Cultura

La juventud tiene que ponerse las pilas: El Haragán

Por Miguel Mejía H.

Para que el país cambie de verdad es necesario que la juventud “se ponga las pilas” y se impulse una revolución cultural y educativa, ya que es tiempo de sensibilizar a los políticos para que cambien su actuar, consideró Luis Álvarez, vocalista y líder de El Haragán, luego de presentarse en la Feria San José Iturbide 2012.

La ambición de El Haragán –de acuerdo con el integrante– es llegar al espíritu de la banda y que los jóvenes estudiantes puedan exigir a los gobernantes y poder así cambiarlos. Por lo tanto, llamó a los chavos a ser el motor de ese cambio y a no caer en las redes del vicio, ya que “una mente abierta y un corazón puro es lo que le hace falta al mexicano para no chingarnos los unos a los otros”.

Las canciones de El Haragán siguen teniendo vigencia, dijo, porque “el contenido social forma parte de la vida de la banda”, por lo que aún siguen muchas personas asistiendo a sus eventos.

Resaltó que han buscado foros alternos a los medios electrónicos. “Si te das cuenta, no necesitamos ni de ‘Telerisa ni de Tv Azteca. La banda vino (al concierto) y estuvo feliz, sólo hace falta una buena promoción y la gente llega.”

Luis Álvarez destacó que en sus canciones han cuestionado diversos problemas sociales, donde incluso ha habido diversos cambios generacionales, ya que en los ochenta había objetivos y ahora no se ve para dónde.

“Pero los chavos escuchan las rolas y entienden el mensaje. Están abiertos a escuchar y eso se ve por la gran asistencia que hubo en la Feria San José Iturbide”.

Las personas que gustan de El Haragán es porque se identifican con la libertad y la forma de expresión del rock, el cual, mencionó, es lo mejor que se pudo crear, donde los grandes músicos han podido dejar su legado, gracias a las grabaciones que se han hecho, y se rompen brechas generacionales. “El rock and roll es un movimiento mundial y se pudo notar aquí”, dijo.

Revolución cultural, no armada

Para Luis Álvarez, el rock es una forma de expresión, ya que hace falta “una revolución de conocimiento, una revolución cultural. Ya no creo en la revolución armada, no es la solución, de todos modos sucede y en cien años pasa lo mismo y así sigue. Creo que la gente puede llegar a tener conciencia de lo que pasa y buscar un objetivo”.

Señaló que en el país hay muchas personas tan sencillas que no merecen el trato que han recibido por parte de los gobiernos. “Desde López Portillo, que es cuando tengo uso de razón, estaban las cosas muy jodidas y siempre han estado prometiendo el cambio, ya pasaron cinco sexenios y no llega el pinche cambio. El gobierno y la religión te ofrecen lo mismo: la resurrección, pero cuándo voy a ver la gloria, pues no en esta vida. Si los políticos se dedicaran a atender las necesidades de la gente y si sus intereses no fueran ser estrellas, otra cosa sería la política”.

Por otra parte, lamentó que en materia educativa en los programas hayan reducido las materias de humanidades, ya que tal parece que uno de los planes del gobierno es que los jóvenes se conviertan en “aprietatuercas”, es decir técnicos. “¿Qué pasa con muchas hormigas? Pues no pueden pensar y quieren que no haya un ejercicio del cerebro”.

Consideró que los políticos cuando fallezcan “pasarán a la basura de la historia”, cuando podrían ser los impulsores del cambio en México.

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