Cultura

Carlota de México: El duelo, delirio y locura desde una perspectiva psicológica

La vida de Carlota, la efímera emperatriz consorte de México, estuvo marcada por una línea de pérdidas y duelos desde el ambiente familiar, así que esto sumado a un mal procesamiento de las emociones tuvo influencia en la locura que desarrolló en sus últimos años de vida, explicó Marco Antonio Macías López, doctor en Psicología Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la conferencia Una lectura psicoanalítica sobre la locura de la emperatriz Carlota y el goce de Maximiliano de Habsburgo, el psicólogo explicó cómo la pérdida de un ser amado vuelve susceptible a una persona a caer en la locura y cómo está implícito el duelo.

Carlota venía de una línea de pérdidas incluso antes de su nacimiento, pues su padre, Leopoldo I, perdió a su primogénito y a su primera esposa, Charlotte de Gales, nombre que pasó a Carlota, concebida con la segunda esposa del rey belga, Luisa María de Francia. Los padres de la futura emperatriz también perdieron a Luis Felipe, fallecido a los 10 meses de nacido.

El deseo del rey Leopoldo I era tener únicamente varones, por lo que cuando nació Carlota tuvo cierta decepción y rechazo hacia la niña. A los 10 años de Carlota, fallece su abuelo Luis Felipe I de Francia y a los cinco días, la madre de ella. Macías López explicó que “hay situaciones en las cuales la muerte llama a la muerte”, es decir, se da una cadena de decesos como parte del duelo por el que atraviesan los individuos, en este caso, Luisa María no pudo soportar la muerte de su padre.

Tiempo después, a la edad de 13 años, hay una carta que Carlota le escribe a su abuela, María Amelia de Nápoles y Sicilia, en el que le dice que será ella quien reemplace a quien ya no está (María Luisa) y se siente llamada a ocupar el puesto de su madre.

A su vez, Marco Antonio Macías apuntó que “estamos habitados por nuestros muertos” y ese sentido de pérdida (de cualquier tipo) puede caer en la locura. Desde una parte superficial, el nombre de Carlota estaba compuesto por aquellas personas importantes en su linaje que ya no estaban, como su abuela, la primera esposa de su padre, una tía, una variante del nombre de su padre e inclusive el nombre del primer gran amor de Maximiliano: María Amelia de Braganza, de quien conservó uno de sus cabellos hasta el día de su fusilamiento.

Carlota, al mando

En la relación de la pareja imperial, Carlota es la que se instala en posición de amo, ella era realmente la que quería venir a México, venir a gobernar, mientras que, Maximiliano es al que le toca acceder.

Es por ello por lo que cuando el imperio se está viniendo abajo, la opción más viable era abdicar, pero Carlota se niega y le escribe cartas a Maximiliano para pedirle que no abdique; insiste en que tal acción sería tomada como una falta o una cobardía, incluso menciona que dejar el trono no es digno de un príncipe de la casa de los Habsburgo.

El gobernar era un hecho interno, que había pasado de placer a goce, ya no era solo ser emperatriz de México, sino serlo a costa de lo que fuera. Y si bien ese goce no la llevó a la muerte, sí llevó a Maximiliano. En el psicoanálisis, explicó Marco Antonio Macías, se distingue el placer del goce porque el primero consiste en disfrutar alguna cosa, mientras que el segundo es el camino hacia la muerte o perdición.

Por ello es por lo que cuando Napoleón III retiró a las tropas francesas, ella viaja a Europa para convencerlo de mantener el apoyo, sin embargo, comienza su red de delirio y ve a todos persiguiéndola. Su locura se da como una respuesta al fracaso de lo que se dice amor, involucrado en el duelo. “Al perder el imperio iba a perder a aquel cuerpo de hombre que le permitió la oportunidad de gobernar. Perdiéndolo todo, esa pérdida se instaura en la locura”, señaló Macías López.

Dafne Azuby Arreola Santana

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Parte del equipo de Verificado Tribuna durante las elecciones 2021 y reportera de Tribuna Diario desde agosto de 2021.

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