Cultura

Ejercicios de la queretanidad

El libro blanco de Juan Antonio: ‘Ejercicios frente a la hoja en blanco’ (Calygramma/UAQ, 2016, 127 pp.).

Literatura, cultura, política y ciencia.

Bien escrito y ameno, como todo lo que escribe.

Decoroso. No se hunde pero tampoco vuela.

Con la presión del tiempo encima, se nota en algunos textos, sobre todo al cierre, pero los resuelve bien, decorosamente.

Falta sin embargo otra presión más íntima: la necesidad interior de tener que decir lo que se dice, de ir al fondo, aunque sea breve y difícil, oscuro, espinoso, incorrecto, controvertible, no simplemente salir del paso con el tema del momento.

Escribir por necesidad vital de expresión.

Escribir con todo su peso, no solo con las yemas de los dedos.

No veo al capitán Ahab persiguiendo a la ballena blanca hasta el fin de sus entrañas en la pantalla y hoja de luz inmaculada.

Más allá de los ejercicios literarios, el juego en serio: tirar a gol, defender el arco propio, jugar los tiempos extras y llegar a los penaltis. Tirar, fallar y anotar. La gloria o el infierno.

Decir todo lo que sabe, sin red de protección.

Su prosa afeitada… es desechable.

Algunos reproches. En su jornada por la plaza Mayor de México no nos dice dónde y qué comieron los jornaleros cronistas; esa pequeña falta de cotidianidad le resta credibilidad y naturalidad a la crónica. En su edificio que canta, el ex convento de San Agustín que alberga el Museo de Arte de Querétaro, la prosa no canta y se vuelve de plano burocrática.

En el adiós al amigo Hugo Gutiérrez Vega no veo la significación y caracterización del personaje ilustre, y tampoco se percibe el dolor del duelo. Y así otras miradas blandas.

La parte última del libro, sobre las enfermedades de nuestro tiempo, nos toca a todos los adultos de cerca. Y la última estampa del mundo en que vivimos: los migrantes y el naufragio y la poca solidaridad.

No es muy difícil pitorrearse a la distancia de “el merolico” y “rey de la mota”, Vicente Fox, o sacar todo el furor ideológico contra el “sembrador de púrpuras flores”, Felipe Calderón.

Pero no hay nada sustantivo sobre los precisos priistas de nuestro tiempo, Carlos Salinas (“inteligente gobernante marcado por el éxito y la tragedia”), y Peña Nieto, que en los videos y memes de las últimos meses ha superado con creces a Fox.

Mucho menos aparecen en el libro blanco inmaculado las figuras políticas locales que conoce bien el ballenero queretano: los gobernadores del estado: de Mariano Palacios Alcocer a Francisco Domínguez Servién. Esas son las radiografías políticas, sociales y culturales que nos gustaría leer de Juan Antonio Isla Estrada.

Que no se lleve a la tumba lo que piensa y sabe.

Que tire su arpón más allá de la queretanidad y las buenas maneras. ¿Es mucho pedir? Siempre vence a la blancura y siempre nos queda a deber, pienso.

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