Cultura

Cierre de año

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Por: Juan José Lara Ovando

Tres películas, no las mejores pero invitantes, es decir, atractivas e interesantes que invitan a verlas son las que comentaremos brevemente porque han coincidido y no habrá tiempo de comentarlas por separado, pero que vale la pena hacerles un espacio. Proceden de distintos países: Francia, México y Estados Unidos, ellas son, respectivamente: Amigos de Eric Toledano y Olivier Nakache, 11; La vida precoz y breve de Sabina Rivas de Luis Mandoki, 12, y; La increíble historia de Albert Nobbs de Rodrigo García, 11.

Las particularidades que tienen los tres filmes radican de manera general en que Amigos se ha convertido en la película más taquillera de la historia en su país, aunque temáticamente trata una historia insulsa que parece que todos hemos visto repetidamente, la relación que surge entre un parapléjico y su ayudante, lo que parece poco motivante para correr a verla; Sabina Rivas lleva el sello de la empresa televisiva más poderosa de habla hispana, Televisa, para tratar un tema complejo, una historia de migrantes en la frontera sur de México, es decir, de centroamericanos que intentan pasar al país para atravesarlo intentando llegar a los Estados Unidos, lo interesante del caso es que el asunto parece ser enfocado con seriedad; y Albert Nobbs procede del largo empeño de la actriz Glenn Close, que ha interpretado un rol masculino en teatro y durante años se ha interesado en llevarlo al cine para interpretarlo histriónicamente, más que por su valor crítico y social.

¿Qué es lo que hace de Amigos una película tan vista en Francia y tan popular en Europa? ¿En serio Televisa se compromete con una historia profunda y seria, y que tan bien la logra sacar adelante? e ¿Interpretar un rol femenino/masculino genera mayor riqueza que discutir la sexualidad de las personas a lo largo de la historia contemporánea, cuando va más en boga discutir esto?

Si bien Amigos es una película muy popular y afamada en Europa (recaudación de 130 millones de euros), no lo es en Estados Unidos, la meca del cine comercial, donde sólo obtuvo seis millones de dólares, cuando El caballero de la noche asciende, producto de ese tipo de cine logró 369 millones. En Estados Unidos no sólo se le trató de repetitiva sino de que les intentaba ganar el mercado con un ardid muy usado: sin ser superproducción y sin tecnología avanzada pero muy emotiva. Es sólo una trampa para evitar que las producciones francesas crezcan tanto como las norteamericanas, sobre todo, después del éxito de El artista, en el 2011.

Amigos es mucho más que eso. En primer lugar un guión perfecto, hecho milimétricamente para evitar maniqueísmo en la relación entre el discapacitado y su cuidador, que después de un inicio explicativo y tímido adquiere un tono de comedia que va en ascenso hasta llegar a hilarante. Un manejo de sensaciones más que de motivaciones (distinto a Hollywood) por lo que en lugar de tirar línea es sólo expositiva de la amistad, a la que logra llegar mezclando situaciones que tienen mucho de común, porque la cinta no intenta en ningún momento ser profunda, pero sí eficaz en su narrativa. Estamos ante una película alegre, sencilla y relajante que en ningún momento deja de ser humana. Ése es su valor y el espectador sale encantado de verla, aun cuando no tenga intención de considerarla un filme grande, sino sólo divertido.

El caso de Sabina Rivas resulta también muy atractivo pero no porque Televisa se proponga tener un producto serio, más bien ésa es su limitante. Mandoki es un excelente creador de escenarios (simplemente ver cómo cruzan el río a cada rato o cómo suben a la bestia corriendo) y sus películas son muy buenas para mostrar lo que sucede, mas no tanto para analizar las situaciones y realidades. Ahora estamos ubicados en el río Suchiate, frontera de México con Guatemala hacia donde ha girado la problemática de los migrantes, causando mayor indignación y violencia, ya lo ubicaron así, previamente, Sin nombre (Fukunaga, 08) y La bestia (Ultreras, 11). En Sabina Rivas la problemática de la migración se multiplica, incluye la trata de blancas (Sabina es una muchacha de 16 años, muy bien interpretada por Greisy Mena y todo el reparto); el pandillerismo sin límite con la Mara Salvatrucha haciendo de las suyas con la complacencia de las autoridades y los militares; la corrupción de los agentes de migración como de todo tipo de instituciones (consulado, policía, militares, DEA); la pobreza, la explotación del trabajo y la inexistencia de una actividad institucional de protección social.

El filme se mueve en la desesperanza, no hay salida, todas las vías están cerradas, pero no es un drama, es simplemente una exposición, no hay exageración ni maniqueísmo al contar la historia de una niña que quiere encontrar la salida cantando en un bar porque es el único momento que se siente libre aunque lo haga casi totalmente desnuda. No se llora ni se sufre en esta película, pero sí se padece el terror de la desolación, de saber que no haya nadie que intervenga ni forma de salir de la pobreza y la dominación. Ése es el valor de la cinta, tampoco grande, pero es un buen intento expositivo.

Albert Nobbs es un camarero de un hotel de Dublín a fines del siglo XIX que pretende llegar a independizarse ahorrando todo lo que puede para poder rentar un local donde venda cigarros y puros. Su felicidad incluye algo más, casarse y hacer vida de familia, sólo que hay una peculiaridad, Albert es mujer, siempre se ha hecho pasar por hombre porque de esa forma ha trabajado. Glenn Close interpreta esta doble caracterización (no personalidad) de manera extraordinaria, pero su guión es lineal hecho a su medida, no a la de la historia que puede ser más rica. Rodrigo García, director colombiano mexicano, hijo del gran Gabo, no logra levantar el proyecto, aun cuando los elementos son enriquecedores. La historia es tierna y puede seguirse muy bien, pero sabemos de antemano qué va a pasar, a pesar de eso mantiene y queda como un precedente de las luchas sexuales, pese a estar muy acotada.

Tres películas interesantes con las que cerramos el año de manera diversa y preocupante, no maravillosas pero enriquecedoras, disfrútelas y discútalas, tienen mucho para ello. Qué pase un buen fin de año y celebre con los suyos, felicidades.

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