Cultura

Historias de futbol

A mi estimado Augusto Peón, que siempre añora milagros panboleros

Por: Juan José Lara Ovando

Nuevamente el Mundial, sobre todo esperando que continúe México en la justa, pero ahora sin películas del mundial, aunque ilustran el apasionamiento por el futbol en diferentes lugares del mundo. La ocasión nos lleva a presentar diversas historias que representan la vida social a través del balompié. Las películas que ahora comentamos nos llevan por tres continentes: América, Asia y Europa. Las procedentes de América son propiamente sudamericanas, se trata de Metegol (Campanella, Argentina, 13) e Historias de futbol (Wood, Chile, 97); la asiática es Offside (Panahi, Irán, 06) y; la europea es Buscando a Eric (Loach, Inglaterra, 09). Lo peculiar de las cuatro es que recrean la importancia social del futbol para la gente común, como una forma de vida que va más allá de lo cotidiano.

Historias de futbol es el primer largometraje de Andrés Wood, uno de los directores más famosos de Chile y reconocido internacionalmente, sobre todo por sus cintas posteriores: La fiebre del loco (01), Machuca (04) y Violeta se fue a los cielos (11). Llama mucho la atención que un director de tanto respeto en el cine iberoamericano haya decidido iniciar su filmografía con un tema como el futbol; después de haber regresado de estudiar cine en Nueva York y tener una formación inicial como ingeniero, en alguna medida eso lo acercaba más a su país y podía expresar algo propio, porque la película -como su título lo indica- narra tres historias en sentido del juego en el partido: primer tiempo, segundo tiempo y alargue.

Las historias de esos períodos futbolísticos son: No le crea, último gol gana y pasión de multitudes. La primera está basada en un cuento del escritor uruguayo Mario Benedetti, en el que un promisorio jugador de equipo de barrio de Santiago (capital del país) aprenderá las ventajas y desventajas de aceptar la voluntad de su dirigente o responder a la esencia del futbol, el gol; por supuesto no se deja corromper. En la segunda historia, un grupo de niños -en Calama, una ciudad del desértico norte- descubre que un balón sólo puede tener un dueño, que no es ninguno de ellos; pero que cuando cae a sus pies, es capaz de transportarlos y hacerlos vivir una interminable tarde. En la tercera, un joven santiaguino,queda atrapado en la Isla de Chiloé, en el sur, justo el día de un importante partido de la Selección Nacional. Dos hermanas solteronas, dueñas del único televisor de la zona, se disputan los favores sexuales del joven. Es todavía menor, pero muy disfrutable y deja ver la importancia de este deporte en la vida social de su país.

Metegol es una película en dibujos animados, del laureado director Juan José Campanella (ganador del Oscar 2010 a mejor película extranjera por El secreto de sus ojos). Se trata de la película más cara del cine argentino -20 millones de dólares- basada en una historia de Roberto Fontanarrosa, famoso caricaturista (creador de Boogie, el aceitoso) y escritor, llamada Memorias de un ala derecha. Tratando de conservar el espíritu del comic, el director lleva las acciones a un futbolín o futbol de mesa en el que los muñequitos de acero cobran vida para ayudar al mejor jugador de futbolín de su pueblo, Amadeo, una especie de Maradona del metegol -aunque apocado y tímido- que tiene que enfrentar a un malvado que regresa al pueblo representando al supuesto progreso, pero con deseos de vengarse de la única derrota de su vida (un partido de metegol ante Amadeo), sólo que ahora será con contrincantes reales y en el estadio del pueblo. Los jugadores del futbolín cobran vida para ayudarle a ganar el partido y liberar al pueblo del secuestro en que se haya. El desenlace es simpático, aunque el partido es muy reiterativo y posiblemente toda la historia. Llama la atención el inicio del filme -como un homenaje a 2001: Odisea del espacio (Kubrick, 68)- que señala que en el origen del mundo está el futbol.

Offside es nada menos que ganadora del Oso de plata del Festival de Berlín 07; realizada por uno de los más grandes directores iraníes, Jafar Panahi, que es un autor minimalista, por lo que la cinta sigue a una joven que, disfrazada de muchacho, intenta entrar a un estadio para ver el partido de su selección, que se juega la clasificación al Mundial; pero es descubierta y detenida, junto con otras chicas que intentaron hacer lo mismo: ingresar al estadio donde sólo entran los hombres. Transcurre el partido custodiadas por un grupo de jóvenes soldados que les dicen cómo va el juego y, al mismo tiempo, les van contando sus vidas en sus casas y en sus pueblos. El filme está rodado durante un partido real, con actores no profesionales, deja ver mucha naturalidad y un suave sentido del humor para señalar la falta de igualdad en derechos entre hombres y mujeres en los países islámicos, a través de algo tan común y popular como un juego de futbol.

Buscando a Eric hace alusión al legendario jugador del Manchester United: Eric Cantona, pero a través de un cartero -Eric Bishop- que vive sumido en la amargura y la soledad, tras haber dejado a su esposa Lily con una niña recién nacida, y después ser él el abandonado por su segunda mujer. Una realidad dura en la que no faltan situaciones dramáticas y toda la aspereza de unos personajes extraídos de las capas bajas de esa ciudad de obreros (el director Ken Loach es el más reconocido cineasta de temas obreros), pero que es tratada con un tono amable e incluso cómico, con abundantes rasgos de humanidad y de solidaridad. Para huir de esa tristeza vital, Eric no se va al cine, sino al bar y al futbol, para rodearse de amigos con los que charlar o refugiarse en el mundo de fantasía creado en torno a su ídolo del balón, convertido ahora en consejero. Una especie de realismo mágico en el mundo de la clase trabajadora que justifica con sus héroes de la cancha su caos existencial, su pobreza y la solidaridad de todos sus conocidos para enfrentar la soledad y ayudarle a aceptarse, así como acepta o admira a su ídolo Cantona.

Las dos últimas, muy bellas; todas reflejan el espíritu y la voluntad de vivir a través de la cotidianidad que representa el futbol en la vida común. Todas muy disfrutables.

 

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