Cultura

La sombría sociedad “a las puertas del infierno”

Abelardo Rodríguez dirige la tragicomedia «Historias contadas a las puertas del infierno» la cual repasa la realidad de una colectividad desafortunada


Por: Estefanía Elizondo

 

La poesía del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, las obras cortas: «La maestra» por Enrique Buenaventura y «La historia del hombre que se convirtió en perro», del promotor cultural Abelardo Rodríguez, conforman la puesta en escena «Historias contadas a las puertas del infierno» dirigida por este último y caracterizada por el colectivo teatral El Mitote.

 

La cita del viernes 26 comenzó pasadas las ocho de la noche, como todos  los viernes y sábados hasta el diez de agosto, en la Casa de Cultura Ignacio Mena del Centro Histórico cuando el público terminó de incorporarse a las gradas tras cruzar el oscuro espacio para escena únicamente contenido por tres paredes y piso en negro con dos telas rojas suspendidas, una de cada lado.

 

Su atención por favor, esta es primera llamada, primera:

 

Con imponentes botas y pantalones militares embiste en primer lugar el escenario, junto con música fúnebre, aquel que representa al guardia de las puertas del infierno salvaguardando «los tesoros malditos» de la humanidad entera, las historias más desgraciadas de una colectividad desafortunada.

 

Seguido, una joven de reboso con flores tanto en la corona del pelo como en el racimo que sostiene entre sus manos.

 

Esta es la segunda llamada, segunda:

 

El semblante de la víctima te sugiere luto, y su caminar el recorrido eterno de la desesperanza. Desesperanza que se ha convertido para muchos de nosotros en el único camino, donde se «puede estar vivo y muerto al mismo tiempo… como en el teatro».


Su atención, esta es la tercera llamada, tercera, comenzamos:

 

» I

Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

Es insensata la palabra ingenua.

Una frente lisa revela insensibilidad.

El que ríe es que no ha oído aún

la noticia terrible, aún no le ha llegado».

Bertolt Brecht.

 

La sociedad vive tiempos sombríos. Realidad que retoma Abelardo Rodríguez por dos lados del teatro que no son precisamente opuestos, sino posibilidades: la tragedia y la comedia, representadas una en cada acto.

Ambos están condicionados por los mismos infortunios y el miedo como constante. Asesinatos, desaparecidos, corrupción, suicidios, desempleo, la reforma laboral, y junto con ella, el miedo alimentado por la culpa de pensar que nos merecemos los males que a la mayoría aqueja al ser intervenida por el sistema desde uno de los lados más vulnerables: la dignidad.

 

«Historias contadas a las puertas del infierno» es el perfil del presente.  Hoy es el tiempo en donde «los crímenes comienzan a afilarse hasta volverse invisibles… donde la injusticia está sobre la rebelión», donde las demostraciones más sinceras y humanas pierden total sentido y las de oposición, contenido.

 

«…También la ira contra la injusticia pone ronca la voz.

Desgraciadamente, nosotros que queríamos

preparar el camino para la amabilidad

no pudimos ser amables.

Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos

en que el hombre sea amigo del hombre,

pensad en nosotros con indulgencia.»

Bertolt Brecht.

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