Cultura

Cierra librería del FCE en Querétaro

Francisco García Muñoz, administrador, aseguró que la situación económica de la librería era insostenible

Por: David Eduardo Martínez Pérez

El 10 de diciembre de 2014, la comunidad lectora de Querétaro se encontró con que la librería Ricardo Pozas Arciniega, perteneciente al Fondo de Cultura Económica (FCE) y administrada por Francisco García Muñoz, había cerrado sus puertas de manera indefinida.

En una publicación que colocó en sus cuentas de redes sociales de internet, García Muñoz detalló que el cierre obedeció al hecho de que prácticamente todos los beneficios obtenidos a través de la venta de los libros los consumía directamente la renta del inmueble, lo que obligó a la librería a cesar sus operaciones.

Respecto a esta situación, la académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Vanessa Muriel Amezcua, quien se ha especializado en investigar cuestiones relacionadas con la cultura, expresó que en caso de que no se reabriera la librería del Fondo, esto supondría un “duro golpe” para la sociedad queretana en su conjunto.

La doctora en Comunicación justificó esta opinión con el hecho de que la librería, desde su diseño, permitía un acercamiento con los libros y una relación entre el lector y la literatura que no es posible en los grandes establecimientos comerciales como librerías Gandhi y El Sótano.

“Es lamentable que las puertas estén cerradas porque era un lugar donde estaba, por ejemplo, el jardincito éste donde te podías sentar un rato, tenían una gran diversidad de contenido bibliográfico, pero además era contenido de muy buena calidad. Nos están quitando un espacio cultural importante”, consideró Muriel Amezcua.

Señaló que, de igual manera, es “contradictorio” este cierre de una librería emblemática con las estrategias de fomento a la lectura que se han tratado de implementar desde diversos niveles de gobierno en el estado de Querétaro.

“Qué padre que haya trabajos y proyectos sobre fomento a la lectura, pero cerrando espacios para adquisición de textos esto no se puede, la verdad. La lectura no sólo es el acto de leer un libro. Empieza desde que uno va por el libro, lo busca, lo hojea un poco y se lo lleva, es toda una odisea (…)

“El hecho de salir, ir a una librería, ir por los pasillos, desde ahí empieza la aventura de la lectura y todo esto no se ve en los proyectos sobre fomento a la lectura y tampoco es igual en librerías grandes como la Gandhi o El Sótano. En este sentido, el lugar del Fondo de Cultura era maravilloso: desarrollabas una vinculación con el libro, con el espacio cultural”.

La especialista en cultura también indicó que sería “lamentable” que el inmueble que durante los últimos años ha estado ocupado por la librería, terminara como antro o “barecito”, perdiéndose para siempre la relación que han establecido con el inmueble quienes fueron clientes regulares del Fondo de Cultura Económica.

“Cada que cierra una librería, se cierran miles de mundos”

Al respecto, el escritor queretano Horacio Lozano, autor del poemario Física para camaleones, que publicó el año pasado la editorial Calygrama en colaboración con el Fondo Editorial de Querétaro, calificó como “preocupante” el cierre de la librería, porque podría significar que en Querétaro nadie lee y que no hay posibilidad alguna de sostener un proyecto cultural.

“Me parece un retroceso terrible para la ciudad; cada que cierra una librería, se cierran miles de mundos, sentimientos, recursos, el lenguaje, el futuro”, advirtió.

Francisco García Muñoz dijo que esperaba contar con algún apoyo para gestionar la posibilidad de reabrir después la librería en algún lugar libre de renta.

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