Cultura

Escrito con sangre

Por: Juan José Lara Ovando

El asesinato de Kitty Genovese en Nueva York en 1964, dio lugar a una reacción llamada síndrome Genovese, que también es llamado efecto espectador. Dicho efecto es un fenómeno psicológico en el cual es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay varias personas que cuando se está solo.

Eso fue lo que pasó en el caso de ese asesinato, muchas personas lo vieron o al menos se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y no hicieron nada. No sólo no intervinieron sino que ni siquiera llamaron a la policía, lo que es visto como insensibilidad o apatía hacia los sucesos que ocurren a los demás, aun cuando se trate de la muerte.

A casi 50 años del terrible suceso, el caso sigue llamando la atención al grado que la película mexicana Escrito con sangre se basa en ese hecho, es una reconstrucción actual y ubicada en México que centra su atención en intentar entender por qué los espectadores no intervinieron de alguna forma, en vez de indagar los motivos que tuvo el asesino para matar a Kitty persiguiéndola por un lugar público, acuchillándola a lo largo de esa persecución por media hora, sin esconderse de nadie.

Con ese argumento y una realización minimalista en la que se excluyen los efectos especiales, priorizando la iluminación como es el estilo del grupo cinematográfico danés Dogma 95, que el director Fabrizio Prada quiso imitar en esta película, pues dada la escasa producción (40 mil pesos) no se le permitía utilizar tecnología, por lo que tampoco tuvo problema en seguir los lineamientos de la escuela danesa. No obstante, el resultado es reconfortante, la película es muy disfrutable a pesar del contenido violento de la historia.

El relato se logra llevar sin complicaciones, el seguimiento es sencillo (no cabe duda que Prada sabe filmar el plano secuencia con mucho oficio después que su primer largometraje fue una cinta en un solo plano, llamada Tiempo real (02), que ha sido muy elogiada y es utilizada en escuelas para que los estudiantes aprendan a filmar y además tiene el record de la película más larga filmada en un solo plano) y el impacto se centra en la misma forma de construir, no en el tremendismo y la espectacularidad, por lo que es un filme duro pero no crudo.

Escrito con sangre es tercer largometraje de Prada y fue escogido para representar a México en el Festival Internacional de Cine Independiente Yellow Fever, en Belfast, Irlanda donde obtuvo el Primer premio por encima de películas europeas, asiáticas y estadounidenses, posiblemente por lo atractivo de su tema y lo bien presentado que está, dados los pocos recursos con que contaron, ya que el resto de películas era de mayor presupuesto.

Sin embargo, en México no es una película conocida, no ha sido aceptada en los festivales nacionales como los de Guadalajara y Morelia, ni ha sido exhibida en los circuitos comerciales, si la pudimos ver fue porque los mismos realizadores están intentando promoverla, sin distribuidor y han empezado a acudir a los estados para presentarla en las salas de cine de arte, iniciando en Querétaro su primera proyección.

La soltura y equilibrio de tiempo, espacio, líneas argumentales y clímax hacen de Escrito con sangre digna de verse, a pesar de sus limitaciones. Prada aprovechó a los actores de la escuela de teatro de la Universidad Veracruzana, más algunos actores invitados para los roles estelares, creando un casting poco común pero funcional. Hecho en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba, sabe aprovechar al máximo los pocos recursos y ha construido una carrera sólida filmando desde 1994 por lo que ya cuenta con ocho cortometrajes (casi todos filmados en el extranjero) y tres largometrajes (el segundo fue una comedia con mayor presupuesto, Chiles Xalapeños, 08). Ya tiene muy avanzado el proyecto de su cuarto filme de largometraje, denominado previamente, Doble acoso. También un caso de violencia basado en un hecho real, pero que para el cine se tejerá a través de un western, en el que un viejo se enfrenta a un grupo de sicarios de un cártel del narcotráfico. No obstante, el director afirma que los temas de violencia se le han presentado porque es el medio en el que se vive pero no el que él espera filmar, por lo que en proyectos futuros espera dirigir otros temas.

Aunque no se tiene una ubicación precisa sobre un sitio en el que se ubique la historia, Escrito con sangre fue filmada en Xalapa, con el apoyo de un centro cultural local y con la colaboración del guionista Carlos Manuel Cruz Meza. La búsqueda de apoyos de Prada lo llevó a Rumania y la República Checa para la postproducción, de modo que la película es un resultado del esfuerzo, la constancia y la habilidad creativa. No cabe duda que la película merece un espacio para verse y saborear un estilo sencillo pero delicado de hacer cine.

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