Cultura

Clásicos populares: Las sexycomedias

La conferencia de Paula Klein abordó la representación de la cultura popular y los espacios de interacción en el cine mexicano de la época de los 80

Por: Estefanía Morán Elizondo

A diferencia de las películas del cine mexicano del siglo XXI, entre ellas Amores perros, las denominadas sexycomedias de los 80 “representan a la cultura popular, al pueblo, la masa, la mayoría, los pobres, los que viven en el barrio, y lo hacen con sus códigos culturales como el lenguaje”, manifestó Paula Klein Jara, autora de la conferencia “La cultura popular y sus espacios de interacción social en las sexycomedias del cine mexicano”.

 

Entrevistada al término de la conferencia, organizada por el cuerpo académico de la Licenciatura en Estudios Socioterritoriales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Klein Jara especificó que las pulquerías, los cabarets, las vecindades y los mercados se convirtieron en los espacios de interacción de las mayorías.

La especialista estuvo acompañada en el presídium por Juan José Lara Ovando, coordinador de la Licenciatura en Sociología, y el catedrático Manuel Basaldúa Hernández.

Paula Klein, quien realizó su tesis de Maestría sobre las sexycomedias del cine mexicano, destacó que en la época de estas producciones audiovisuales, las películas traían desde su origen lo “popular” debido a que no recibían patrocinios o apoyo del gobierno y se conocían gracias a que en las audiencias se pasaba “la voz” y hablaban de la película.

“Al presidente lo que menos le interesaba era el cine, la cultura y el arte. En este momento es cuando un grupo independiente de cineastas, productores y actores solitos se hacen publicidad y gustan tanto entre el público que se va pasando la voz. Entonces es una cuestión popular en ese aspecto”, manifestó.

Sobre la relación entre la cultura popular y la empresa Televisa, en cuanto a sus producciones e impulso a la industria cinematográfica, Klein Jara advirtió que este tipo de consorcios mediáticos no se preocupan por investigar los gustos del público, sino que tratan de “imponer” su programación, contenidos y perspectiva.

“Televisa, junto con estas grandes industrias culturales y del entretenimiento, no se ha dado a la tarea de investigar realmente cuál es el gusto del público, solamente imponen programas, modelos de conducta”, señaló.

Mientras, puntualizó, en los ochentas los productores buscaron “representar el lado cultural” de la población. Incluso exhortó al público a ver y analizar una sexycomedia.

Sexycomedias, un escape

Por su parte, Juan José Lara Ovando, coordinador de la Licenciatura en Sociología, destacó que los protagonistas de las sexycomedias “vienen de lo popular y proceden del teatro de carpa, al saber cómo improvisar y tratar de divertir a su público, ubicamos a muchachas bellas, casi cabareteras de la época, donde la parte estética era mostrar sus cuerpos.

 

“Desde que se entraba al cine a ver sexycomedias entrabas a un mundo, el de lo popular. Comenzaba el albur y luego los silbidos”,  resaltó el especialista en cine.

 

Desde la perspectiva de Manuel Basaldúa, integrante del cuerpo académico que invitó Paula Klein para que estuviera en la UAQ, las sexycomedias fueron elaboradas para el público, para que las considerara “como un escape” de su cotidianidad.

 

“Nosotros tenemos mucho que decir sobre los tiempos libres, de ocio, que propician espacios específicos no sólo dentro de la película sino afuera. Estas películas están hechas para quien disfruta eso, como un escape para descansar”, aseguró Basaldúa Hernández.

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