Cultura

La sensualidad del engaño

Por: Juan José Lara Ovando

Escándalo americano es una comedia, también una farsa, posiblemente también una comedia musical, es decir, es una puesta en escena, por lo mismo tiene tantos elementos teatrales como cinematográficos. Señalo esto para decir que no es una película convencional, aunque tampoco incluye ninguna excentricidad, ni se apoya en efectos técnicos. A decir verdad, no sé definir qué tipo de película es, pero sí es un filme muy atractivo y extraño al mismo tiempo.

La semana pasada me referí aquí a dos cintas sobre las dificultades de ser americano en las décadas recientes, ahora tengo que añadir ésta a esas anteriores porque en el fondo el cuestionamiento es el mismo ¿cómo sobresalir y volverse un triunfador en ese sistema?,que está muy plasmado en El lobo de Wall Street. En Escándalo americano nos vamos una década atrás del filme anterior, sumergidos en el mundo de la estafa, no en el robo por sí mismo, ni en los excesos banales, pero sí en el mundo del engaño, en lo cual ambas coinciden, como si criticaran a su sociedad de impulsar eso para triunfar, la cuestión aquí es que se desvela a todos los personajes por igual, todos quieren ser victoriosos no importa cuál sea el camino, así que se confunden buenos y malos y se convierten en lo contrario. Tal vez no sea fácil seguirme, pero ese es el meollo de esta película, que si aunamos la forma en que se narra, la vuelve peculiar, difícil de clasificar.

La tesis del filme parece ser: no te fíes de nadie, ni de ti mismo, te puedes autoengañar. Pero no es necesario hacerlo, mejor engaña al de junto o al que puedas. El engaño es casi una filosofía, todos se engañan entre sí, de modo que convierten el objetivo en una sucesión interminable de mentiras. En la película no hay una realidad, todo es una sorpresa que puede cambiar cuando menos se le espera, porque funcionan a base de engaños, como si fuera una farsa, ya que en realidad se burlan de lo que viven, aunque en su momento se tomen muy en serio sus papeles. Triunfar aquí, no es ganar dinero, sino salir bien librado y superar el engaño para volteárselo al contrincante, hasta que alguien quede vencido.

La primera frase de la película es una advertencia que agradablemente nos saca del cliché. Señala “algo de esta historia pudo haber sucedido”en lugar del cacareado y poco legítimo “basado en un hecho real”. Sin embargo, no sólo se marca distancia, sino que nos mete en un terreno pantanoso en el que hay que caminar con cuidado para entender qué sucede. Lo primero es que se sitúa a fines de los años 70 y se refiere a una investigación del FBI llamada Abscam, en la que se capturó a varios congresistas y un alcalde de Nueva Jersey por un asunto de corrupción. En el fondo esa es la historia de la película y lo que le da seguimiento al relato, pero no se trata de ninguna historia policial, ni hay disparos, ni enfrentamientos, ni pistolas, ni droga, ni bebida, ni ningún exceso de ese tipo que si son atribuibles al “lobo” de la semana pasada. Lo que tiene parecido a eso y presenta de manera visual y musical espléndidamente es un retrato ambiental de los años 70, magistral, parece plástico, artístico, tal vez más encantador que real porque está perfectamente salpicado de las piezas musicales de la época (Chicago, Bee Gees, Elton John) con fabuloso contraste de Jazz y Blues (Robbie Coltrane y el fabuloso Duke Ellington, cada día más grande), por eso señalo que puede ser una especie de comedia musical con todo y sombras chinescas.

Por supuesto es una comedia a pesar del FBI, que en realidad no parecen agentes, ni aparecen policías por ninguna parte, pero sí asemejan pobres diablos con ganas de triunfar, y de que sí hay culpables que van a ser encarcelados, que por supuesto no son los estelares de la película, esos quedan todos vivitos y disfrutando superar el engaño, salvo uno, que no salió ganando, pero todos con final complaciente, no propiamente feliz, pero el estilo de vida americano se mantiene, no queda nada incierto, todo vuelve a la rutina, aunque sea a base de engaños.

La trama hace a un lado el escándalo de Abscam y el guión (que es del mismo director, David O. Russell, a quién debemos El peleador y Juegos del destino, los dos años anteriores, y todas nominadas al Oscar) es una interpretación imaginaria de cómo pudieron haber sido las cosas y en lugar de seguir una investigación crea personajes ficticios, eliminando rigurosidad y enfocándose a las relaciones creadas por los personajes, todos lo suficientemente absurdos para llevar por otro camino la historia, que de por sí se trata de falsedades.

Los personajes son una pareja de embaucadores, él, un genio de poca monta, que no supera su gordura, ni su calvicie, ni su timidez (Christian Bale en grande); ella, hermosa y desenvuelta (Amy Adams, como diva), lo motiva a expandir el negocio (del robo). Ambos son aprendidos por un agente del FBI (Bradley Cooper, bien caracterizado), que quiere dar un golpe más grande y utiliza a los dos primeros como anzuelo para hacer caer congresistas, utilizando a su vez a un popular alcalde (Jeremy Renner, muy bien) que también cae en el mismo enredo. Entre ellos se engañan, lo hacen aún los del FBI. Los engaños son de todo tipo, van de la misma pareja, ya que resulta que él tiene una esposa a la que sigue viendo (Jennifer Lawrence, genial como esposa inmadura y voluble) al FBI que no se muerde la lengua para utilizar criminales que les faciliten agarrar pollos más gordos.

La notoriedad de la película está en su forma de narrar, que aparenta toda tranquilidad y no parece pasar nada, pero va dando saltos y teniendo diferentes momentos climáticos, de modo que el espectador descansa a momentos, para disfrutar otros muy agradables, todos perfectamente bien conducidos, es decir, todo es intencionado. Otro factor notable es el reparto magnífico, todos actúan estupendamente, de hecho hay tres nominaciones al Oscar en ese rubro, que en otros premios han sido hasta los cinco actores. Definitivamente la adaptación musical y la banda sonora son otro. Una película rara, pero estupenda, puede ganar los mejores premios, pero su estilo diferente de realización aunque es muy sensual, atrae, puede a la vez marginarla. Eso sí, es mucho más del estilo Hollywood que las de la semana pasada, así que se abren sus opciones. No se la pierda.

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