Cultura

El fantasma de Anya, la adolescencia hablándote

Todos en algún momento tenemos que enfrentarnos a dos grandes monstruos de la vida: la escuela y la adolescencia. Nadie puede negar que esta es una etapa muy complicada. No solo por el caos que hay en tu cabeza, sino también porque estas rodeado de otros adolescentes que están lidiando con el mismo proceso de la búsqueda de identidad. Tiene sus puntos buenos, pero en su mayoría es una lucha por encajar dentro de un grupo que se mueve dentro de una absurda jerarquía escolar. Esta también es la lucha de Anya, quien además de lidiar con su propia existencia, también tiene que lidiar con la de un fantasma muy parecida a ella. Todo esto dentro de una dulce y escalofriante novela grafica disfrutable para jóvenes y adultos.

El fantasma de Anya fue el primer libro de Vera Brosgol, una historietista de origen ruso que ha participado en la creación de películas como Coraline y la puerta secreta, ParaNorman y Boxtrolls. El fantasma de Anya fue publicado en 2011 y fue ganadora de los premios Cybils, Harvey y Eisner por ser de las mejores publicaciones para jóvenes lectores. También compitió contra Neonomicon de Alan Moore, el creador de V de Vendetta, Watchmen y Batman: The Killing Joke, por el premio Bram Stoker 2011 a la mejor novela gráfica, aunque no resultó vencedora.

Aquí conocemos a Anya, una adolescente que vive en Estados Unidos, pero es de origen ruso. Ella trata de encajar en su escuela y de ser una chica normal a pesar de que su impronunciable apellido la delata. Una mañana en la que todo le sale mal, se desvía por el bosque mientras la atacan sus pensamientos y complejos por ser una chica impopular, por su cuerpo, por discutir con su única amiga y porque el chico que le gusta tiene novia. Así termina cayendo en un pozo donde hay un esqueleto humano.

Estando ahí se encuentra con Emily, una tierna chica fantasma de su edad, quién fue asesinada 90 años atrás al caer en el pozo y pasar días sin poderse moverse y sin alimento. Desgraciadamente Emily no puede estar lejos de sus huesos, pero la vida de ambas cambia cuando por accidente Anya se lleva su dedo meñique en su bolsa. Desde entonces ambas comienzan a asistir a clases juntas y Emily le ayuda a Anya con sus notas y su imagen, pero por alguna razón desconocida, Emily intenta posponer la investigación de su asesinato.

Comunicar sin palabras

Voy a empezar a hablando de la ilustración, porque me parece algo tan maravilloso como la historia misma. Hay mucha vividez en su estilo monocromático. La novela esta tintada en escala de grises con una ligera coloración violeta, que contrario a aburrir con su falta de color, hace a la ilustración más atractiva. Los dibujos son tan limpios y lindos que al verlos puede que te recuerden un poco a los de la novela Persépolis.

Pero lo que más destaco son los gestos. Las caras y reacciones de los personajes son tan expresivas que en muchos cuadros no se necesitan diálogos. Los cuales también hay que decir, que son muy naturales y nada complicados. Vera Brosgol maneja a la perfección la interpretación sin dialogo, puede transmitirnos lo que ella quiere sin necesidad de palabras que, en combinación con sus bellos dibujos y su armoniosa coloración, puede hacer que hasta quebrar un huevo en una sartén se vea interesante y atrapante. Te hace pensar ¿quién cocina esta obra de arte?

Mas allá de la ilustración

A través de los ojos de Anya vemos quienes están arriba y quienes están abajo según su popularidad, vemos el bullying y la xenofobia que acosa a quienes no están dentro de los estándares de la gente “cool”. Anya es cómplice y víctima de ese sistema en el que se esfuerza por pertenecer, tanto que la inseguridad y la envidia que construyen su comportamiento van lastimando a terceros.

El fantasma de Anya habla de crecimiento, de las amistades, de la familia, de sentirse orgulloso de quién eres, pero también de como nadie es lo que parece, de que hay una historia detrás de cada persona y de que no somos quien para señalarlos. Esta novela te enseña a apreciar lo que tienes, aunque no sea lo mismo que los otros tienen.

Hay un contraste muy bueno entre la actualidad y el pasado. Ya que Emily es de décadas atrás, te transmite su curiosidad por lo nuevo y su conocimiento del antes. Pero a pesar de tener tantos años de diferencia, Emily y Anya son mas similares de lo que parece, de hecho, es a través del fantasma que Anya reconoce lo hueco de sus propios deseos y aspiraciones. Quizá lo único que podría decir que me dejo insatisfecha fue lo simplificado del final, fue demasiado conciso, aunque hay que entender que la novela es muy corta. Aun así, refleja muy bien todo el desastre que trae consigo la adolescencia, tanto que parece que es ella quien te está hablando. Es una obra que jóvenes y adultos deberían leer.

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