Cultura

Danielopski y su vida sin remedio

Por: José Juan Rojas

I-                   La noche de la presentación

“Domingo 17 de junio. Jaqueline abrió los ojos. Eran las siete de la mañana cuando se preguntó dónde estaba.” En el humo de la inquietud, el íncipit  de “Vidas sin remedio”, da apertura al libro de cuentos que pública el mercadólogo y escritor, Daniel Muñoz Vega “Danielopski” y que edita IFO.

Cuentos ácidos para vidas sin remedio vio su presentación en el auditorio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro, el pasado viernes 26 de noviembre, en la que, además del autor, estuvieron presentes el director de Tribuna de Querétaro, Víctor López Jaramillo y la especialista en crítica literaria, la doctora Edita Solís Hernández.

Previo a la intervención del autor, Edita Solís Hernández señaló las características narrativas con las que cuenta Danielopski. Habló de los cuentos “Días de octubre y “La muerte del torero Barbosa” como una interdisciplinariedad narrativa entre crónica y ficción.


II-                A bote pronto: confesiones del autor

“Tengo una maestría en perder las cosas y un doctorado en encontrarlas” fue el epígrafe con el que un  entusiasmado Daniel comenzó la presentación de su libro. Sobre el entablado recarga sus codos, se acomoda el saco gris; protagonista en soledad habla sobre su díscola y audaz literatura, cargada de humor negro, congeniada con la pulsión y las pasiones de una terapeuta que se acuesta con su paciente o la ulterior reflexión de un hijo que debe volver a su país por el deceso de su padre… baja del estrado, sale del campo verde: el concreto ya es frío y las palabras escenifican el toque inicial…


En la presentación hablabas que si tuvieras que escoger entre ser lector o escritor, tú escogerías absolutamente por vocación el ser lector… ¿cuáles han sido tus influencias, escritores, libros?

Es una visión desde el punto de vista radical, tú sabes que le encuentro mucho placer a la escritura, pero sí, la lectura es un mundo que te humaniza, que te abre las puertas, que te da conocimiento, que te da criterio –más ahora en estas eras digitales- y creo que es importante que a los niños se les inculque la lectura porque yo en mi caso no fui niño lector, yo fui niño televisión; yo empecé a leer ya hasta acabando la prepa.

Le tengo mucho cariño al libro de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano porque fue el primer libro que me dio una zarandeada de decir en qué mundo estamos parados; por todo este contenido político que trae, esta crítica al imperialismo de lo que era la colonia y después el imperio y sobretodo que me nació a partir de ahí un placer por la lectura.

Uno de los escritores al que procuro leer constante es Carlos Fuentes. Tuvo una claridad sobre lo que es la construcción de este país, de la época de los aztecas hasta épocas modernas. Por ejemplo en Federico en su balcón, -su último libro- retrata las farsas que han sido estas luchas revolucionarias.

Últimamente he leído a Murakami. También procuro –llevo ya varios años haciéndolo- leer una vez al año un libro de Gabriel García Márquez. Y El Quijote, de Cervantes, tiene su encanto, la visión de un mundo soñador, representado por el Quijote, y la versión del mundo realista y pesimista que es Sancho Panza; y a final de cuentas todos los seres humanos somos una mezcla de los dos personajes.


Mencionabas en la presentación tu acercamiento para escribir una novela. Yo escuché a Juan Villoro decir que escribir un cuento llega a ser incluso más difícil que escribir una novela. ¿Consideras que el cuento se te hizo más fácil escribirlo que la novela?

Vamos a decir que entré en un estado de confort. En un breve cuento literario encuentras principio y fin de forma rápida; la novela tiene que tener un esqueleto, tienes que tener un diagrama, tienes que tener una ficha de personajes, tienes que tener una cronología del tiempo, te lleva más trabajo.

Entiendo lo que dice Villoro porque el cuento para que sea encantador debe tener un final abrupto.

Un desdoblamiento…

Y al final debe tener una loza que te aplaste. Para entenderlo en términos futbolísticos, es una jugada en un palmo de terreno y que tienes que definirla. La novela es un pase de 25 metros donde tienes chance de pensar cómo definir. En lo personal me pareció un ejercicio que me liberó la pluma, la creatividad y encontrar un principio y fin en un lapso de siete cuartillas, por eso pienso que es un ejercicio maravilloso. Está muy despreciado por los lectores (el cuento) porque los lectores queremos historias largas de quinientas páginas que nos mantengan al filo de la novela.


