Cultura

Cinco de Mayo, o Televisa ha hecho tantas telenovelas que no sabe hacer películas

Por: Víctor López Jaramillo

No podemos pedirle a una película que sea una clase de historia. Sin embargo, tenemos que exigirle fidelidad, aunque se tomen “pequeñas licencias” literarias.

Las películas basadas en hechos históricos siempre han tenido una función propagandística, convencernos de lo heroico del pasado. Convertir todo en historia de bronce. Clásico ejemplo de ello son las distintas versiones de El Álamo. Texanos o no, muchos después de ver la película salen gritando “¡Remember El Álamo!”

En la industria cultural cinematográfica mexicana tenemos un serio déficit de películas históricas. La fiebre del Bicentenario avivó la llama pero no llegó a hoguera. Hubo un tiempo que había telenovelas históricas. Hoy no hay nada.

En un país amnésico como México, siempre se agradecen películas que toquen fibras sensibles del pasado, como la de Hidalgo, protagonizada por Demian Bichir y Ana de la Reguera.

Bajo esta lógica, siempre es refrescante una película como la de Cinco de mayo: La Batalla. Sin embargo, no es una gran película. Tampoco es pésima. Es mediocre. Quizá porqué Televisa tuvo que ver en ella y omitió elementos claves en el discurso.

A la historia siempre se le ha dado un uso político. Ya sea para justificar acciones políticas del presente o para desdeñarlas.

Así, es evidente el interés por Televisa de eliminar todo rasgo juarista en la película. ¿Por qué? ¿Será porque Andrés Manuel López Obrador ha tomado a Juárez como metáfora histórica y usado su discurso político en contra de los gobernantes neoliberales (a los que compara con los conservadores del siglo XIX que entregan la patria a los extranjeros)?

Juárez aparece poco, pese a ser uno de los artífices de la defensa contra la invasión extranjera. Sin embargo, tampoco el peso de la trama cae sobre Zaragoza ni Díaz. En la película hay un vacío de protagonista por querer eliminar a uno de los verdaderos protagonistas: Juárez.

Kuno Becker fue la peor selección que pudo haber hecho Televisa para encarnar a Zaragoza. No brilla. No demuestra dotes histriónicas. Es un cero a la izquierda en la película.

El director de la película, Rafa Lara, afirmó que la intención de la película era mostrar la visión del pueblo, mostrarlo como verdadero protagonista. Sin embargo, los personajes que se supone son el pueblo, aparecen estereotipados, dibujados bajo los clichés de Hollywood.

El romance que surge en la trama carece de fuerza. Aunque muestra levemente la contradicción de quienes tienen miedo y quieren abandonar la lucha, pero tampoco hay una representación del decir del pueblo en la lucha.

Para el olvido: el discurso cursi de Zaragoza dicho por Becker. En resumen: no más derrotas porque tenemos que terminar con lo acomplejado del mexicano que se achicopala ante el extranjero. Todo bajo la línea discursiva que viene manejando Televisa cuando habla de la selección nacional de fútbol: “¡Vamos muchachos! ¡Sí se puede!”.

El error: confundir al ejército juarista con la selección de fútbol y dar un discurso como si fueran a jugar ante Francia en Sudáfrica 2010. Estoy seguro que Aguirre, El Chepo o Lapuente dan mejores discursos motivacionales en el vestidor antes de salir a jugar.

Epic fail para el guionista que mostró poca calidad literaria. Quizá se confundió y pensó que escribía el guion de una telenovela de las siete de la tarde en vez de una película histórica.

Si mencionamos la pésima caracterización de Zaragoza por Becker, es peor la del general francés, el conde de Lorencez. Típico malo de película hollywoodense o videojuego: Rubio maldito con cabello largo y pose burlona. Una caricatura digna de aparecer como villano de Mazinger Z o en Piratas del Caribe. Cae en el ridículo y le resta credibilidad.

Al final de cuentas, son de reconocer todos los esfuerzos por mantener viva la memoria histórica, pero es lamentable la baja calidad de éstos. Evidentemente Televisa ha hecho tantas telenovelas que no sabe hacer películas.

Finalmente, sobre la Batalla de Puebla (así es como la conocemos los mexicanos, no como “Cincouu de Maiouu” como dicen los gringos) prefiero la película de Pedro Infante sobre el mismo tema (aunque, eso sí, tiene muchos errores históricos).

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