Cultura

En la música el amor es libre


La música siempre ha sido un espacio para expresar y sentir sin miedo. Hemos crecido escuchando himnos que gritan por la libertad y la diversidad, ecos que vienen desde las voces que representan a la cultura de nuestra generación y, sin importar el género, desde el rock hasta el pop, las canciones para todos son un símbolo; forman partes de quienes somos. Freddy Mercury vivió en carne propia el rechazo por haber amado a un hombre. Madonna, por su parte, nadó contracorriente por la liberación sexual y, en tiempos más recientes, Lady Gaga nos ha recalcado la importancia de no sentirnos avergonzados de ser quienes somos. Por eso es importante reclamar la música, porque lo que hay en nuestras listas de reproducción es, en realidad, el reflejo de una comunidad.

Es junio, el mes del orgullo de la comunidad LGBTTTIQ+ y, aunque es 2021, aún podemos ver actitudes que nos hacen cuestionarnos sobre la evolución de conciencia del ser humano respecto a la diversidad sexual. Por ello, es importante de hablar de nuestros ídolos, de aquellos que, de alguna manera, se han convertido en nuestras voces e inspiraciones. Y es que es, aunque no lo parezca, ver a personas de la industria del entretenimiento ondeando la bandera de arcoíris o declarando su amor, su identidad y sus emociones, nos hace sentir como parte de algo.

Hace poco Elliot Page nos hizo saber que, en toda su vida, había estado atrapado en un cuerpo que no era el suyo. Ahora lo vemos, guapísimo y feliz, en las portadas de revistas que seguramente llegan a las manos de personas que están en sus propias jaulas. Y no podemos pasar por la declaración de Demi Lovato, quien para muchos de nosotros fue nuestro ídolo desde la infancia, haciéndonos saber que ser una persona no binaria es un proceso largo y exhaustivo de autoconocimiento. También a la lista se suma, por supuesto, la cantante, productora y compositora SOPHIE, a quien recordamos con mucho cariño y que, aún después de su muerte, ha dejado huella en muchas personas trans.

Hay una razón por la cual Born This Way, el álbum de Lady Gaga, es tan especial para la comunidad y es que, en un mundo heteronormado y violento, en un mundo asesino y cruel para todos, pero en especial para quienes son señalados, cuestionados y discriminados, una voz que te dice con furia “No hay nada malo contigo, es simplemente la manera en la que eres, y no hay nada de malo con eso” es un gran alivio.

Debemos recordar que para Sam Smith el usar vestido fue motivo de burla, mientras que Harry Styles puede usar lo que quiera y seguir recibiendo aplausos. Tenemos que recordarnos que hay personas que siguen cuestionando la existencia de la bisexualidad y que Lil Nas es puesto en tela de juicio por ser rapero y homosexual. Que no se nos olvide que todavía hay artistas que disfrazan el amor en sus canciones para evitar que los prejuicios resuenen más que las notas.

La música, en efecto, es un lugar seguro para expresarse. Es importante reconocer su importancia y el impacto que generan las canciones en nuestra vida, pero es verdad que aún hace falta mucho camino para que el amor, en todas sus formas, se escuche en cada radio sin que un artista, músico o cantante tenga que gritar más fuerte para hacerse oír. No se trata de Madonna, de Lady Gaga o de Freddy Mercury, las canciones las hacen ellos; nosotros les damos el significado.

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