Se tiene una mala concepción del cuento…

De hecho platicaba con Ramón Huerta, que es el director de Alfaguara, él decía que el cuento no se vende porque la gente quiere las historias largas. Desafortunadamente en este concepto moderno, siempre vamos a hablar de ventas y de dinero, pero a mí me parece maravilloso y me gustaría seguir haciéndolo.

Cuentos ácidos es un gran ejercicio descriptivo. Me llamó mucho la atención el cuento donde narras el fallecimiento de tu padre, estando tú en Canadá, en el cuento Días de octubre ¿Se sale un poco de la línea de humor negro que llevan las otras historias del libro?

Sí porque realmente es un relato que no tiene -lo que comentábamos-, un final abrupto. Lo “interesante”, por así decirlo, cuando te enteras de una noticia abrupta en tu vida, que te causa dolor, cómo la afrontas y cuál es tu rutina que tomas de viajar de Canadá hasta México. Estaba yo en Edmonton, de ahí viajo a Toronto. Simplemente digo qué hice ese día, y lo escribo en una tercera persona para desmarcarme un poco de la parte emocional-sentimental del cuento.

Es para mí inevitable preguntarte por el futbol y la literatura. Vas a presentar un libro en febrero…

Espero que en febrero, se llama La geometría de la euforia es un ensayo, crónicas, donde hago una crítica a este opio que a mí me fascina, lo defiendo y cuento anécdotas, describo, trato de explicar más bien, los conceptos futbolísticos: qué es el ídolo, qué es el “10”, qué son las formaciones…


O sea una estructura similar al Futbol a sol y sombra de Galeano…

Soy un poco más del estilo de Juan Villoro, sus dos libros, bien que lo comentamos…

Dios es redondo, Balón Dividido, Los once de la tribu, Ida y vuelta que es un libro de correspondencias con Martín Caparrós, quien por cierto tiene un libro fantástico, la biografía de Boca Juniors en Boquita…

Boquita lo compré en una tienda en el DF que se llama Futbología, no lo he leído, pero me fascina el combinar la literatura con el futbol porque también tiene toda esta carga emocional brutal. Aunque hay muchos intelectuales que no lo comparten, Borges por ejemplo, aborrecía el futbol. Imagínate, cuando Argentina debuta en el 78, el mundial, en su país Borges estaba dando una conferencia…

Sobre el tema de la inmortalidad. Una forma “sutil” de despreciar al futbol.

¡Totalmente! Y que es parte de las historias fantásticas de la literatura.

Uno se quedó con las ganas de la edición del mundial 2014 del libro de Galeno, que sí existe, pero limitado a una sola página en la quinta edición editada por siglo XXI de Futbol a sol y sombra. Tú hiciste un viaje por Europa sólo para ver futbol, veremos crónicas, anécdotas de esto en tu próximo libro La geometría de la euforia…

Se los llevó a la tumba esa crónica como también dicen que Carlos Fuentes se llevó a la tumba otras tantas historias. Como decía Beethoven, “si pudiera volver a nacer pediría volver a ser músico”, porque apenas escribió tantita música; es lo maravilloso de las artes.

Y sí, hay un capitulo en el que narro el viaje a Europa, más que narrar los partidos que vi, narro la cuestión de la gente que conocí. Conocí un buen amigo catalán con el que sigo en contacto gracias a las redes sociales. Un buen argentino que conocí en un hostal: grandes fanáticos del futbol. Y hay un lenguaje futbolístico porque pasamos una noche entera hablando de futbol y anécdotas. Él es muy aficionado a River y me contó toda su tragedia cuando River descendió; cuando ganaron la Copa Libertadores

Gracias al futbol he hecho grandes amigos. Independientemente que traiga todos los escándalos de FIFA de corrupción y cosas oscuras, el futbol tiene un encanto en la sociedad, crea nexos afectivos; y hoy la psicoafectividad está totalmente desprestigiada por este concepto de que tenemos que producir como animales, la dejamos a un lado. Pero el futbol te crea esos nexos psicoafectivos y a mí me parecen fabulosos… y si los podemos narrar por medio de la literatura, todavía mejor.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba