Cultura

Contracultura a la queretana

En aquella época [1979] Querétaro era una ciudad pequeña, tranquila, conservadora, con estructuras de poder bien cimentadas, en la que el Estado laico era una invención maligna impuesta por Benito Juárez. Más allá de la Alameda Hidalgo, en la que en algún momento existió un zoológico con leones viejos, desgarrados y desdentados, la urbe se desbordaba por la colonia Burócrata, la segunda sección de Lomas de Casa Blanca y La Comerciantes; al norte La Otra Banda también había sido rebasada por La Popular, La España, en tanto que en el oriente estaban Jardines de la Hacienda, Carretas, plaza de las Américas y al poniente la colonia Las Campanas y la Niños Héroes.

A pesar del férreo control gubernamental de la prensa, por las rendijas del poder se colaban los ecos de las transformaciones sociales de la Revolución cubana, el movimiento estudiantil del 68 y la represión en Tlatelolco, de la guerrilla de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas que luchaban por un país con justicia social.

También estaba reciente el festival de Rock y Ruedas de Avándaro de 1971 con jóvenes de pelo largo y barba crecida a quienes los poderes establecidos y fácticos asociaban con ideas exóticas y subversivas, con el rock, la mariguana y el desenfreno sexual, en un entorno social, en el que los usos y costumbres en la utilización de la “sábana santa” como artefacto en las relaciones sexuales de los matrimonios era una realidad, así como el rezo antes del coito: “Esto que hacemos, Santo Señor, no es por vicio ni por fornicio, sino para hacer un hijo en tu santo servicio”.

El mundo, bipolar, se debatía entre el comunismo de la Unión Soviética y el capitalismo de la Unión americana, apoyado éste desde el estado Vaticano por Juan Pablo II, quien, en 1979, realizara una gira en nuestro país. La llamada Guerra Fría estaba presente en las trincheras de prácticamente todo el mundo, en todos los frentes y había que ganar cada plaza y cada calle de las ciudades.

El Querétaro conservador no permitía el surgimiento de nuevas ideas, de otras manifestaciones artísticas y culturales, salvo aquellas que llevaran el sello de aprobación del obispado, encabezado por el ilustrísimo Alfonso Toriz Cobián, el mismo contra quien tuvo que enfrentarse Hugo Gutiérrez Vega, en la recuperación del Patio Barroco para la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), el 29 de noviembre de 1966, cuando un grupo de universitarios estuvo a punto de ser linchado por una turba de fanáticos católicos que se oponían a la universidad que, como dijera Galilei, sin embargo se mueve.

Eran años duros, difíciles, en el terreno de las ideas progresistas, en los que la energía vital se abría brecha entre la gente de escapulario que se apostaba a la entrada del cine Reforma, ubicado en la calle 16 de Septiembre, en donde ahora está una tienda Elektra, para impedir el ingreso a la proyección de las películas icónicas que “atentaban contra las buenas costumbres y la moral pública”, tal fue el caso de ‘El Topo’ (1970) y ‘La montaña sagrada’ (1973), del cineasta chileno Alejandro Jodorowsky.

El 11 de septiembre de 1973, el presidente de Chile, Salvador Allende, fue derrocado por el general Augusto Pinochet, quien instauró una feroz dictadura de derecha, apoyado por la Unión americana para evitar la influencia del comunismo en el cono sur del continente Americano.

“Osky, osky, que muera Jodorowsky”, “Osky, osky, que muera Jodorowsky” coreaba en cierta ocasión un grupo de gente concentrada en la plaza de la Constitución. La pueril consigna arrancó la risa de uno de los asistentes quien, en respuesta, fue agredido a patadas por la turba cuyo lema era “Dios, Patria y Libertad” y que encontraba un remanso de paz en el creacionismo bíblico y aborrecía y abjuraba de ‘El origen de las especies’, libro de Darwin publicado en 1859 y que la Iglesia católica catalogara como pernicioso para la fe, colocándolo en el ‘Index librorum prohibitorum’.

Así como en el Querétaro de los sesenta surgieron las misas a-go-go del sacerdote Mariano Amaya en el templo de La Merced, en los setenta, en las Facultades de Ingeniería y Psicología nacía la primera organización universitaria: el Consejo Estudiantil Democrático Universitario de Querétaro (CEDUQ), que luchaba por la apertura de los cerrados cotos de poder y las anquilosadas estructuras universitarias y del riguroso orden establecido, vinculándose al mismo tiempo con las luchas y demandas de colonos, obreros y campesinos.

Fueron los estudiantes de Psicología quienes crearon los primeros grupos musicales contraculturales, entre los que figuraron el Apax Chacan (Canto Nuevo en idioma maya) y Avanzada, que inicialmente tuvo un nombre en lengua ñahño (Ya’ tuhu t’zintzú o El canto de las aves), aunque también existieron otros grupos que interpretaban, casi únicamente, folclor latinoamericano, entre los que podemos citar a Quetzal, Andamaxei, Cotopaxi, el grupo Ñandú y Alto Folklore.

En aquellos días una de las consignas de lucha que más se repetían entre la de izquierda era la frase acuñada por Fidel Castro: “Patria o muerte. Venceremos”.

Así como Ingeniería y Psicología se caracterizaron por una ideología de izquierda, otras escuelas universitarias, principalmente la Escuela de Derecho, nutrieron a los grupos clandestinos de derecha radical que tenían presencia nacional, entre los que se encontraban el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), el Yunque, la Corporación de Estudiantes Mexicanos y la Unión Femenina de Estudiantes Católicas, integrado por alumnos de la propia UAQ, tal y como lo reconoció el extinto padre José Morales Flores en una entrevista en Diario de Querétaro (18/03/2008).

En sus primeros años, la radio universitaria únicamente transmitía música instrumental y clásica, en tanto que en calles y plazas, así como en la librería y cafetería “Tata Vasco” y “La cueva de cronopios”, Apax Chacan y Avanzada interpretaban música latinoamericana y a cantautores tales como Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Alí Primera con su “Casas de cartón”, Violeta Parra, Mercedes Sosa, Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti, Atahualpa Yupanqui, Víctor Jara y otros integrantes del denominado canto nuevo que acompañaba las luchas sociales de América Latina.

 

Fragmento del libro “Radio Universidad 89.5 FM, 38 años a la izquierda del cuadrante”, que será presentado el 25 de octubre en el Aula Forense de la Facultad de Derecho, a las 18:30 horas.

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