Cultura

La Testadura, dos años conquistando letras

La revista alternativa celebró su segundo aniversario con una velada y lectura pública en el Museo de la CiudadPor:

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Ni una revista formal ni un espacio para publicaciones ‘exquisitas’, para Mario Eduardo Ángeles, director de La Testadura, una literatura de paso, la publicación que dirige es un ejercicio literario para decir todo aquello que no cabe en los grandes espacios de publicación literaria.

En el marco de los festejos por los dos años de La Testadura, Ángeles manifestó que la intención original era generar publicaciones que resultaran gratas para el pueblo y reflejaran la realidad que vive la mayor parte de la población mexicana.

“Esto empezó con un proyecto más grande que se llama Pasatiempos Literarios el Gallo, ahí empezamos con otro trabajo que era La Lotería, hacia 2002; luego vinieron La Charola y La Testadura”.

Ángeles explicó que inicialmente repartían testaduras en lugares como las salas de espera del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o la Central Camionera. De acuerdo con el editor y poeta, la idea era que la población en general se interesara por la lectura.

“Una cosa que a mí en lo personal me interesaba mucho era conseguir lectores, de nada sirve que haya páginas y páginas de texto si no existen lectores, por eso el énfasis de La Testadura por llegar al público dentro de espacios en los que no es usual encontrar este tipo de publicaciones.

“Posteriormente, comenzamos a repartir testaduras en otros espacios, la Universidad, museos, y nos rodeamos de personas que también escriben, leen y están interesadas en publicar. Nos ha tocado -incluso- trabajar con autores que ya están publicados en otras editoriales o han recibido premios y aun así se siguen acercando a nosotros”.

En este sentido, Mario Eduardo Ángeles advirtió que no sólo en Querétaro hay colaboradores de La Testadura, sino que la revista ha expandido su alcance hasta lograr plena difusión en otros estados de la República.

“Nos ubica gente de Guadalajara, hemos trabajado con colaboradores de Guanajuato, tenemos un colaborador indígena de la Huasteca Potosina, hay en el DF. Nos ubican muy bien en Chihuahua, en los encuentros. Ese tipo de cosas me dan gusto porque significa que no estamos acotados aquí a Querétaro”, expresó.

Sobre el origen de la revista, el poeta y editor remarcó que inicialmente se trataba de corroborar si ‘los autores considerados malos por la crítica de verdad eran tan malos’.

“Nuestro argumento era que si éramos tan malos como la falta de becas y la crítica de los concursos nos hacían creer, entonces el público rechazaría nuestro trabajo; sucedió exactamente lo contrario. Uno a veces piensa que un autor es bien malito y a veces pasa que al final es al que la gente prefiere”.

Finalmente, habló de los proyectos a futuro de la revista e indicó que aunque hayan perdido el apoyo de la Beca Edmundo Valadés, que les permitió salir a flote durante todo el año pasado, su intención es continuar y sacar a la revista de Querétaro.

“Lo que quiero es encontrar alguien que quiera hacerse cargo de La Testadura porque La Testadura no soy yo, La Testadura somos todos los que hemos colaborado. Ahora queremos descentralizarnos y me parece que vamos por muy buen camino. Hay gente en Morelia, en otras ciudades, que está interesada en armar sus propias versiones de La Testadura y me parece correcto.

“Lo importante es que la gente entienda que no somos un producto ni tampoco una revista que pretenda sacar el hilo negro de la literatura. Nosotros no tenemos textos sobre pedido, queremos literatura honesta, que los autores digan lo que tengan que decir y sobre todo que se entienda que nos somos un producto lucrativo, somos un ejercicio literario”, concluyó.

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