Cultura

La muestra de la Muestra

Por: Juan José Lara Ovando

La Muestra Internacional de Cine que programa anualmente la Cineteca Nacional en su sede de la ciudad de México, como en grupo de salas (tanto cineclubs como comerciales) de la misma ciudad, es el evento de exhibición de cine seleccionado (de festivales internacionales) más importante del país, descontando los festivales de cine que otorgan premiación, de los cuales los más destacados son los de Morelia y Guadalajara.

En Querétaro se presenta anualmente una selección de dicha Muestra desde que se inauguró la sala Rosalío Solano en el año 2000 (salvo el año pasado que estaba en remodelación la sala). Siempre se presenta la mitad o más de las películas que se proyectan en México, algunas ocasiones han sido casi todas, en esta ocasión nos llegó una pequeña muestra, sólo siete de las 22 que se presentaron allá (21 estrenos y una cinta clásica comúnmente restaurada, que en esta ocasión se trató del filme mexicano Macario de Roberto Gavaldón, a 50 años de su estreno en el 62).

De las siete películas exhibidas la semana del 5 al 11 de mayo, sólo tuve oportunidad de ver tres, así que solamente comentaré ese pequeño número, por eso ahora solamente podemos hacer (como en las investigaciones sociales) una pequeña muestra para referir la importancia de dicho evento.

Las películas que se proyectaron fueron: Diario de Francia de Raymond Depardon (Francia, 09); En la niebla de Sergei Loznitsa (Rusia, 12); El viento de Benedek Fliegauf (Hungría, 12); Holy motors: vidas extrañas de Leos Carax (Francia-Alemania, 12); Gebo y la sombra de Manoel de Oliveira (Portugal, 12); Paraíso: fé de Ulrich Seidl (Austria, 12), y; César debe morir de Paolo y Vittorio Taviani (Italia, 11). Todas europeas, aquí no llegaron las que se proyectaron de México, Colombia, Argentina, Uruguay, Canadá y Estados Unidos, entre otros países. Las tres películas que comentaremos son las dos francesas y la rusa.

Diario de Francia es un documental del reconocido fotógrafo y documentalista Depardon, que a partir de una exposición en la Biblioteca Nacional de Francia, se dedicó con antelación de cuatro años a prepararla tomando fotos de amplio formato con cámara fija (de placas) por los sitios más recónditos de su país, dónde casi nadie viaja, mientras que su esposa, la también cineasta Claudine Nougaret, su guionista y sonidista, se quedó en casa revisando las latas archivadas, encontrando gran cantidad de metraje fílmico, en buena parte inédito, con el que construye una especie de diario de viaje que forma el guión de esta película. De modo que vamos a ver a Depardon en medio de carreteras y pueblos como en una road movie, en tanto que escuchamos en off, la voz de Nougaret narrando los andares de su marido tomando fotografías.

No obstante, el material que presenta la película nos lleva hasta los inicios de este afamado fotógrafo que fundó con otros colegas las agencias Gamma y Dalmas y posteriormente ingresó al staff de Magnum. Por lo que el filme nos relata su mirada cruda de conflictos en Venezuela, Argelia, Vietnam, República Centroafricana, Cisjordania, El Salvador, Biafra y Yemen a inicios de los sesenta. Así como en el Haití de Duvalier, el desierto de Chad, donde fue secuestrada una periodista y él estuvo filmando por dos años para presentar su película La cautiva del desierto (89). También presenta fotografías de la Primavera de Praga en el 68 o posteriormente a Nelson Mandela ya liberado ofreciendo un minuto de silencio, como el conflicto con Valery Giscard d’Estaing, que le pagó un filme pero lo mostró tal como era y no mejoraba su imagen pública para el proceso electoral francés.

Lleno de celebridades, como Alain Delon, Mireille Mathieu, Eric Rohmer, durante la filmación de El rayo verde (86) en la que conoce a su esposa, Nougaret. Una cinta bella, valiosa, precisa sobre el amor a la vida, al trabajo, la fotografía y a la historia.

En la niebla es la segunda película del director ruso Loznitsa, ya la más exitosa hasta ahora, ganadora del premio del Jurado del Festival de Cannes 2012. Sin embargo, Loznitsa ya cuenta con una larga trayectoria documentalista que le lleva a absorber el medio y sus sonidos en tiempo detenido. En la niebla es cine puro, a pesar de ser una adaptación literaria del autor ruso Vassili Bykov, es un relato de vida ante la muerte, sin presencia moralina, un drama casi silente donde la imagen es todo y la palabra es casi inexistente.

En la frontera rusa, durante la segunda guerra mundial y con los partisanos como personajes, la historia es bélica pero su fondo moral. Un campesino es acusado de traición porque el oficial alemán no lo fusila, cuando sí lo ordena para sus compañeros. Su esposa duda, sus amigos lo rechazan, sus enemigos lo desprecian, se convierte en un hombre solo, muerto para la sociedad que se arrastra como muerto y carga a otro para intentar salvarlo. Eso es la guerra, la confusión sin necesidad de batallas, la sordidez del alma, el laberinto sin fin ni principio. Un relato duro, donde el bando lo elige a uno, no al revés, por lo que se pierde la esperanza de encontrar algo diferente al odio y al sinsentido. Muy buena aunque muy lenta, eso sí muy diferente a lo común.

Holy motors: vidas extrañas es el quinto largometraje del niño terrible Leos Carax, llamado heredero de Godard, filmada 13 años después de su título anterior, Pola X (99) y considerada ya una de las grandes películas del año pasado y un filme de culto, fundamentalmente por su belleza enigmática que parece un sueño dentro de un sueño, como yendo más allá del cine dentro del cine. Utilizando a sus actores habituales Denis Lavant y Édith Scob, sigue la extenuante y angustiante jornada de un actor que tiene nueve citas a lo largo de un día, en las que es el vehículo simbólico de una idea u obra que se mimetiza en cada representación hasta fundirse con su propia creación como si realizara un sacrificio.

Aun cuando la narración de Holy motors parece un sinsentido que no tratara de nada o fuera una exploración surrealista, su trama es un artificio que va imitando enigmas, ésa es la sensación que deja la película, como magia del cine como conjuración de imágenes perdurables, artísticas, que hipnotizan al espectador pues aunque no sepa de qué se trata se va acomodando a la butaca para seguir contemplando personajes interpretados sin esperar que algo suceda sino simplemente que la magia aparezca. Ése es el panorama que tenemos del cine internacional del 2012, nuestra pequeña muestra.

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