Cultura

Estudios de género

Por Juan José Lara Ovando

La segunda y última semana del 32 Foro de la Cineteca incluyó siete películas, de las cuales cinco son de mujeres, son los personajes centrales y las que dan sentido a los filmes, aunque solamente dos son dirigidas por ellas. De las dos películas restantes, una es medio asexuada y la otra es sobre un problema de pedofilia. Dado ese panorama, me parece que da toda esa semana para acercarse al tema del género, desde luego, como una aproximación, en cuanto a temática general a los estudios de género.

Las películas dirigidas por mujeres son ¿A dónde vamos ahora? de Nadine Labaki, de Líbano y Abrir puertas y ventanas de Milagros Mumenthaler, de Argentina. Las que se enfocan a personajes y visiones femeninas pero dirigidas por varones son: Amnistía de Bujar Alimani, de Albania; Melancolía de Lars von Trier, de Dinamarca, y; Tabú de Miguel Gomes, de Portugal, es la única del 2012, todas las demás son del 11. Las dos restantes son: La lección de pintura de Pablo Perelman, de Chile y Michael. Crónica de una obsesión de Markus Schleinzer, de Austria. Nuevamente siete países distintos, tres continentes, seis lenguas, la única que se repite es, nuevamente, el español, y ninguna es en el idioma inglés.

Las siete mantienen su calidad a partir de sus guiones, en ese sentido son extraordinarias. A nivel técnico, la danesa, austriaca y libanesa son muy relevantes, pero todas tienen mucha presencia. Emotivamente la libanesa, albana y portuguesa son muy atractivas, sin quedarse muy atrás las dos latinoamericanas. Las más duras son la danesa y austriaca y las más dolorosas son la albana, chilena y portuguesa, es decir, hay de todo y todas constituyen un agasajo fílmico.

Los temas son los siguientes: en una pequeña población del interior de Líbano en la que conviven musulmanes y cristianos en relativa paz, después de sufrir una guerra civil que aún azota al resto del país, las mujeres del lugar, sin importar su religión, se unen para distraer a sus maridos y a sus hijos y de esa manera la violencia vuelva a desbordarse. Una cinta acogedora, inteligente y sumamente emotiva para ver la importancia de la paz sobre la religión y el papel astuto de las mujeres para sobrellevar la absurda violencia social masculina, por eso es difícil saber ¿A dónde vamos ahora? El otro tema dirigido por una mujer, el del filme argentino trata la ausencia de los padres, la búsqueda de un futuro mejor y el luto a través de tres hermanas que viven en la casa de su abuela, quién las crió, pero acaba de fallecer. Como sus padres desaparecieron, sólo cuentan con el apoyo mutuo para salir adelante, pero sus personalidades diferentes las enfrentan. La directora explora de manera intimista los recovecos de los deseos humanos y el doble discurso de las relaciones familiares que poco se comparten y menos se conocen, por eso requieren Abrir puertas y ventanas.

En una Albania que se debate entre la tradición y la modernidad, una mujer y un hombre maduros inician un romance que los complementa. El problema principal es que se conocieron mientras visitaban a sus respectivas parejas en prisión, sin embargo su amor parece destinado a terminar cuando sus cónyuges salgan de la cárcel por la amnistía dada por el gobierno, como por las extremas tradiciones morales imperantes. Muy bella pero muy cruda, aunque eso no le resta su calidad a Amnistía. La cinta danesa es una inquietante pero hermosa película sobre el fin del mundo, en la que se muestra la pequeñez, la fragilidad y lo fútil de las conductas humanas ante la grandiosidad del universo. A partir de una suntuosa recepción matrimonial de una problemática joven pareja que deja ver las angustias, depresiones e infelicidad de la mayoría de los asistentes a su boda, como de ellos mismos, simultáneamente al avance inevitable del planeta Melancolía en su trayectoria de colisión con la Tierra. La escena final con ese planeta inmenso que se nos viene encima y sobrepasa, como siempre los hace Lars von Trier, el director más reconocido de todos los del Foro y uno de los más críticos del mundo.

En tanto, la cinta portuguesa es sobre amor y colonialismo contada en dos partes, la primera en tiempo presente y con diálogos acerca de una temperamental anciana que fallece y entre su sirvienta y una vecina desempolvan su pasado y aspectos interesantes de su vida. La segunda parte es un relato narrado, sin diálogos, sobre la juventud en África (en las cercanías del monte Tabú), de la anciana fallecida con una intensa historia de amor. Filmada en blanco y negro es excelente como ejercicio cinematográfico, pero con su tema, su montaje, su emotividad y forma de narrar puede ser considerada una obra maestra.

La lección de pintura es narrada por un boticario con pretensiones artísticas (el actor mexicano Daniel Giménez Cacho) de un pueblo del centro sur de Chile a donde llega una joven con su pequeño hijo, que con el tiempo, el pequeño se vuelve una celebridad por su talento para la pintura. Todo parece indicar un promisorio futuro para el niño que atrae una beca en arte, al mismo tiempo que la reforma agraria y el golpe militar lo impiden. Tristemente la represión y la brutalidad se imponen al arte y a la niñez. Finalmente, Michael aparenta ser un oficinista normal, que cumple con su trabajo, sale con sus amigos y visita a su hermana, pero tiene un terrible secreto: en el sótano de su casa mantiene en cautiverio a un niño de 10 años, a quién tortura sexual y psicológicamente. Sin música de fondo, ni juicios morales, con cuadros sencillos y brutales se reflexiona sobre la pedofilia en un pulcro pero perturbador estilo. Excelente filme y gran semana de cine.

 

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