Cultura

La colina de Watership: cuando los animalitos no son tiernos

Cuando piensas en historias animadas de animalitos, la mayoría tienen un mensaje lindo de amor y amistad con personajes adorables y tramas poco complejas. Y si te dijera que tienes que ver una serie de animación sobre un grupo de conejitos en busca de una madriguera ¿Qué pensarías? Seguramente tu interpretación estaría lejos de la realidad. La colina de Watership es una de esas historias que no son lo que parecen, pues algo que puede sonar tierno e inocente puede terminar siendo lúgubre, crudo, emocionante y crítico, en una sola palabra: épico.

La colina de Watership es una miniserie de cuatro capítulos de animación por CGI que se estrenó en diciembre del 2018 en la cadena BBC One a través de Netflix, Fue dirigida por Noam Murro y está basada en la novela del mismo nombre (1972) escrita por el autor Richard Adams (Los perros de la plaga).

La historia comienza con la narración de una leyenda que explica cómo los conejos se volvieron presa de tantos enemigos que quieren matarlos y cómo su única ventaja ante ellos es que, antes de cazarlos, tienen que atraparlos. Esta leyenda es contada en una sociedad de conejos que habita tranquilamente en una madriguera hasta que Fiver, un pequeño y frágil conejo al que le llegan visiones del futuro, tiene una premonición de cómo su hogar será destruido por las maquinas humanas. Tras convencer a su hermano Hazel de huir con los demás, se enfrenta al problema de que todos dudan de su juicio, así que solo los dos hermanos y unos cuantos conejos más deciden escapar en la desesperada búsqueda de otra madriguera.

Una resistencia de conejos

Si te gusta la historia de Rebelión en la granja de George Orwell, es casi seguro que La colina de Watership te encantará, pues es el mismo principio de contar a través de animales antropomórficos una aventura profunda con todo un sistema sociocultural construido y con mensajes críticos que te dejarán pensando. Todo con un grado de brutalidad y tragedia que se aleja bastante del público infantil.

Estos conejos humanizados que siguen respetando aspectos biológicos de su naturaleza, tienen una extensa cultura definida que se rodea de mitos, creencias y su propio lenguaje, llegando a tener hasta una representación de la muerte. Además, tienen una jerarquía establecida entre sus individuos que varía de clan en clan. Las capacidades de un conejo le asignan un valor para su sociedad, hay rangos y roles dados y desobedecer a las normas dictadas tiene consecuencias violentas.

La colina de Watership trata de lucha, de constante persecución y de la necesidad de sobrevivir en un mundo que no te favorece. Aquí los animales se enfrentan al abrumador y constante sentimiento de que su vida no les pertenece mientras buscan desesperadamente la libertad que los humanos, los animales cazadores y hasta otros conejos, les han arrebatado. Esta es la pelea diaria de nuestros protagonistas, los cuales, tienen sus propias aspiraciones, miedos y conflictos internos, además de tener una personalidad muy marcada y acompañada de increíbles voces de muy reconocidos actores de doblaje.

Lo único que podría producirte algo de ruido es la animación, que no es muy fluida ni de mucha calidad, pero la historia es tan buena que te enganchará de inmediato. La colina de Watership también cuenta con una película de animación 2D de 1978 con escenas más gráficas, pero lógicamente más resumida y con menos elementos dramáticos.La colina de Watership cuestiona a través de conejitos el comportamiento humano y demuestra que no todas las historias de animalitos son tiernas. Por eso te recomiendo que le des una oportunidad, estoy segura de que al final te dejara con la boca abierta, basta con decirte que los créditos de cada capítulo llevan la canción de Fire on Fire de Sam Smith, ¿Habrá una forma más épica de terminar esta aventura?

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