Cultura

La cultura del vinilo vive para los oídos más exigentes

El 50 por ciento de la música se escucha de formato digital, un 45 por ciento en CD y el 5 por ciento en vinil. Sin embargo, la venta en vinilos ha tenido un incremento en los últimos tres años, indicó el dueño de Vinil Azul.

Todo un ritual. Desde sacarlo de la funda hasta colocar la aguja sobre el disco; todo para obtener una calidad de sonido extra que ni un disco compacto o Spotify ofrecen. En ese sentido, Robín Salazar Perea, dueño de la tienda Vinil Azul, aseveró que la cultura de los discos de vinilo no ha muerto.

Recalcó que junto a la calidad extra de este formato se preserva el arte original de la portada, así como el diseño que el artista hizo o la información suficiente para poder conocer los créditos de los involucrados en la producción del álbum.

El dueño de Vinil Azul, establecimiento inaugurado en 2013, lamentó que cada vez se consume más música en formato digital. Abundó que el 50 por ciento de lo que se escucha se hace forma digital, un 45 por ciento en CD y el 5 por ciento en vinil. Sin embargo, destacó que la venta en vinilos ha tenido un incremento en los últimos tres años, además, recalcó que el año pasado fue cuando más vinilos se vendieron desde 1997.

Sin embargo, reconoció que muchas veces compran estos discos por moda y la gente no tiene donde escucharlos. En otro orden de ideas, recalcó que los artistas también están preocupados por el formato físico, ya que ahora una canción puede ser descargada cientos veces y comúnmente sólo se escucha una de todo un álbum. Enfatizó que la forma de contrarrestar esto es que los artistas personalicen su trabajo con firmas, material extra o limitado.

Robin Salazar consideró que las nuevas bandas deben tener una estrategia para que su material pueda ser consumido, como firmarlos o venderlos después de un concierto para que sea material coleccionable.

Puntualizó que el Vinyl Fest del 27 de octubre fue la primera edición en Querétaro de un evento de esta naturaleza, pues si bien se habían realizado otros actos similares en la biblioteca Centro Educativo Cultural del Estado de Querétaro (CECEQ) y la Compañía Cervecera Hércules, no eran dedicados únicamente  a la venta, compra y cambio de viniles.

De los setenta al siglo XXI

Carlos Alberto Vigueras, expositor de la Ciudad de México, explicó que la importancia de preservar una cultura del disco radica en que las nuevas generaciones puedan conocer este formato y que a pesar de todo el tiempo que ha transcurrido, pueda ser valioso para el futuro.

Mario Hernández Carrillo, expositor y exdirectivo en EMI Music, explicó que la época de los 70 fue la más exitosa para el vinil. Profundizó en que la forma de hacer y escuchar música ha tenido una evolución paulatina: como el casete, el sencillo, LP, CD y las descargas digitales.

Destacó que el vinil ha vuelto a generar un interés por las nuevas generaciones. Además se ha creado un nuevo mercado en todo el país para las audiencias de todas las generaciones. Agregó que uno de los puntos más atractivos de preservar un vinil es “gozar el ritual de sacar el disco, ver el arte, los créditos, las letras, las fotografías” recordó el expositor.

Explicó que, con el paso del tiempo, la calidad y los materiales han cambiado: los discos de 78 revoluciones por minuto (RPM) fueron la primera generación de vinilos, además de tener como principal característica una sola canción por lado. Añadió que después dieron paso a los sencillos de 33 y 45 RPM; siguieron los Extended Play (EP) con cuatro canciones y por último los Long Play (LP) con 10 canciones.

Explicó que este formato no va a desaparecer, ya que en los últimos años ha seguido el aumento en la venta de estos discos. Además destacó que no sólo resurge el disco de vinil, pues también lo hace el casete.

Rodrigo Santillán dueño de Dynamo Store & Records, añadió que la música debe de seguir fomentándose sin importar el formato o el género en que se esté escuchando. Explicó que la venta de viniles nunca terminó. Profundizó en que dejaron de prensarlo en el año de 1991. Sin embargo, en Europa, Estados Unidos, Japón, Alemania o Inglaterra nunca dejaron de hacerse.

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