Cultura

La guerrilla y la esperanza

Por: Juan José Lara Ovando

“¿No hay condiciones para hacer la revolución? Qué me importa que no haya condiciones… cuando matan al pueblo, hay que matar enemigos del pueblo y de ahí parte la revolución, de ahí parte toda revolución”, señaló Lucio Cabañas cuando se vio obligado a huir de Atoyac, su pueblo, donde también trabajaba como profesor de primaria después de escabullirse de un mitín en que la sociedad de padres de familia pretendía destituir a la directora de una primaria particular que abusaba de ellos. A partir de ahí se internaría en la Sierra y encabezaría un movimiento guerrillero apoyado en dos ámbitos de lucha, la organizativa y la armada: el Partido de los Pobres (PdlP)y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento.

El documental La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas reconstruye como un retrato a voces la historia del profesor egresado de la Normal de Ayotzinapa que hizo historia como luchador y guerrillero en la Sierra del estado de Guerrero, junto con un puñado de hombres que al igual que él tenían el coraje para luchar contra la opresiva condición miserable que los caciques de la zona les imponían. Por eso, desde que inicia su lucha va clandestinamente a avisar a uno de sus medio hermanos, diciéndole: “¿Te acuerdas que te dije que algún día llegaría el momento…? Pues ese momento ya llegó…”, dedicándose los primeros años a sobrevivir de la cacería y la recolección de frutas, mientras establecían con los pueblos y comunidades rurales condiciones más de muerte que de vida, por eso deja manifiesto que su lucha, su revolución, es más de defensa; no se realiza porque quieran imponerse a otros, sino porque ya no aguantan cómo los aprovechan y explotan.

Lucio Cabañas es un personaje mítico que recorrió la Sierra adquiriendo prestigio y ganándose el cariño de la gente campesina, humilde como él, que lo apoyó en su lucha entre 1967 y 1974, años en los que Lucio teje una red de lazos íntimos que fue llevando al establecimiento de una liga espontánea de inteligencia entre los campesinos serranos, misma que advertía a los guerrilleros de los movimientos de la tropa militar en la región para que aquellos se movieran permanentemente, convirtiéndose en un rastro ilocalizable. Aun más, los mismos campesinos o, al menos, otros como ellos eran los que integraban las fuerzas del la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, no más de 150 hombres armados eran los que tenían en jaque al Ejército mexicano.

Pero el documental no sólo trata sobre la guerrilla, logra retratar la vida del guerrillero sureño de los pobres, desde su infancia hasta su trágica muerte. Se va armando como cadena de narrativas gracias a amigos, compañeros, hermanos, paisanos, campesinos, intelectuales (como el muy querido, ya desaparecido, Carlos Montemayor), luchadores sociales que lo conocieron, vivieron y lucharon cerca de él, que tienen nombre y apellido y que van pasando del anonimato de la historia a la familiaridad de la pantalla. No obstante, nos van dimensionando al hombre, no al mito; nos refieren al personaje, incluyendo revelaciones sorprendentes como: “A Lucio le gustaba mucho cantar y bailar… tenía mucho éxito con las muchachas… le gustaba convivir en fiestas con amigos y alumnos” o incluso, “Cuando conocí a Lucio, a pesar de haber tenido imágenes de él muy presentes, me sorprendió la vulnerabilidad de su físico…” que comentan un hermano y un exguerrillero del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), ya que Lucio era joven (en el año 71, en pleno apogeo de su lucha, tenía 33 años), delgado, bajito, casi lampiño, con ojos rasgados medio chales y cuya figura no ocultaba los rastros de una probable desnutrición infantil.

También ubica su desempeño formativo personal que va de la extrema pobreza de su infancia, hasta la extrema izquierda de su pensamiento y sus decisiones; de su rebeldía ante las autoridades, como del tradicionalismo de su vida de pueblo; de sus estudios como normalista rural en Ayotzinapa, a su desempeño como profesor; luego, como líder sindical regional, a su incansable activismo social; de su militancia en el Partido Comunista Mexicano (PCM), a líder guerrillero fundador del Partido de los Pobres; del conocido secuestro al temido senador Rubén Figueroa, a su muerte con su cuerpo inerte, en esa imagen similar a la de Cristo, como es el caso de todos los revolucionarios sociales: el Ché Guevara, Zapata, Villa, Genaro Vázquez.

La guerrilla de Lucio no era la misma que la guerrilla urbana, aun cuando son contemporáneas; éstos últimos llegaron a mantener contacto con los primeros, a darse apoyo e incluso a internarse, del año 72 en adelante. Los guerrilleros urbanos se caracterizaban por ser estudiosos, proceder de universidades, conocer las doctrinas socialistas y discutir acerca del Estado, la revolución, el marxismo e incluso la situación económica nacional e internacional, cosa que contrastaba con lo que discutían los guerrilleros sureños: a quién le tocaba la guardia, quién preparaba la comida, el estado que les interesaba comentar era el de pobreza en que se encontraban los pueblos, lo que sintetiza Lucio tratando de evitar que sus compañeros se hicieran bolas: “Nosotros no necesitamos hacer ningún análisis, el único análisis que tenemos es que estamos bien jodidos y que los poderosos nos quieren fregar, así que nosotros los fregamos primero…” Por supuesto, las desconfianzas y diferencias llevaron a un desencuentro total, al retiro de los guerrilleros urbanos de esa zona.

Dirigida por Gerardo Tort (De la calle, 01; Viaje redondo, 09) en 2005, como homenaje al que en 2004 hicieron los campesinos de la zona, organizaciones civiles, exguerrilleros, familiares de desaparecidos políticos y organizaciones de derechos humanos en Atoyac de Álvarez, Guerrero, inaugurando una estatua de Lucio Cabañas Barrientos en el centro de la plaza pública, al cumplirse 30 años de su sacrificio. Hoy, a 40 años, es justo recordarlo y conmemorarlo como un luchador que defendió a su pueblo de desapariciones, torturas y muertes que hoy se siguen sufriendo y siguen quedando impunes por gobiernos colaboracionistas con el crimen organizado.

El documental se puede ver, conseguir y descargar en internet. Es de fácil reproducción.

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