Cultura

Hereditary: genética del terror exhumada

Un guion se sustenta en dos de las principales tragedias del poeta griego Eurípides: la historia del asesinato de la familia de Heracles y el sacrificio de Ifigenia.

Hereditary’ (‘El Legado del Diablo’ en Hispanoamérica), opera prima de Ari Aster, se estrena con la bendición de la crítica y con augurios de ser trascendental en la industria. Hacía algún tiempo que en Hollywood no se estrenaba una película digna de catalogarse como de terror, más allá de las campañas publicitarias y de producciones que buscan venderse en la taquilla con esta clasificación.

Bien merece ser catalogada como terrorífica con un guión que hubiera sido el resultado de mezclar ‘The Exorcist’ (1973) y ‘The Killing of a Sacred Deer’ (2017), como si los guionistas de éstas, susurraran el argumento a los jóvenes oídos de Ari Aster. Se ha de escribir sin censura piadosa para quien no la ha visto y así realizar un acercamiento adecuado.

Un drama familiar que comienza con la presentación del epitafio de la abuela fallecida, un paneo de un estudio de arte, en el cual las maquetas de edificios cubren la mayor parte del lugar, un acercamiento a una de las habitaciones donde duerme Peter Graham (Alex Woolf). Este primer elemento denota la naturaleza del mundo de la familia, que son como muñecos en una casa de juguete sin, voluntad alguna.

Una abuela llena de misticismo. Su hija, Anne (Toni Collette), la versión mayor de Carrie si esta hubiera llegado a la edad adulta. El esposo, Steve (Gabriel Byrne), demasiado comprensivo y hogareño para una familia que parece perturbada desde el primer contacto. Charlie (Milly Shapiro), cuyo rostro demuestra más que los 13 años que tiene. Un rostro que recuerda el de la niña de ‘The Exorcist’ en las primeras semanas de su posesión.

Una tercera parte de la película transcurre en eventos totalmente predecibles, desde el sepelio de la abuela hasta las alucinaciones de Anne, que cree ver a su madre mientras se niega a aceptar las prácticas extrañas de ella.

Charlie, la niña que todavía ve a su abuela, disfruta de decapitar aves, cuyo detalle augura su propio final. Peter, un protagonista ausente… hasta el momento de que desea ir a una fiesta y su madre le obliga a que Charlie le acompañe. Un poco de droga para él y un poco de pastel para Charlie. Las nueces fueron más fatídicas para ella que el viaje de Peter.

Una salida apresurada al hospital. Charlie no puede respirar por la alergia, e inocentemente saca la cabeza del coche que Peter conduce muy asustado. Un obstáculo en el camino, una desviación y el poste que decapita a la niña siniestra que viajaba de copiloto.

El punto de quiebre con la decapitación de Charlie sería lo que catapulta a Peter y lo coloca frente al ojo del espectador que no lo había observado detenidamente. La trama cambia y se localiza en la culpa de Peter.

El filme avanza despacio. Crea escenarios engañosos para el espectador que se relacionan con las películas de antaño; pero el desarrollo es totalmente diferente, como si la idea del director hubiera nacido de las clásicas historias del cine de terror y de repente se alejara de estas para tomar su propia forma.

Un guion sustentado en dos tragedias de Eurípides: la historia del asesinato de la familia de Heracles y el sacrificio de Ifigenia, el cual no es coincidencia que Peter repase en una de sus clases. Por un lado, una trama donde los personajes no tienen escapatoria ni voluntad, creen ciegamente en un líder, y por otro hace alusión directamente a la secta a la que pertenece la abuela y que tiene mucho que ver con el desenlace.

Heracles asesina a sus hijos, como en su momento Anne lo intentó al casi quemar a Peter y Charlie mientras dormían y ella estaba sonámbula. En el caso de Ifigenia, Charlie es el sacrificio que la familia está dispuesta a dar: el ciervo sagrado que traerá prosperidad de acuerdo al culto de la abuela. Aunque su muerte fue un error de cálculo, esto da paso a que el plan de la abuela continúe en Peter.

El desarrollo de los personajes como Joan (Ann Dowd) es exquisito, siempre con la sorpresa para pasar de ser la mujer que se vuelve la consejera de Anne y quien la introduce en el oculto mundo de lo siniestro, a no ser quien dice y que su verdadero objetivo sea descubierto en un álbum de la abuela.

El final es revelador. Utiliza casi un cuarto de la película, cuya estructura se puede comparar con una obra del teatro griego ya que los actos son bien definidos. Avanza y culmina de una forma interesante.

Una historia sobre la herencia que no puede olvidarse en una lápida. La metáfora del juego de los antepasados que dominan la vida de sus predecesores, como casitas de muñecas. El recuerdo de que ellos no se han ido.

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