Cultura

El reggae en México: Texto sobre este género musical desde una perspectiva abierta y desmitificadora (Tercera parte)

Por: Jorge Coronel

El reggae y medios de comunicación

El reggae en México, hay que reconocerlo, apareció, literalmente, en la calle (¿recuerdan el Primer Festival Razteca realizado en una humilde cancha de basquetbol?); esto le da una fuerza formidable: no fue invento de algún productor musical ideado en una oscura oficina. Los primeros grupos de reggae mexicanos sonaban y tocaban pésimamente. El paso del tiempo los transformó y les dio cierta calidad musical (a destacar: Rastrillos y Antidoping). Nació, el reggae, en el barrio y ahí se quedará. A pesar de que ya es un negocio. No importa. Urge, asimismo, reinventar el lenguaje rasta, para evitar, hasta donde se pueda, el fanatismo y la confusión. Por ejemplo, rescatar y ampliar el genial concepto denominado Razteca.

Al principio de este texto decíamos que no hay una memoria periodística que registre la historia del reggae en México. Aclaramos que este reclamo está dirigido a los medios de comunicación de la llamada prensa comercial. Empero, hay que reconocer los intentos de la prensa, digamos, marginal: la magnífica y, por desgracia, ya desaparecida revista Bembé (misma que daba cabida a excelentes artículos sobre reggae y ska); en Tijuana, también hubo otro intento: la excelente revista Raíz (con notable contenido informativo sobre la América afro); claro que hay que reconocer en este apartado a los fanzines defeños Barrio Babylonia y Éxodo.

Cierto: hay hoy en día en internet varias páginas dedicadas a la difusión del reggae en México. Gran aportación, sin duda. Sin embargo, el defecto que vemos es que no hay ni un asomo de cuidado editorial. Están realizadas, casi todas, por gente bien intencionada pero carente de todo rigor musical y periodístico. Cuando este rigor aparezca, todos ganaremos: el público, porque tendrá una opinión y una exigencia mucho más críticas siempre en busca de calidad tanto en música como en letras; los grupos, porque tendrán que ofrecer, en su producto musical, mucho más de lo que actualmente presentan; los conciertos, porque habrá más y mejores grupos que harán disfrutable un cártel musical.

Y no se caerá, como sucede actualmente, en conciertos monótonos con ocho o más grupos que suenan todos igualitos entre sí. Urge, también, más programas de radio y de televisión (los canales del sistema de cable son una veta a explotar) que den cabida al reggae y a toda la música negra, a la música de raíces. Y, sobre todo, urge una revista de circulación nacional que combine la calidad de Bembé y Raíz con la pasión de Barrio Babylonia y Éxodo.

Urgen, por supuesto, libros sobre el reggae desde una perspectiva teórica mexicana. Urge, claro, llevar la discusión e información sobre el reggae a la academia, tal como este acto llamado “Rastreando el reggae”. En la parte musical, la aparición de los grupos Unidub Estación (oriundo del Distrito Federal), Los Aguas Aguas (con su mezcla de reggae y son jarocho) y de Los Guanábana (formado por músicos tanto de Puebla como de Xalapa, Veracruz), auguran un porvenir notable para la música de Jamaica interpretada a la manera mexicana. El reggae en México y sus eternas contradicciones: el mágico ritmo que llegó para quedarse.

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