su origen, pero lo reformó dándole una nueva sensibilidad y humanidad, y muy a menudo sus historias se utilizaron para denunciar la corrupción y las desigualdades sociales presentes en la sociedad norteamericana, representando una especie de conciencia real de América, algo poco común entre los superhéroes.

 

Aunque eso no ha logrado que en todo el mundo se sienta una clara animadversión hacia su país de origen como al personaje por la identificación que ambos tienen, que fuera de esa época convulsa en que surgió, pudieran representar lo contrario: lo dominante, lo autoritario y lo imperialista.

 

Obviamente quienes piensan esto no son fans de los cómics, ni han leído las historietas de este personaje, incluidas las más recientes que lo hacen ver como uno de los más críticos y entregados de los superhéroes, que defiende los ideales de libertad, no a Estados Unidos, lo que se ha mostrado en la historieta.

 

La película Capitán América lleva el subtítulo de El primer vengador, supongo que porque regresa a los orígenes de la historieta, se sitúa en 1942 cuando Estados Unidos ha ingresado a la Guerra Mundial y en la que un escuálido muchacho, Steve Rogers, quiere unirse al Ejército y combatir a los nazis, a pesar de las burlas de sus compañeros por lo bajo y débil que es, pero aún así no se doblega, siempre está dispuesto a luchar por lo que considera que es justo.

 

Su suerte cambia cuando el científico Abraham Erskine se fija en el noble espíritu del joven, una cualidad que tal vez resulte crucial para que el experimento gubernamental en el que está trabajando obtenga el éxito esperado. Y es que Capitán América no nos muestra a un tipo arrogante que se considera superior a los demás gracias a la fortaleza de sus nuevos poderes, sino a una buena persona, a alguien que es capaz de arriesgar su vida con tal de salvar a los demás. Esto es algo que se recalca a lo largo del relato, provocando que el espectador simpatice con el protagonista.

 

Capitán América es una clásica cinta de aventuras, un título que se puede definir como un homenaje a sencillas y entretenidas propuestas de décadas pasadas. No alcanza el encanto de las obras de otros cineastas cuyas carreras también se han basado en sinceros tributos al pretérito (ahí están Steven Spielberg o George Lucas como ejemplo), y en este año, no logra superar a X-Men. Primera generación (McAvoy, 11), pero merece la pena la introducción de este superhéroe en el universo de las distintas franquicias cinematográficas que Marvel ha estrenado en los últimos años.

 

Eso sí, sorprenden sus escasas escenas de acción, y las que hay se resuelven de forma correcta pero sin excesiva espectacularidad (de hecho, los efectos especiales no deslumbran y el presupuesto del filme parece haberse gastado principalmente en su diseño de producción).

 

La película no aburre en ningún momento y resulta que se toma su tiempo a la hora de presentarnos a los distintos personajes que aparecen en ella. Asimismo, cuenta con un buen reparto, empezando por un Chris Evans que sabe transmitir la humildad de Rogers aunque no su calidad humana, pero esto puede ser poco trabajo del director, no tanto del actor. Y continuando por un Hugo Weaving que huye del histrionismo a la hora de encarnar al villano Cráneo Rojo.

 

El papel de Tommy Lee Jones es bastante más relevante de lo esperado y no se limita al de un mero secundario, sobresaliendo también Hayley Atwell, quien, por fortuna, no es solamente la chica bonita, sino la inteligente, la jefa que se ha ganado su puesto entre los militares. Hugo Weaving interpreta al villano Cráneo Rojo, que no me parece tan bien aprovechado tratándose él de un buen actor, que en Matrix (Wachowski, 99) se encargó de perseguir a los héroes.

 

Cabe recalcar que el director Joe Johnston (Jumanji, 95, Hombre lobo, 10, entre otras) se quedó a medio camino ya que nos ubica en una película de guerra en lugar de una cinta sobre el superhéroe, que sólo muestra su fuerza, no tanto su inteligencia, además el villano se ve muy monstruoso y temido pero nunca muestra su fuerza, siempre va siendo minimizado en los combates y en el enfrentamiento final es derrotado sin presentar mayor resistencia, con una debilidad que casi lo deja prescindible. En ese sentido a la película le faltó un poco más de espectáculo, aunque llena bien las dos horas, que se pasan volando, uno se queda con la sensación de que algo faltó.

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